Avance: Cancillería de Panamá activa el Centro de Coordinación de Información tras terremoto en México.

EL PAPEL DEL IMA

Regresión de precios, alimentos con subsidios: Ángelo Chen Guardia

Actualmente vemos la venta de alimentos no esenciales con la mascarada “regresión de precios” para que el Estado ofrezca “más barato”, mientras el diferencial –con atuendo de subsidio– se queda en bolsillos próximos. La idea de lucro incita a crear subvenciones que encarnan jugosos negocios con los fondos públicos que nos pertenecen a todos, así amasan fortunas con dinero del pueblo. Una campaña de buena fe, de auténtico respaldo a la canasta básica popular, para las grandes concentraciones de consumidores que compran en las jumbo ferias o en las 14 mil tiendas de “paisanos”, y en las áreas rurales, tiene que cumplir el objetivo primordial de elevar la ingesta de proteína animal, en íntima conexión con el desarrollo intelectual, económico y social del ser humano.

Una cruzada por la inteligencia, la competencia, la salud y la longevidad incluiría la leche, los huevos, la carne de res, pollo, pescado y cerdo, por su aporte cualitativo y cuantitativo de proteínas y aminoácidos, minerales y vitaminas esenciales para el crecimiento y desarrollo de niños y adolescentes, y para la regeneración de tejidos en adultos y ancianos, sin descuidar los alimentos de origen vegetal.

La leche (de consumo obligatorio desde el nacimiento y durante toda la vida) por su precio, hasta $1.50 por 0.946 litro, se convierte en un producto de lujo, prohibitivo en los sectores más vulnerables. Los niños pobres de esta patria istmeña no ingieren ni siquiera tres onzas al día, lo que provoca la deserción escolar de muchos jóvenes que pasan a formar más pandillas.

La fuente de proteína más barata y fácil de cocinar es el huevo, pero el panameño come solo dos unidades y media por semana, aunque en ese mismo período podría consumir hasta 10, sin ningún riesgo para la salud, sin embargo, debe pagar 25 centavos por cada uno y eso limita la ingesta. El bajo consumo de carnes de res y de cerdo por persona por año, 38 y 15 libras, respectivamente, responde a sus elevados precios. Se come más el pollo (80 libras) por ser más económico, no obstante, su costo muestra una fuerte tendencia alcista.

El consumidor espera que el Estado preste los servicios, recursos y el talento técnico y político para tener acceso a estos productos, sin subvenciones costosas. Durante el pasado mes de diciembre una cadena de supermercados vendió el litro de leche restituida, proveniente de Chile, a 83 centavos y, considerando que no pierden ni regalan, pudieron obtenerla a un precio, probable, de 66 centavos por litro. Si el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) comprara directamente del productor chileno y la ofreciera a $0.83 o $1.00 por litro en las jumbo ferias, ejercería su correspondiente función, no el papel desnaturalizado que exhibe hoy. Todo esto sin entrar en conflictos con la producción nacional, deficitaria, y sin entregar subsidios innecesariamente. Contratar con los productores de huevos, a precios similares a los que pagan los supermercados para ofrecerlo a $0.13 la unidad, y hacer la mismo con el pollo, es la manera correcta de proceder para vender en las jumbo ferias.

A las asociaciones de ganaderos, identificando las perspectivas para incrementar el consumo, les convendría las ventas directas con el IMA y, además, brindarle los servicios para el procesamiento de carnes. De esta forma ofrecerían precios muy diferentes a los del supermercado. Con las organizaciones de pescadores también podrían convenir operaciones semejantes. Estas prácticas demostrarían que el consumidor prefiere comprar leche, carne y huevos a precios accesibles, antes que espagueti, rallado de sardina o lentejas, con subsidios que él pagará, indirectamente, a los importadores e intermediarios.

La única concesión, obligatoria por representar una exigencia cultural que data de los tiempos en que el “chinito vendía el grano de petaca a real y cuartillo la libra”, sin aceptarse ningún substituto y por la circunstancia de que la producción local apenas supera el 50% de la demanda, es el arroz como el producto principal de importación forzada. Este año se requerirán casi tres millones de quintales pilados, adicionales, para satisfacer el voraz apetito del panameño por el grano, para feliz complacencia del insaciable importador.

El arroz que se vende en las jumbo ferias debe comprarlo el IMA directamente a los exportadores foráneos, no a los importadores nacionales; debe ser en cáscara para procesarlo en los molinos locales y aprovechar los subproductos. El costo del quintal pilado sería superior a $30.00 que es su precio de venta, sin embargo, este arroz, que es cultivado con modernas tecnologías, contiene características de excelencia y, al procesarse para obtener el arroz de primera, exhibe cualidades superiores a las del que se expende en el comercio.

Lo más interesante es que en el procesamiento, al “diluir” el porcentaje de granos enteros del arroz importado, se logra un costo de $30.00 para vender en las jumbo ferias, sin requerirse ni un solo centavo de subsidio. Indudablemente, un esfuerzo extra del funcionario del IMA en el trabajo, con orden, control y supervisión, bastaría para evitar el sangrado de varias decenas de millones que tendrían más noble destino en otra dirección.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

17 Sep 2017

Primer premio

7 8 4 2

ACBC

Serie: 13 Folio: 13

2o premio

1718

3er premio

2529

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código