´TRANSGÉNICOS DE LIBRE CIRCULACIÓN´

Panamá y el TLC: Raúl Saucedo Alderete

El tratado de libre comercio (TLC) o tratado de promoción comercial (TPC), como se le quiera llamar, ha dejado a Panamá en mala posición agroproductora. Para nuestra nación, el desgravamen rápido de aranceles y las imposiciones fitosanitarias por parte de Estados Unidos llevará a los agricultores panameños contra una esquina en la que solo golpes recibirá hasta que cada uno comience a tirar la toalla y se arrodillen ante ellos.

Para las empresas estadounidenses, el acceso al mercado que esperan obtener a través del TLC implica una doble agenda; la eliminación no solo de los aranceles, sino también de las restricciones sanitarias y fitosanitarias.

Estados Unidos quiere seguir procedimientos que solo provengan de sus propias agencias federales, tanto para comprar como para vender en Panamá. Esto significa conseguir que este país acepte los transgénicos y sus normas de inspección de sanidad animal e inocuidad de la carne, siendo estas ampliamente criticadas como demasiado flácidas por sus propios nacionales.

Paralelamente, la forma metódica de manejar la información y presentar los supuestos beneficios de transgénicos se ha estado jugando en términos ya programados por estas empresas en los medios de comunicación, con el objetivo de que la población nacional no sienta el golpe de un solo cutarrazo (léxico panameño).

La nueva ley de modernización de alimentos y la reciente discusión de etiquetado de transgénicos en los alimentos, establecerá que cualquier producto fabricado o sembrado lleve una etiqueta o análisis de transgénico en su empaque. Si el producto contiene trazos de transgénicos y no es reportado, será conocido como “mal etiquetado” y puede ser prohibida su venta y distribución en todo el territorio estadounidense.

Tanto es su fuerza subliminal que en su momento un ministro del Mida de este gobierno, no dudó en señalar que en el país desde hace 10 años se consumen alimentos transgénicos y destacó, además, que en los próximos años Panamá estará recibiendo contingentes de arroz transgénico. Se ha reportado, científicamente, que el arroz transgénico resistente al estrés puede causar un impacto en la alteración metabólica, como el aumento en fitohormonas en los mamíferos que lo consumen. Las fitohormonas están en un número elevado en las células de los pacientes con cáncer y pueden producir desechos tóxicos.

Otras de las imposiciones serán las certificaciones GAP y GMP (Buenas prácticas Agrícolas y de Manufacturas, siglas en inglés), estas al no ser aprobadas por la agencias federales, se convertirán en una barrera no arancelaría e impedirán su importación a esta nación.

Paralelo a la firma del TPC de Panamá con Estados Unidos se concibió desarrollar un fondo complementario para capacitar a los exportadores y apoyarlos en los cambios tecnológicos. ¿Dónde están esos cambios? ¿Cuántos productores nacionales se han certificado en GAP, GMP, previos al inicio de TLC?

Entramos a un TLC con Estados Unidos, con sus reglamentaciones y ninguna tecnificación. Importar alimentos será un buen negocio y como indiqué en mi artículo anterior, el Estado solo nos da verdades a medias.

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