LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN

Macondo, oligarcas y politicastros: J. Enrique Cáceres-Arrieta

Dos son los temas obligados. La muerte de Gabriel García Márquez y las elecciones del domingo 4 de mayo. Intenté evadir el segundo. Oligarquía y politicastros me estresan. Macondo me relaja.

El mundo de la literatura lloró por el fallecimiento de Gabo, a quien considera padre del realismo mágico, aun cuando su amistad con dictadores haya sido criticada por otros, entre ellos, yo. A fin de disfrutar sus obras, toca separar al genial escritor del político. En Cien años de soledad, su obra cumbre, el colombiano narra la historia de la familia Buendía y la génesis de Macondo, pueblo ficticio fundado por José Arcadio Buendía y 21 compañeros de viaje. Mientras no intervinieron pasiones humanas y la furia de la naturaleza, Macondo era un paraíso.

Dejando el mundo irreal de Macondo, nos trasladamos a Panamá, donde la realidad supera a la ficción. La clase política, por ejemplo, encaja muy bien en el realismo mágico garciamarquiano. Por tal razón no pienso votar por ningún candidato a Presidente. Seré franco y directo: José Domingo Arias, Juan Carlos Varela y Juan Carlos Navarro no representan los sagrados intereses de la patria. A ninguno le preocupa la tierra que le vio nacer. Por ello mi pensar en voz alta: ¡Señores, paren de mentir! A ustedes, en realidad, no les interesa el pueblo sino cumplir sus retorcidas intenciones, inflar ego y hacer negocios personales con los dineros del Estado. Para ustedes Panamá sigue en venta.

¿Quién de ustedes se preocupa por Pablo Pueblo, Juana de Pueblo y la familia Pueblo? ¿Quién de ustedes se aflige por los más de 500 mil panameños que se acuestan sin comer? ¿Quién de ustedes ha movido un dedo para que salud y educación sean del primer mundo y gratuitas? ¿Quién de ustedes ha pensado en los compatriotas que viven en paredes de cartón y barro, techo viejo de cinc, piso de tierra, letrina, y sin agua potable? ¿Quién de ustedes se desvela porque disminuya el desempleo y la canasta básica familiar sea accesible a los menesterosos? ¡Ninguno!

Da ganas de llorar ver lo mucho que se paga por lo poco que se recibe. Provocan risas sus argumentos en cuanto a bajar los precios de los alimentos. Sus partidos han estado en el gobierno y poco o nada hicieron por los pobres, el campesino abusado, el trabajador explotado, la niñez y la mujer ultrajados física, emocional y sexualmente. No lo hicieron antes, no lo harán ahora. Los tres son oligarcas y/o pro oligarcas. Cuidarán los intereses de su partido y de la oligarquía. El puñado de familias dueñas del poder económico y político en nuestro país. Entretanto el grueso de los panameños tiene que ver cómo hace para poner la olla cada día. La clase media está condenada a desaparecer. ¡Basta de demagogia!

Desgraciadamente, por lo visto, entre ustedes tres está el futuro Presidente de nuestra nación. Es desafortunado que los panameños tengamos que escoger al menos malo. Si no, no tendremos Presidente; que al llegar al Palacio de las Garzas cree ser dueño y señor del país por el desmedido poder que detenta. ¿Será por ello que algunos exigen una “constituyente originaria”? El problema de fondo no está ni en la Constitución ni en la ley; ni siquiera en el sistema. Estriba en la mala actitud de los “políticos”. Sin buena actitud, no hay cambio que valga. Es risible culpar, por ejemplo, los Diez Mandamientos por la mala conducta de muchos. La fiebre no está en la manta.

Los otros candidatos a Presidente suscitan dudas. Y ante la duda me abstengo. Tengo recelos porque su trayectoria y pensamiento dejan entrever ideas radicales de izquierda. Creo en los justos reclamos sociales de los pueblos y desposeídos. El fin del derecho, por ejemplo, es la justicia sin importar posición social, apellido, conexión “política”; promulgo, además, la gratuidad de la salud y la educación. De ahí, empero, a abolir propiedad privada, y caer por el precipicio de Cuba y Venezuela, hay gran trecho. Votaré para representante de mi corregimiento y por la persona que pienso está más capacitada para ocupar la Alcaldía capitalina. Pero no para Presidente.

Conforme al Diccionario de la RAE, politicastro es un “político” inhábil, rastrero, mal intencionado, que actúa con fines y medios turbios. Espera ocupar un puesto público o mantenerse allí para seguir enriqueciéndose a costillas del erario público y de lo que pueda rebuscarse. Muchos “honorables” diputados son tránsfugas; otros dicen representar al pueblo, no obstante, se representan a sí mismos porque venden su conciencia al Presidente de turno; por consiguiente, no son dignos de confianza. Por último, las promesas de ciertos candidatos dan comezón al oído. Son promesas imposibles de cumplir, a menos que vivamos en Macondo. @earrieta

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

23 Ago 2017

Primer premio

8 3 0 1

ACCD

Serie: 19 Folio: 11

2o premio

3552

3er premio

1426

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código