GOBIERNO

Justicia para el servidor público: Vidalia Quiroz B.

El sector público es complejo. Es rico en conocimientos teóricos pero, sobre todo, prácticos. Tener la oportunidad de laborar en el “gobierno” es bueno, pero lo sano es hacerlo con mística, respeto y con el afán de aprender. Es como si estuvieras en una academia, en la que te pagan para que aprendas. La población de servidores públicos conoce su trabajo y, con mucha responsabilidad, lo cumple. Los procedimientos y trámites que conlleva en ocasiones nuestra labor, aunque angustiosos, son necesarios. Todo aquel que incursiona en el sector público y hace lo indebido tiene que pagar un costo que se traduce en fiscalías y hasta cárceles. Cada uno es objeto y sujeto de su propio accionar.

Las malas acciones (ilícitos) de los ministros, directores o cualquier otro funcionario afectan al resto de los trabajadores honestos, con el consabido rechazo, irrespeto y actitudes ofensivas, por parte de la población (caso Programa de Ayuda Nacional). Los trabajadores pagan un costo sin tener parte en el asunto.

Ahora bien, la masa laboral del sector público, que mueve en gran porcentaje la economía del país, pasa por momentos difíciles. Es olvidada y poco favorecida. Debe enfrentar la realidad económica con lo poco que gana, con salarios de hace 25, 10 o 5 años. Y ¿a quién le preocupa esto? A nadie. Vemos los aumentos de salarios que se le han hecho en varias ocasiones a la Policía Nacional, a las enfermeras y educadores, pero al resto de los servidores públicos no. ¡Acaso no tienen igual derecho o no laboran igual ni aportan al crecimiento del país? En campañas políticas se nos incluye, para luego formar parte de las promesas incumplidas.

Nos exigen, pero no nos valoran. Se cometen tantas violaciones a nuestros derechos y allí quedan sin resolver. Se nombran nuevos funcionarios con mejores salarios, por ser parte del partido gobernante, pero el funcionario de antigüedad, con un cúmulo de conocimientos adquiridos a través de los años, trata de conocer a alguien con alto puesto en el Gobierno para que le ayude. ¡Qué miseria!

Hoy día nadie puede vivir con un salario que data de hace más de una década, ni siquiera de hace cinco años, pues la canasta básica está por los cielos. El trabajador del sector público necesita, para ya, que se le haga un aumento salarial. El expresidente Martín Torrijos aprobó una ley para devolver el pago de seis décimos XIII mes pendientes, pero esta se haría efectiva cuando hubiese dinero en el presupuesto. El expresidente Ricardo Martinelli los pagó y reajustó el monto, que pasó de 123 dólares a 183 dólares, pero le faltó un aumento general de salarios.

Presidente, Juan Carlos Varela, es su turno. Consideramos justo un aumento general de 100 dólares para todos los servidores públicos. ¿De dónde vamos a sacar el dinero? Los gobernantes son inteligentes, por eso ocupan la más alta magistratura del país, y sabrán buscar la fórmula para dar respuesta a este sector. De requerir recomendaciones, contamos con cientos de profesionales que le pueden dar alternativas para enfrentar el ajuste. Los aumentos generales deben ser automáticos, cada dos años, para no esperar décadas hasta que se haga justicia.

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