EXAMEN INSTITUCIONAL

Permanecer en silencio: Francisco Sánchez Cárdenas

Hace unos días conversaba con jóvenes colegas médicos a los que les interesaba conocer mi apreciación del momento político, y les confesé que el presentimiento negativo que nació y se desarrolló en mí durante el gobierno de Ricardo Martinelli (RM) no ha desaparecido y que, por el contrario, no por acción del nuevo gobierno sino por su inacción, se me ha acrecentado. Debemos reconocer, que nuestra sociedad está muy enferma desde hace mucho tiempo y que el “trancazo” RM la acabó de dañar.

No soy puritano ortodoxo y entiendo que en toda sociedad hay niveles de daño que podemos tolerar, así como lo hacemos con las imperfecciones de nuestro organismo, pero el nivel al que se llegó en el quinquenio pasado es igual a lo que ocurre en el agua potable, cuando el nivel tolerable de E. coli es sobrepasado y se produce diarrea, fiebre, septicemia y fallo multifuncional.

Examinemos por un momento nuestras instituciones.

Asamblea Nacional: su historia antes de 1968 no es un dechado de virtudes. Después de 1968 pasó por diferentes etapas. La de Torrijos, productiva de las leyes que eran necesarias para el desarrollo social del país y la recuperación de la soberanía nacional, y luego la conocida posinvasión hasta llegar al degradante espectáculo de Martinelli y sus secuelas, que todavía vivimos.

El Órgano Judicial: sus casos de “garrapatas de potrero”, venta de fallos, morosidad judicial y otros de corrupción conforman su expediente histórico. Con el gobierno de RM que impuso magistrados, unos violando la ley y otros que por motivos oscuros quedaron denunciados, presos y renunciados, se dibuja una Corte Suprema de Justicia sin la autoridad moral para administrar esa labor, lo que demuestran últimamente al no resolver ni acelerar y hasta obstaculizar los trámites de casos de alto perfil. Esto deja al país sin una justicia efectiva, poniendo en peligro a la democracia.

El Ministerio Publico: siempre fue y será cuestionado, más con razón que de manera injustificada. Con las acciones de RM, que nombró a cuatro procuradores, su poca credibilidad y hasta incredulidad se multiplicó y hoy día, a pesar de las acciones tomadas contra la corrupción la no similitud de medidas cautelares y el temor reciente de seguir adelante, con lo justo y los castigos merecidos, llena de desesperanza a la sociedad.

La Contraloría General: ante la crisis de corrupción vivida no investiga todo lo que debería investigar y, con legalismos, obvia investigaciones, además de otorgar refrendos que si bien la legalidad hace difícil negar, la honestidad si lo permite. En estos momentos críticos más que legalistas hay que ser honestos.

Los partidos políticos: después de la aprobación de los tratados Torrijos-Carter se debatieron en una lucha entre su institucionalización y su destrucción, compitiendo por el dinero de los poderosos: estos últimos se impusieron, lo contaminaron y RM los terminó de destruir. Hoy ninguno de los existentes tiene el liderazgo político necesario para orientar al pueblo panameño.

La empresa privada: guardó silencio cómplice y no protestó por los desmanes de RM ni tomó acciones contra sus afiliados que participaron de manera monstruosa en dichos desmanes.

El Órgano Ejecutivo: llegó al poder de la mano del voto que quería poner un alto a la depredación que atentó contra la vida, la libertad y la felicidad del pueblo, hoy quiere transar justicia por devolución de bienes mal habidos y ponerle plazo a las investigaciones. ¡Esto es inadmisible, señor Presidente! Frente a todo lo negativo descrito antes en esas y otras instituciones, la esperanza se cifra en un Ejecutivo comprometido con la justicia. No habrá impulso del desarrollo si no hay justicia.

Ya se mató al tigre, que su piel sirva para cobijar al pueblo falto de agua, seguridad, vivienda, comida; al agricultor, de apoyo; a los niños, de buena educación; a los jóvenes, de oportunidades, y a los ancianos, de una vejez digna. Así estará usted y todos los políticos dando las herramientas necesarias a cada panameño para que por sus medios alcance la felicidad que es, en síntesis, para lo cual lo hemos venido a la vida: ¡para ser felices!

Les decía a los jóvenes colegas que los profesionales y un largo etcétera también cargan con culpa de lo sucedido, al dejarle el espacio político a los parásitos de la sociedad que han encontrado en ella su modus vivendi, desarrollando raíces con lo más bajo del inframundo que ha permitido la llegada de gente muy peligrosa y sin escrúpulos a todos los niveles del poder.

Los jóvenes profesionales y todos deben pronunciarse permanentemente para educar a un pueblo que hoy no comprende el poder de su voto. Para concluir les dije que, de manera unipersonal, podemos triunfar en la vida, pero si avalamos con el silencio a gobiernos dirigidos por incapaces, mediocres, oportunistas y maleantes, no hemos triunfado y, además, no tendremos derecho a quejarnos. Utilicen el único derecho que les dejan: ¡El de no permanecer en silencio!

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código