SOBRE TRENZAS O MOÑITOS

Negritud: ¿En la casa sí, en la escuela no?: Alberto S. Barrow N.

Es posible que este artículo le parezca una colcha de retazos, y a lo mejor así es, en efecto, porque en una suerte de síntesis intenta exponer dos corrientes de opinión contrastadas entre sí, ambas sin duda interesantes.

En esta costura hecha con ideas ajenas, algunas de las cuales comparto y otras no, las puntadas recogen visiones que se han cruzado en las redes sociales, a partir de la publicación de la denuncia de Hilda García, una afropanameña, madre de cuatro hijas, a quienes ha tenido que plancharles el cabello porque en el centro educativo al que asisten se le dijo: “Sus hijas no pueden venir a la escuela con ese peinado”. La denuncia, publicada en el diario La Prensa (lunes 2 de abril de 2012), ha puesto sobre el tapete la discusión en torno a la prohibición impuesta a niñas y jóvenes afrodescendientes de portar peinados con trenzas (moñitos) en los centros escolares en Panamá.

Sobre el particular, debo advertir que el tema no es nuevo, pues en el pasado se han tenido noticias de la protesta de otras madres afropanameñas a quienes les ha parecido discriminatoria la medida. Pero nunca, como en esta ocasión, se habían escuchado tantas voces al alza, quizás por el espacio y la fuerza que han ganado las redes sociales.

Básicamente, en el debate se vienen expresando dos posiciones. Una de las primeras voces en opinar públicamente, y que ha servido de portaestandarte de una de las corrientes de opinión, fue la de una psicóloga infantil que dijo que no se está discriminando a la etnia negra, sino que se trata de disciplina y reglas establecidas por Meduca. Los alumnos no van a la escuela a lucir peinados o joyas sino a estudiar y a concentrarse en aprender al máximo para ser buenos profesionales en el futuro.

Un primer cuestionamiento que esgrimen quienes tienen una visión distinta sobre el tema es la siguiente: ¿En base a qué se estableció la regla de que los moñitos (o trencitas) no son peinados adecuados para la escuela, y por qué se considera que el cabello lacio y suelto sí lo es? Afirman que las reglas son, precisamente, el instrumento de discriminación más utilizado a través de la historia y que hay innumerables ejemplos de leyes, ordenanzas y reglamentos, ya sean estos de carácter moral, social o jurídico, esgrimidos por las sociedades y los gobiernos para favorecer a una parte de la población en detrimento de otra.

El punto de vista de la psicóloga infantil ha sido compartido, como ya he adelantado, por varios intervinientes en el debate. Ese es el caso de una persona que sentenció que cuando aceptamos el uniforme para nuestros hijos en las escuelas, los padres estamos aceptando que todos somos iguales. Si cada uno asiste como le da la gana, y en base a sus etno-culturas, entonces entramos en un contrasentido. Esos peinados funcionan en su casa o en lugares públicos.

En igual sentido, en la discusión algunos han cuestionado ¿por qué llevar todo al rango de discriminación? Hay que superar ya ese complejo, subrayan. En las escuelas hay que actuar con disciplina pues si no se hace cada estudiante iría como le viene en gana. Todo tiene su lugar.

En el curso del interesante debate, una voz ha lanzado un alerta en el sentido de que muchos de quienes aplican reglas con suma rigidez, que más parecen “castigos” que programas con justificación, deben ser examinados psicológicamente porque pudieran encerrar en su ser a un maltratador/a con el camuflaje de espíritus que intentan poner orden y disciplina. Pero además, puede tratarse de personas obsesivo compulsivas o, en un extremo, de “psicópatas integrados” al sistema educativo, que pueden hacer mucho daño.

Hasta ahora, algo que parece ir quedando claro en la discusión es que cuando una regla es impuesta con base en los intereses o normativas culturales de solo una parte de la población, dicha regla deviene autoritaria y discriminatoria. Al menos, esa ha sido la ruta por la que va desfilando la mayor parte de las intervenciones en las redes sociales, sobre una cuestión que, en una sociedad multiétnica y pluricultural como la panameña, es innegable que trasciende las trenzas y los moñitos de nuestras colegialas negras. Y qué decir de su autoestima.

En lo personal, suscribo una opinión que me pareció una acometida seria por delimitar la discusión: Mientras todos los grupos culturales del país no tengan igual participación en la definición de lo que es o no apropiado en la escuela, seguirá la discriminación. Pienso que la reflexión es válida para los múltiples y variados aspectos que cubre el sistema educativo panameño.

Mientras intento terminar de armar esta colcha de ideas en conflicto, el debate sobre este tema continúa en las redes sociales. Y muchos -los más- se siguen preguntando: ¿Por qué algunos piensan que el peinarse con moñitos o trencitas está reñido con el estudio, la concentración, el aprendizaje y, principalmente, con ser buenos profesionales?. Por mi parte, no pierdo la esperanza en que algún día “Panamá: Crisol de Razas” sea algo más que una frase bonita.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

KNOCKOUT Julio Escobar: 'A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios'

A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios
Roberto Cisneros

Esta semana se cerró la etapa de pruebas del Concurso por la Excelencia Educativa. Hoy Julio Escobar, su creador, que además preside la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa –que ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código