CLÁUSULAS DE EXCLUSIÓN

Monopolio del Sistema Financiero y sus efectos nefastos sobre sus clientes: Luis Navas P.

En Panamá, las entidades bancarias tienen un alto rendimiento anual; loable desde casi todo punto de vista. Lo que no es nada loable es que nuestro sistema financiero se preste para que algunos de sus participantes se conviertan en corsarios, con una patente “amparada” por la ley y hacerse dueños de un monopolio de servicios que involucra negocios bancarios, fiduciarios y de aseguración, donde muchas veces incluso comparten las mismas juntas directivas.

Dicho monopolio de servicios es perjudicial cuando se presta para ser parte de estructuras en las que hay un conflicto de interés innegable frente al cliente. ¿Acaso con ello no terminan siendo “juez y parte”? ¿Dónde están las voces de las respectivas superintendencias? ¿No deberían ellos estar al tanto de semejante entuerto? El hecho de ser juez y parte hace que muchas veces se acorrale al cliente y con ello se afecte a muchas familias que pagan con considerable esfuerzo las responsabilidades adquiridas con ellos. Recientemente fui informado de un caso que me dejó impresionado y que me hizo analizar el tema, encontrándome con las realidades de un sistema que hay que enderezar cuanto antes, porque seguramente son muchos los que han resultado afectados por lo que les contaré.

La enajenación mental, diagnosticada hace años como enfermedad, no es tomada en cuenta como tal por nuestro sistema financiero, por el contrario, es castigada muchas veces con el no pago de una póliza que involucre a una persona que producto de dicha enfermedad se haya quitado la vida, aun cuando pueda habérsele considerado incapaz clínicamente.

¿Cómo es posible que una familia entera sea castigada doblemente, ya que no solamente pierden al ser querido sino que también son afectadas por la negativa de una aseguradora que no quiere hacer efectiva una póliza, que posiblemente fue pagada hasta el último momento y que involucraba a una persona que decidió acabar con su vida, producto de un desequilibrio mental clínico. Esa persona, si hubiera estado en su sano juicio, seguramente no hubiera tomado tan lamentable decisión.

Muchas familias con considerable sacrificio pagan una hipoteca por un largo período con la ilusión de que algún día puedan disponer del bien libremente. El esquema tradicional es que el banco con el que gestionaron la hipoteca les pida que se le otorgue una póliza de seguro a su favor, en caso de que la muerte del asegurado anticipe el pago de la totalidad de la hipoteca, lo cual es entendible. Sin embargo, ¿ustedes creen que el asegurado en estado de completa capacidad mental, pensaría en acabar con su vida para evadir esa responsabilidad?

¡Por supuesto que no!

¿No creen que ya es hora que la legislación se ajuste a la realidad que vivimos hoy día?

Los tiempos actuales nos someten a situaciones de mucho estrés que a muchas personas las lleva a perder la cordura; entran en depresiones que en ocasiones son tratadas por un médico. Muchos de ellos logran salir del problema y otros lamentablemente no corren con la misma suerte.

¿Acaso es que uno escoge el perder la razón? Cuando en la familia hay casos como estos, se acostumbra buscar ayuda con personas especializadas en la materia, por lo general un psicólogo o psiquiatra. Antiguamente a la persona que se quitaba la vida ni la iglesia le daba cristiana sepultura, ¡pues estaba castigada hasta por ella!

Hoy, hasta la Iglesia católica ha reconocido esta tragedia humana como lo que es: una enfermedad mental. Una enfermedad que induce al paciente a tomar acciones en su contra que nunca hubiese realizado si el estado químico de su cerebro estuviese en su sano balance.

Sin embargo, las compañías de seguro y la banca con tal de no pagar a la familia del asegurado, so pretexto de una cláusula de exclusión por suicidio, “con mucho dolor” le dicen al cliente: ¡aquí el asegurado firmó esta póliza que excluye el suicidio “aunque sea por enajenación mental”!

A mi parecer, las cláusulas de exclusión frente a un caso de incapacidad del asegurado deberían ser nulas. Considero que se debería legislar para que ante comprobada incapacidad mental del asegurado, dichas cláusulas de exclusión no puedan ser aplicadas y con ello afectar a una familia que no tiene porque heredar también ese sufrimiento. Considero imperante que alguna autoridad promueva un anteproyecto de ley para que se legisle al respecto y así evitar que se sigan cometiendo semejantes injusticias.

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