SOCIEDAD

Sexo, adolescentes, violadores: J. Enrique Cáceres-Arrieta

Cifras revelan: ¡4 mil 425 niñas encinta, hasta mayo del presente año! ¡Cada día hay 11 nuevos casos! El día que escribo, 11 niñas quedarán embarazadas. Mientras La Prensa me publica, habrá dos o tres veces más casos. Hoy, 11 pequeñas adicionales serán preñadas. Si seguimos así, pocas serán las que no lo estén.

Frente a tan peliaguda realidad, religiosos, irreligiosos, liberales, mojigatos, teístas y ateos se rasgan los trapos y señalan a las niñas, obviando que no se embarazan solas. Agazapados hay adultos que las embarazan. ¿Por qué la reacción de los “indignados” me recuerda a la mujer sorprendida en adulterio y llevada ante el señor Jesús? Estaban prestos a lapidarla. Deliberadamente, empero, absolvían al hombre sorprendido con ella, transgrediendo la ley de Moisés que estipulaba el apedreamiento de ambos. En el antiguo Israel desarraigar tal vileza era señal de fidelidad, pureza y entrega al Dios tres veces santo.

¿Dónde están los no pocos violadores adultos de las niñas? ¿Adónde los 4 mil 425 abusadores que las preñaron? El Código Penal sanciona al adulto que viola carnalmente a menores de edad. Temo, no obstante, que la mayor parte de casos queda impune o no se denuncia. Las chicas, sin embargo, siguen aumentando cifras de adolescentes encinta. El problema no son ellas. No pretendamos cándidamente que un niño piense, decida y actúe como adulto. Insano es que un adulto piense y se comporte como niño. El objetable contratiempo ni siquiera es la falta de educación sexual en la familia ni el uso o no de anticonceptivos y preservativos. ¿Cómo así? Esas cuestiones son usuales en un mundo adulto disfuncional, no en la vida de un niño. El problema medular consiste en que adultos degenerados sexuales se meten con niños y jovencitos. Pedófilos y pederastas, se llaman. El conflicto se agrava porque otros menores contagiados por un sistema sexual enfermo de adultos se involucran con menores más pequeños. El rompecabezas principia cuando adultos biológicamente –mas niños sexualmente– irrespetan la dignidad e intimidad sexual de un niño. Si esos perversos respetaran a los niños, y sus programados adolescentes actuaran igual, dificulto que habría niñas en gravidez.

No me malinterpretes. Creo que la educación sexual debe impartirse en el hogar y colegios. La sana educación conduce a salud mental y emocional. Un niño en primera y segunda infancia piensa en jugar y divertirse, no en sexo, anticonceptivos ni condones. El preadolescente y adolescente en sano ambiente considera estudiar, divertirse. Su despertar sexual hormonal comienza entre 10 a 14 años. De ahí mi convicción de que sin televisoras que exacerben con telenovelas y sin enlatados estadounidenses ni radioemisoras con canciones de desamor, y con la sana guía de padres y/o docentes, tales jovencitos podrán sortear ímpetus de dichas hormonas. Mientras el niño o adolescente no despierte al gigante sexo, podrá lidiar con hormonas sexuales. Nadie muere por no tener sexo. Millones perecen a diario por tenerlo.

Salvo el prójimo invidente, somos visuales. De humanos pensantes estamos quedando en seres videntes. Somos primordialmente impactados por medios audiovisuales. La facultad de pensar y comprender ha sido reemplazada por imágenes. Por ello la necesidad de que padres o tutores supervisen qué miran sus críos. No es crear un estado policíaco. Pero atender lo que entra por la lámpara del cuerpo de sus hijos que es el ojo.

He leído artículos, oído opiniones. Atacan a padres por no enseñar educación sexual a sus hijos, desconociendo que esos tampoco fueron instruidos por sus progenitores. Si no tenían qué decir sobre sexo y sexualidad, ¿qué enseñarían a sus hijos? Nada. Si niños nacen en familias disfuncionales, ¿quién les hablará de educación sexual funcional? ¡Nadie! Es cadena de omisiones, ignorancias, tabúes.

Leí el anteproyecto de la discordia y me suscitó dudas e interrogantes. Tampoco toca la putrefacción sexual de violadores y abusadores de niños y la responsabilidad de los medios en esa descomposición social. No se trata de no escuchar el medio o cambiar de canal, sino que “los medios de comunicación social son instrumentos de información, educación, recreación y difusión cultural y científica”. (Constitución, Art. 89).

En el artículo 3, numeral 3, el mentado anteproyecto acota en cuanto a una educación sexual integral a niños y adolescentes. No se refiere al autocontrol sexual. La capacidad que tiene el humano de decir no. Quien exhorta al autodominio sexual es ridiculizado y etiquetado fanático religioso. ¿Hay connotación entre sexo/sexualidad y moral/ética? ¡Sí! Por eso el interés de la religión, mas no debe estorbar sino ser guiadora y facilitadora. ¿Desde cuándo un pequeño toma decisiones sexuales responsables? ¿Qué interés tiene un nene en sexo? Ninguno. Es obsesivo-compulsivo en patologías sexuales y/o parafilias. No todo el mundo tiene solvencia moral y ética para instruir sobre sexualidad. Probablemente en sexo. Pero sexo y sexualidad no son iguales. Confundirlos suele ser mortal. Es de tontos, por consiguiente, poner al tigre a cuidar el cordero. O a la zorra, a las gallinas. @earrieta

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