PRIMEROS DÍAS DE GESTIÓN

Rezar y gobernar: Daniel R. Pichel

Terminada la fiebre del Mundial de fútbol, llegó el momento de volver a la triste realidad de los panameños. Ganara Alemania o Argentina, el Metro Bus seguirá dando mal servicio, la electricidad continuará subiendo, la basura seguirá acumulándose, los embarazos en adolescentes persistirán en su aumento y los delincuentes de cuello blanco se seguirán acomodando sin importar quién gobierne.

Tomando en cuenta que el nuevo gobierno tiene menos de un mes de haber tomado posesión, ya han ocurrido cosas que comienzan a mostrar cuál será el estilo ejecutivo que primará durante el próximo quinquenio. Reconociendo que pudiera ser un poco temprano para sacar conclusiones definitivas, hagamos un repaso de lo que parece será el “varelismo”.

Es posible que sea por una simple comparación con la montaña rusa a que nos acostumbramos durante los últimos cinco años, pero la sensación es que pasan pocas cosas, al comparar todo lo que se prometió durante la campaña. Hasta ahora, parece que todo ocurre gracias a la inercia que trae la gestión de gobierno previa al 1 de julio. La implementación del control de precios de emergencia y la convocatoria de las licitaciones para la renovación de Colón y el proyecto de agua y baños higiénicos para todos fue lo más destacable de este primer mes. Si tomamos en cuenta que todo eso ocurrió el primer día, como que los otros 26 no han sido demasiado ajetreados.

Lo que sí nos ha quedado muy claro es que tendremos muchos rezos. Desde que ganó las elecciones en mayo, el ambiente en el que se nota más cómoda la primera familia del país parece ser entrando o saliendo de misas y procesiones. Bien sea para pedir o para agradecer, las iglesias católicas serán, al parecer, el lugar favorito en la gestión del Presidente y en la toma de decisiones. Y no es que tenga nada malo que el Presidente sea una persona creyente y con una profunda fe. Al margen de lo que podamos pensar cada uno de nosotros, es su derecho rezar todo lo que quiera, caminar detrás del santo, virgen o Cristo que le apetezca y que asista a misa una, dos o tres veces diarias. Eso no debe ser problema de ninguno de nosotros. Lo preocupante es que una creencia (la que sea) comience a tener influencia prioritaria en las decisiones de quien fue elegido para funcionar como Presidente de todos los panameños, incluyendo a los musulmanes, católicos, protestantes, evangélicos, hebreos, budistas, ateos, agnósticos o rastafaris. Como él bien ha dicho, todos los ciudadanos somos sus “jefes” y él ha sido contratado por nosotros para administrar nuestro país. No olvidemos que aquí hay que tomar decisiones importantes en materia educativa y de salud pública, y esperamos se sepan poner en su lugar los preceptos religiosos, para buscar soluciones responsables y basadas en evidencia científica.

Uno de los temas que estuvo en el tapete en las últimas semanas fue lo referente a la declaración de bienes de los nuevos funcionarios. Se debe felicitar al Presidente, a la vicepresidenta, al alcalde del distrito capital y a otros pocos funcionarios que presentaron sus declaraciones patrimoniales de forma verdaderamente pública. Otros optaron por aprovechar una ley que “define mejor” el procedimiento y que les permite presentarlo, en un sobre cerrado, a la Contraloría General de la República. Según me explicó un abogado, ese documento se hará público solo si hay una orden judicial que así lo indique. Hay que entender que todo el mundo tiene derecho a mantener confidencial su patrimonio si así lo desea, y que, posiblemente, la ley permita hacerlo de esa manera. Sin embargo, es llamativo que no se le haya puesto como condición a los nuevos funcionarios que presentaran su declaración tal cual lo han hecho quienes dirigen el Órgano Ejecutivo. El problema es que en un país donde se tiene tan poca confianza en el sistema judicial, son pocas las denuncias que se interponen. Bajo esa circunstancia, la percepción de honestidad queda en manos de la opinión pública, tan propensa a ser influenciada por rumores y chismes, o bien por campañas orquestadas por medios y periodistas sin escrúpulos, que lo que buscan es chantajear a los funcionarios para obtener beneficios, a cambio de “campañas de mejoramiento de imagen”. Como se comentó en las redes sociales, una declaración de bienes verdaderamente transparente termina siendo una protección para la honra de quienes deciden participar de la vida pública. En fin, no es un tema de solo cumplir la ley. La verdadera transparencia no puede ser parcial.

Otra noticia relacionada con la gestión del nuevo gobierno es el dichoso control de precios de emergencia. Desde que se propuso en la campaña, muchos economistas han advertido de los riesgos de una medida de este tipo. Según lo que se ha visto en los medios, algunos productos controlados ya escasean y el precio de otros componentes de la canasta básica aumentó, esto convierte la promesa de “poner 58 dólares en tu bolsillo” en una meta que no se podrá cumplir. Nunca ha sido buena idea regular por decreto el equilibrio oferta/demanda en que se basa el mercado.

La gestión del gobierno apenas comienza. Si bien hay indicios de lo que será, esperemos que se inyecte un poco más de energía para cumplir objetivos, principalmente en lo que se refiere a justicia y rendición de cuentas... @drpichel

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