GOBIERNO

Robar, hacer y 4 y 40...: Daniel R. Pichel

La campaña política para las próximas elecciones, promete ser repugnante. No solamente por lo que se dirán entre ellos los candidatos a cuanto cargo de elección esté en juego, sino porque sospecho nos permitirá recordar lo retorcidos que están los valores y principios por los cuales se guía nuestra sociedad. Sin llegar a la pesimista opinión de Xavier, que la humanidad debe extinguirse para dar paso a alguna otra especie menos destructiva, sí creo que tenemos que reevaluar nuestras prioridades, antes de que sea demasiado tarde.

Al margen de todas las mentiras que dicen las campañas de uno y otro bando, es importante tomar en cuenta la forma de pensar de la gente que convive en nuestro entorno, y que serán finalmente quienes decidan quien gana las elecciones. Evidentemente, los equipos de campaña no confesarán sus pecados, pero los contrarios se dedicarán a recordárnoslos. Como dijo uno de los “estrategas” contratados para la ocasión, “un rumor a tiempo (agrego yo que sin importar si es o no cierto), puede servir para cambiar la tendencia de voto de la población”.

Lo triste de todo esto, es la desilusión que se percibe en los ciudadanos cuando se toca el tema de la elección. Me atrevo a asegurar que la mayoría coincide en que ninguno de los candidatos es de su agrado. Una vez dicho esto, suele seguir un silencio que precede alguna explicación para racionalizar por quién votar. Lo más frecuente son comentarios como: “Ninguno me gusta. Pero yo creo que...”.

Dicen los expertos en estadística electoral que, cuando la gente no está convencida de votar por ninguno, su voto suele inclinarse por quien tiene mayor oportunidad de ganarle al candidato con quien ellos menos simpatizan. Algo así como “de los males, el menor...”.

Lo preocupante, es la manera como algunos ciudadanos están haciendo el análisis de la situación actual. La frase lapidaria: “es que todos los gobiernos van a robar, pero estos por lo menos están haciendo obras” es un claro retrato de nuestros valores democráticos. El clientelismo está tan arraigado, que si alguien ofrece algo (ya sea a título personal o colectivo), es suficiente razón para votar por él. Lo malo de esta frase, es que tiene su razón de ser.

Para comenzar, la corrupción es una de las peores lacras que puede sufrir la sociedad, sea en los servidores públicos o en el ámbito privado. Actos claramente cuestionables desde el punto de vista ético son casi aceptados como “normales”. De allí que muchos consideren que los escándalos que se ven diariamente en los medios, denunciando sobreprecios, adjudicaciones directas y falta de controles, no son más que manifestaciones intrínsecas a la acción de gobernar.

Pero, ¿por qué la gente piensa así?... pues porque todos los gobiernos han sido acusados de actos similares. Sino, recordemos los corredores y la asignación de las tierras del aeropuerto de Paitilla para construir los adefesios de Punta Pacífica, las máquinas tragamonedas de familiares del presidente, los durodólares, el Museo del Tucán, el CEMIS, los sobreprecios de la cinta costera y la traída de Odebrecht. Pero, si echamos más hacia atrás, será lo que acabó pagando Panamá por los ingenios, el aeropuerto de Tocumen y las hidroeléctricas durante el gobierno militar, así como el desfalco millonario del programa de viviendas de la CSS y del puente Van Dam. Si somos objetivos, han sido más de 40 años en que lo mismo que cuestionamos, constituye casi la norma de las contrataciones públicas. Por supuesto, la “oposición” del momento, se rasgará las vestiduras despotricando contra “los robos” del gobierno de turno, cuando sus antecedentes demuestran que han sido igualitos.

No es un tema de defender a unos u otros. Todos los partidos son igualmente culpables de lo que pasa. Pero, cuando no son ellos los que sangran las arcas del Estado, se quejan amargamente. Nadie sabe si protestan por indignación o por envidia.

En ese mismo sentido, otro de los temas que ha causado incomodidad, es el eslogan: “Se ha hecho más en cuatro años, que en 40”. Por supuesto, una aseveración como esta es muy difícil de confirmar de manera objetiva. De allí, que cada uno la interprete según su conveniencia. Lo que sí me parece absurdo, es decir que el Presidente se critica a sí mismo, porque perteneció a dos de los Gobiernos anteriores. Evidentemente, él no manejaba los presupuestos, lo cual le resta todo valor a la crítica. Es tan ridículo como decir que el Partido Panameñista es culpable del chanchullo de Juan Hombrón, porque formó parte del gobierno durante 26 meses. El problema está en que nadie duda de que el Gobierno actual ha hecho más obras de infraestructura que ninguno de los Gobiernos de las últimas cuatro décadas. Tal vez no sean más pero, aunque solamente fuera el 25% de lo que hicieron todos los demás juntos, es muy poco lo que los partidos responsables de aquellos Gobiernos, pueden decir en su defensa. Los costos, financiamiento y endeudamiento son excusas que terminan tratando de disimular su propia ineficiencia. A ellos, eso nunca les importó. Por eso, tal vez lo más honesto sea pensar: Votaré por el mejor. ¿Quién es el mejor? Ninguno... Entonces, votemos por ninguno... @drpichel

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

INTERNET Y EL SER HUMANO El olvido y la memoria, frente a frente

Michel Gondry, el genial director de cine francés, expone en su película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) la posibilidad de usar la ciencia para borrar la memoria. Para olvidar. ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código