ROMPIENDO BARRERAS HACIA EL PLENO EMPLEO

Reconsiderar el salario mínimo: Pablo J. Gutiérrez F. III

Hoy en día mucha gente sale a la calle a pelear por salarios más justos y por empleos. Dicen, por ejemplo, que el salario mínimo está muy bajo, que la canasta básica está muy alta, que las compañías se quedan con todo el dinero y no ayudan a sus trabajadores, entre otras cosas. Pues hoy les vengo a dar una solución al problema de los salarios bajos y del desempleo, esta es ver los aspectos negativos del salario mínimo. Solo pensarlo, para muchos, puede ser una medida inhumana, radical, que no va a funcionar. Pero les demostraré el porqué sí va a funcionar y mejor que el sistema actual.

Un ejemplo que creo yo que ilustra muy bien el caso en contra del salario mínimo es el siguiente. Supongamos que Javier vive en Minimolandia. Minimolandia tiene un salario mínimo de 400 dólares al mes. A Javier se le ocurrió la brillante idea de abrir una fábrica de muebles y ahorró mil dólares tras varios años de trabajo y aparte de esto, tiene mucha madera en su patio que podrá utilizar para empezar a construir muebles. En su barrio hay muchas personas desempleadas. Javier quiere contratar a tres vecinos para que lo ayuden a fabricar los muebles, y de paso, los ayuda con un empleo. Se da cuenta de que tiene que gastar $400 en maquinaria. Por ende, solo puede pagarle $200 mensuales a cada uno de los tres vecinos para mantener el negocio a flote, según los cálculos que hizo. Sus vecinos, al enterarse de esto estallaron de felicidad, ya que por fin tendrán un empleo y podrán llevar comida a sus casas. Lastimosamente, el salario mínimo es de $400 y destruyó la idea de Javier. Ahora, debido a esto, no podrá contratar a sus vecinos, quienes seguirán sin ingreso en vez de los $200 que pudieran obtener o tendrán que trabajar a escondidas, violando la ley. Como podemos ver con este ejemplo, el salario mínimo desalienta a que los pobres compitan, porque es una barrera para conseguir trabajadores, y por lo tanto, para crear puestos de trabajo. Al final del día, privamos a Javier de construir un mejor futuro para él al prohibirle ser empresario a menor escala, mientras que los hoy en día ricos sí pudieron, porque empezaron sin estas trabas. Por otro lado, las mueblerías no podrán comprar muebles baratos de pequeños empresarios y venderlos baratos, por lo que recurrirán a la mismas distribuidoras caras de siempre y nos ofrecerán muebles caros a todos. Lo que empezó bien, terminó destruyendo oportunidades.

El salario mínimo pretende ser una medida social para ayudar a los trabajadores que no tienen mucha experiencia laboral y/o poca educación. Lastimosamente, el salario mínimo hace lo contrario, ya que al fijar el mínimo que los empleadores tienen que gastar, no pueden contratar a personas cuya productividad es menor a este monto, porque estarían perdiendo si los contratan. Este es el caso de las personas con poca experiencia y/o poca educación. ¿Que harán estas personas si nadie les da la oportunidad de empezar desde abajo? Si elimináramos el salario mínimo, las empresas podrían darle la oportunidad a más personas sin experiencia que, de otra forma, estarían desempleadas; de tal modo que ambas partes ganan, los empleadores que pagan conforme a lo que producen sus empleados, y éstos, obtienen experiencia que los ayudaría a salir adelante en un futuro. Permítanme plantear otra situación, de muchas, en la que eliminar el salario mínimo bajaría los costos y disminuiría el desempleo. Supongamos que un restaurante tiene un presupuesto de $50 para contratar empleados por hora. El salario mínimo es $5 la hora, por ende, solo puede contratar a 10 personas. Supongamos que eliminamos el salario mínimo y deciden pagar $3 dólares la hora. Ahora, la empresa podría contratar 16 empleados y será más rápido en la entrega de los pedidos, porque cuenta con más personal. Por ende, la cantidad de hamburguesas es mayor y el precio del producto va a disminuir por las leyes de oferta/demanda. Incluso, la empresa podría contratar solo a 10 personas, y le quedarían $20 libres, con este dinero puede reducir los precios, atraer más clientes y competir mejor con otros establecimientos, mientras les da mejores precios a todos los que compramos ahí. Aquí nace la libertad, pues si otra empresa ofrece más dinero, los empleados se irían o tendrían que incrementar salario.

Estos son solo algunos ejemplos de por qué deberíamos reconsiderar el salario mínimo. Los efectos del salario mínimo son como diría Bastiat: “lo que vemos y lo que no vemos”. La idea del salario mínimo parece justa y está hecha con buenas intenciones, pero recordemos que “de buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno”.

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