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PROCEDIMIENTO IRREGULAR

¿Actos de magia en el Órgano Judicial?: Carlos M. Herrera Morán

El reciente escándalo sobre la intromisión inconstitucional de la Corte Suprema de Justicia, a través de la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo en asuntos que son de competencia privativa del Tribunal Electoral (TE), amén de las graves y negativas consecuencias jurídicas y políticas que tal hecho inconstitucional entraña, ha puesto de relieve ante la opinión pública nacional, sobre todo, otras de las irregularidades que a diario se cometen en el Órgano Judicial, consistente en poner a los jueces y magistrados “suplentes” para que firmen los “engendros jurídicos” que vulneran, de manera abierta y descarada, la ley y la justicia.

Esto, dado que los jueces o magistrados “principales”, aunque pudiesen ser los responsables directos de tales “engendros jurídicos”, astutamente se rehúsan a firmarlos, resguardándose así de cualquier tipo de responsabilidad legal que pudiesen acarrearles estas actuaciones odiosas y violatorias de la Constitución Nacional. Es decir, que se lavan las manos como Poncio Pilatos.

Lo cierto es que un cargo y una función tan importante como la que están llamados a desempeñar los jueces y magistrados “suplentes” en el Órgano Judicial, poco a poco, se ha degradado a la de funcionarios públicos, simplemente, “firmones” de resoluciones judiciales preelaboradas, que contienen una felonía en contra de la ley y la justicia, por motivos oscuros e inconfesables a los que no son ajenos los jueces y magistrados principales.

¿Quién se puede comer el cuento de que en los casos de “alto perfil” los llamados “suplentes” pueden actuar a su libre albedrío, y que los “principales” ignoran totalmente las actuaciones de estos? ¡Nadie, por favor!

Es más, uno de los magistrados “suplentes” involucrado en el fallo contra el TE, el cual tiene muchísimos años de ser “suplente”, siempre se quejó porque, cada vez que actuaba como tal, el personal del despacho de su “principal”, hoy en día exmagistrado y expresidente de la Corte Suprema de Justicia, le escondía los casos más relevantes o de alto perfil. En ese tiempo, se dice que el “suplente” en mención nunca llegó a redactar una ponencia que implicara un expediente con algo de valor (ver noticia: “La increíble historia de un suplente arrinconado” (La Estrella de Panamá, 13/12/2012).

Tal práctica irregular de los “suplentes firmones”, con honradas excepciones, se viene dando a todos los niveles del Órgano Judicial (v.gr. municipal, circuital, etc.), quienes en muchos casos firman resoluciones judiciales en calidad de “suplentes” cuando se encuentran ejerciendo al mismo tiempo o coetáneamente sus respectivos cargos judiciales, y sin que se sepa o se conozca si los “principales” están de vacaciones, licencias o incapacidades médicas, lo que a todas luces representa una gravísima irregularidad, pues todo indica que son llamados a los despachos de sus superiores jerárquicos, por unos cuantos minutos, para que firmen los “mamotretos jurídicos” que les han preparado.

En el caso de la resolución de la Sala Tercera que subyuga o decapita al TE en los temas que se refieren a la elecciones nacionales, y que, en el fondo, convierte a esta institución pública en un apéndice del Órgano Judicial, cuya independencia es totalmente inexistente, no desde ahora, sino desde los tiempos en que entró en vigencia la Constitución militar de 1972, la farsa de los “suplentes” resulta mucho más patética, tomando en cuenta el hecho de que dos “magistrados principales” que tenían que ver con dicha resolución desaparecieron del escenario judicial, por arte de birlibirloque, incluyendo a una magistrada suplente titular; mientras que un “suplente” de la Sala Segunda de lo Penal fue metido ilegalmente en la decisión, como quien saca un conejo de un sombrero, y en franca violación del artículo 77 del Código Judicial, que establece la participación de los suplentes en las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia, y ante los impedimentos, recusaciones o ausencias de estos y de los principales en una de sus salas, se establece que los reemplazarán los magistrados o sus suplentes de la sala siguiente, que en el caso referente al TE era la Primera (Civil) y no la Segunda (Penal).

Lo expuesto quiere decir que el mago responsable de este peligroso precedente judicial no solo hizo todo lo anterior, sino que desapareció también a los magistrados principales y suplentes de la Sala Primera (seis en total). Es decir, que este mago o como quieran llamarlo, ante la mirada atónita de todo el mundo, sería capaz de hacer desaparecer el mismo Palacio de Justicia Gil Ponce, y... ¡mucho cuidado!, posiblemente también a la República de Panamá, para convertirla en una monarquía. No fue casual que tal acto de magia se concretara el día de halloween.

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