DOLOR COMPARTIDO

Yo soy París

Tenía muchas ganas de acercarme a París porque consideré de suma importancia ir a presentar, de manera formal, mis condolencias tras los ataques que dejaron un saldo muy lamentable de víctimas en Francia. Lo siento mucho, me lo prohibió el estar ocupado en nuestros velorios –que no terminan– en Siria, Irak, Yemen, Libia y otros países.

Pensaba ir a París para dar el pésame por las 130 víctimas, pero me lo impidió el conteo que llevo a cabo y no logro terminar, tratando de cuantificar las víctimas en los países mencionados.

Mi ocupación, enterrando a nuestros muertos en fosas comunes, me quitó el honor de prender una vela y poner un ramo de flores en el cementerio parisino.

Quería dar el pésame por todas esas personas inocentes que no conozco y que fueron ultimadas en París. Pero me ocupé recibiendo el pésame de mis conciudadanos por mis primos, mis sobrinos y las decenas de miembros de mi familia y de familias amigas que mueren todos los días.

Trataba de concentrarme en el dolor de París, sin embargo, me distraía el drama que está frente a mis ojos, en esta guerra que no tiene nombre y que se ha desatado en estos países.

Me dijeron que la torre Eiffel está triste. Me embargó un gran pesar saberlo, pero al mirar la destrucción de las mezquitas del Umari, El Amawi y la de Eben El Walid, que siguen siendo bombardeadas, mi tristeza se convirtió en ira.

París tiene la dicha de que todos alrededor del mundo fuimos conmovidos por lo que pasó, porque en el momento de los ataques el mundo estaba conectado, vía satelital, acompañando a los franceses en su dolor y rezando por el regreso de la calma. Mientras las ciudades del Rakkah, Edeleb, Daraa, Alepo, Hums, Salah Eddin, Bagdad, Saná, Trípoli, etc., siguen siendo degolladas, en silencio, sin que el mundo se dé cuenta de ello.

En París están llorando el teatro, aquí lloramos el teatro de París, pero también lloramos por las mezquitas y las iglesias destruidas.

En París la torre Eiffel está triste. En las ciudades mencionadas estamos tristes por los atentados de Francia, pero también por los minaretes y las campanas de miles de mezquitas e iglesias que han sido destruidas.

En París lloraron en el estadio de Francia. Nosotros lloramos por lo ocurrido en el estadio, pero también por nuestros colegios y universidades bombardeadas con alumnos adentro.

En París lloran por las 130 víctimas, aquí lloramos por las 130 víctimas de París, pero también por los cientos de miles de muertos, la mayoría de ellos niños y mujeres indefensos.

Además lloramos por los millones de personas que huyen de la violencia, entregadas a las olas del mar Mediterráneo o rogando en las puertas de Europa por una carpa para proteger lo que aún les queda de humanidad.

Por París lloramos tanto en Occidente como en Oriente, pero es triste que una gran mayoría del mundo occidental no sepa absolutamente nada de nuestros muertos ni comparta este dolor.

Quizás no quieren saberlo. Muchos parecen estar convencidos de que estos niños muertos hoy serían los terroristas del mañana.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

INTERNET Y EL SER HUMANO El olvido y la memoria, frente a frente

Michel Gondry, el genial director de cine francés, expone en su película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) la posibilidad de usar la ciencia para borrar la memoria. Para olvidar. ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código