RESPETO

Policías ´versus´ ciudadanos: John A. Bennett N.

¡Tranquilos!, que el título solo es para picar la atención. ¡Por supuesto! que no debe existir desazón entre policías y ciudadanos. Y, ¡ojo!, que no hablo de “policías y civiles,” ya que los policías también son civiles, en virtud de que en Panamá no hay militares. Los policías, simplemente, son ciudadanos contratados por las autoridades correspondientes del gobierno para que se encarguen de hacer valer las leyes; de manera que no existe diferencia alguna ni derecho alguno que los distinga.

Entonces, podemos inferir que si un ciudadano no tiene derecho de detener a otro, salvo que existan razones de fuerza mayor, como sería que un ciudadano pesque a otro en la comisión in fraganti de un delito; de igual manera, los policías tampoco tienen derecho de detener a nadie sin que medie causa mayor, tal como consta en el artículo 21 de la Constitución cuando dice “El delincuente sorprendido in fraganti pude ser aprehendido por cualquier persona y debe ser entregado de inmediato a la autoridad”. Pero recuerden que la policía no es “autoridad”, sino el brazo ejecutor de la misma.

Ello no quita que un ciudadano, luego de “aprehender” a un delincuente, no puede pedir ayuda a la policía para conducir al delincuente hasta la autoridad. De lo señalado comienzan a desprenderse muchos variados e interesantísimos aspectos de la relación policías/ciudadanos. Por ejemplo, el artículo 38 dice que “la autoridad puede tomar medidas de policía...”, con lo cual queda claro que la policía no es autoridad.

Por lo tanto, y en consideración de lo señalado, los retenes de tránsito no dispensados por las “autoridades competentes” del caso, son un delito, ya que violan preceptos constitucionales fundamentales; tal como lo es el derecho a libre tránsito.

Pero, igual es ilegal que un policía detenga a un peatón que va por la calle con la única finalidad de pedirle identificación, o peor, de catearle. Es más, si fuese lícito que los policías detengan sin razón a un ciudadano, también es lícito que los ciudadanos detengan a los policías. Mucho más si estos son pescados in fraganti en la comisión de un delito, como el de coima o el de privar a una persona de su libertad de tránsito o darle palo.

Pero para aclarar y definir lo que es “detener”, no estamos hablando de que un policía no se le puede acercar a una persona y hablarle. Lo que no puede hacer es impedir que este prosiga su camino, aun ignorando al policía; ¡salvo!, que lo vaya a arrestar. Pero igual puede el ciudadano arrestar a un policía; y si este se resiste, utilizar la fuerza que fuese necesaria para ello. Bueno, aquí lo importante es dejar claro que los policías no son dioses, ni mucho menos; y por tanto no tienen el menor derecho de detener a nadie que no haya cometido un delito. Pero mucho menos derecho tienen de agarrar a palo a quien no se resista al arresto, y menos si ya lo tienen esposado; ya que esto los convierte en maleantes uniformados y a sueldo.

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