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EDUCACIÓN

Sexo en tiempos de cólera: Efraín Hallax

“La educación sexual no se puede apoyar si lo que hace es todo lo contrario en un joven”. No entiendo esta respuesta, pero fueron palabras del arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, cuando se trataba de aprobar la ley de educación sexual. ¿Qué forma de educación es contraria a nuestro propio beneficio?

Hace dos meses, al ser aprobada por la Asamblea la única ley que se ha hecho en beneficio del cuerpo de una mujer (no tener más hijos, operándose), la Iglesia católica declaró que no estaba de acuerdo porque podría inducir a la falta de mano de obra en Panamá. ¿Qué sucede con estos infinitos ataques de locura? ¿Piensan realmente que detener la educación sexual evitará las relaciones sexuales?

Leo a través de la historia los asesinatos, depravaciones, incestos, avaricias, y torturas - y también grandezas- de algunos papas, y me pregunto, ¿por qué continúan reinando en nombre de Jesucristo? Vivo mi propia historia de terror con los abusos de miles de niños inocentes por curas que hablan los domingos de amor y santidad. ¿Qué significa santidad? Solo tengo que acordarme de Jesucristo y entender que no hay ninguna relación entre el banco del Vaticano y sus turbias finanzas con el cristianismo que predicó Jesús.

Busco alguna semejanza entre la seda y el oro, entre el trono de esmeraldas del Vaticano y el hambre que nos rodea, y no encuentro relación con mi cristianismo. Amar al prójimo es la esencia del cristianismo; caminar con los pecadores, vivir el amor de aquel que nos enseñó a amar.

Las atrocidades de la Iglesia católica son tan demoledoras que no logro entender cómo se atreve siquiera a suspirar una opinión en detrimento de la sexualidad o del plan familiar. ¿Quién les ha dado autoridad para que rijan e intenten controlar, desde una moral contradictoria, la existencia privada de mi sexualidad?

Mi pregunta no será contestada calmadamente, ni recibiré una respuesta coherente, anunciándome que la Iglesia pide perdón por las masacres de millones de indios en nombre del Dios católico; ni tampoco por haber bendecido a las SS alemanas, ni por haber apoyado el exterminio de otras creencias, otras formas de mirar el sexo... Nunca se disculparon por haber tenido el ejército en pie de guerra más grande de Europa ni por siglos de matanzas con sus cruzadas religiosas. Todo esto lo entiendo fácilmente; la Iglesia usa a Jesús solo como fachada. A Dios como un ente regulador.

“No a la educación sexual”. Claro que lo entiendo; no se puede tener un estado sin peones. La regla es “id y poblad la tierra”; o sea sexo, pero con un resultado numérico. Creo que todavía no nos hemos dado cuenta de que ya obedecimos el mandamiento de poblar la tierra. Creo que ha sido el único mandamiento que hemos cumplido en su integridad. Hemos obedecido; la tierra ya está hiperpoblada.

El 20% de las niñas escolares está teniendo hijos. Esta cifra no incluye los miles de abortos y daños permanentes por falta de educación sexual. ¿Es la solución a este problema no enseñarles educación reproductiva? El 75% de los panameños se divorcian; la solución sería prohibir los divorcios. He conocido a curas que tienen sexo. ¿Es la solución prohibirles el sexo, sin importar que el 80% se quiera casar? Lógicamente, cuando estas prohibiciones se acumulan, el resultado es una implosión. El 43% de Europa clama por un cambio en la Iglesia. Lo mismo ocurre en América y Canadá. En América Latina, miles de curas gritan por una revolución a favor de los pobres; una revolución intelectual, social y sexual.

La educación sexual es fundamental en el progreso de una nación, pero ha sido el fracaso más grande del Ministerio de Educación (Meduca). Cada niña que queda encinta es una condena a nuestra sociedad. Todo hijo que nazca tiene, por mandato universal, que venir por amor y con un plan de vida. La sexualidad es diferente; esta viene del vientre y con el viento, y no necesariamente debe producir un hijo que no es deseado. El sexo no es ni del diablo ni de Dios; es solo sexo. Punto. Y esta es la raíz del conflicto.

De acuerdo con la Iglesia y el Meduca, los jóvenes están mejor cuando son ignorantes de su sexualidad. Digamos que son más manejables en su ignorancia. ¿Educación en casa con sus padres? Estos también se niegan a enseñarles a sus hijos nada que tenga que ver con sexo... nada de esas asquerosidades.

¿Por qué prohíben el sexo los curas? ¿Por qué quieren más niños sobre esta tierra infestada de humanos? ¿Por qué el Meduca no enseña educación sexual? ¿Por qué solo las niñas pobres quedan encinta? ¿Por qué los jóvenes de clase alta usan condones y los pobres preñan a toda mujer que puedan? Creo que los representantes de Dios todavía no entienden que nada ni nadie evitará que la naturaleza evolucione. La hoguera, la tortura, los golpes, la excomunión... nada evitará que una pareja de enamorados se ame y tenga sexo, si lo desea. Lo mejor que podemos hacer los padres, los curas y los maestros es enseñarles las consecuencias y responsabilidades de sus actos: educación sexual.

Debemos enseñarles a nuestros hijos cómo ponerse un condón; enseñémosles cómo evitar otro chiquillo más, pidiendo canastillas, leche, viviendas, dinero y una misa a la Virgen, porque “no tengo papá ni mamá”.

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