BACTERIA KPC

Silencio mortal: Berna Calvit

El hallazgo, hace meses, de la bacteria KPC en la Caja de Seguro Social, y la forma en que las autoridades de salud manejaron la situación, explica el justificado rechazo ciudadano a sus explicaciones. Es inadmisible que la principal autoridad, el Ministerio de Salud, conjuntamente con la Caja de Seguro Social  (CSS), no informara de inmediato a los medios de comunicación y a la ciudadanía, en forma científica y al alcance del entendimiento de todos, todo lo referente a la peligrosa bacteria. 

¿Por qué pasaron tantos meses silenciando la gravedad de una situación que exigía medidas urgentes y explicaciones francas y públicas? Tratando de mantener un criterio balanceado, he estado al tanto de todo lo divulgado localmente; para ilustrarme mejor  busqué información sobre el manejo de instituciones de salud en el extranjero ante la aparición de esta bacteria, conocida desde  2000 en Estados Unidos, y detectada ya en varios países (Colombia, Uruguay, Argentina, Chile). 
En el sitio web de la Universidad de Virginia (University of Virginia Health System) aparece el documento Infection prevention & control,  “Hoja de información para el paciente referente a la bacteria (conocida como CRE o KPC) que produce carbapenemase”, que explica cómo se adquiere (contacto directo con la persona colonizada o infectada), por el uso de equipo que tenga la bacteria o tocando superficies contaminadas como barandales, teléfonos, etc.; las medidas hospitalarias (el aislamiento, antibióticos “más fuertes”). 
¿Cómo aceptar buenamente que no nos ofrecieran esta información? En la escuela primaria aprendí que en todas partes hay bacterias, razón para que practique las medidas de higiene que mantienen bajo control las bacterias, los hongos y otros organismos dañinos que conviven conmigo. No era difícil entender, si lo hubieran explicado, que estamos ante una súper bacteria  que requiere precauciones extremas. 
No hay excusa válida para habernos negado el derecho a la información oportuna. Si opinan tan mal de los medios de comunicación, como lo hacen, ¿por qué no se adelantaron a los periodistas? No he visto a ningún HP (Harry Potter) interesado en “sembrar el terror en la población”, como argumenta el autor de un escrito. Más aterrador es que nos mantuvieran en una ignorancia que ha costado vidas y que a otros nos puso en riesgo. No es válido, y es politiquería que se acuse al PRD, PP, Frenadeso y a los que no son amigos del Gobierno, de “fogonear” esta desgracia. 
¡Admítanlo, metieron hasta el fondo las extremidades inferiores! Lo que prendió el fogón fue el silencio mortal del Minsa y la CSS. Nuevamente  estamos en el ojo de otra tormenta por asuntos de salud que nos proyectan como país de tercer mundo. 
Esta gran desgracia no se tapa con cifras de crecimiento económico ni torres “dubaiescas” ni con nuestro Presidente bailoteando con las jovencitas, durante una de las usuales jaranas de “divulgación social”.  Se sospecha, al 12/8/2011, que  24 muertes fueron causadas por la KPC.  El 9/8/2011 (tres días antes) el Minsa crea una comisión para trasmitir protocolos de prevención y docencia a la población. ¿Hace falta decir más?
Mientras la KPC y el dietilene glycol siguen su marcha fúnebre, los juegos de azar y el alcohol están en permanente parranda. Varios diarios informan que en el primer trimestre 2011 los juegos de azar (casinos, hípica, máquinas tragamonedas, etc.) registraron un aumento del 8.3%, $476.2 millones ($4.7 millones por día), en comparación con $439.5 millones en el mismo período de 2010. 
La Junta de Control de Juegos (gobierno) brinca de contento, porque sus ingresos,  $14.8 millones en el primer trimestre del año, representan un aumento del 48.7%. Esta actividad genera 5 mil 421 empleos, argumento que se desploma ante el hecho de que la actividad turística, no relacionada con juegos de azar, requiere un número superior de personas.  
Por su parte, la Lotería Nacional registra $128.5 millones. Para expendio de licor, en San Miguelito (parrilladas, cantinas, bodegas y minisuper) hay 940 sitios legalmente registrados a los que habría que sumar los ilegales que existen en cada cuadra. Lo mismo sucede a lo largo del país. Lo más doloroso de la permisividad gubernamental es que los que más se refugian en la engañosa esperanza de un golpe de suerte en “la chinguia”, son los de menores recursos económicos. 
El brazo que baja la palanca de la plaga que son las tragamonedas, es el mismo que aumenta el endeudamiento y la infelicidad. Los adultos mayores son asiduos a las máquinas tragamonedas; muchos dejan en estos sitios el cheque de jubilación o el de los $100 para los 70, en costosa y desgraciada entretención por falta de lugares donde pasar, en forma sana, las horas vacías que deja la jubilación. Antonio Alfaro, presidente de la Asociación de Administradores de  juegos de Azar afirma que “el incremento se debe a la cantidad de máquinas tragamonedas que el Gobierno ha
 autorizado en los dos últimos años”.
¿Es riqueza sana la que generan los juegos de azar y el alcohol? ¿No son, acaso, las autoridades que otorgan excesivos permisos para vicios las que fomentan la violencia, las deudas, las adicciones, la prostitución, la desintegración familiar? ¿Por qué permiten cajeros automáticos en casinos y salas de juego? Son muchos los males que nos aquejan. Los que menciono aquí no son todos. Desgraciadamente.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

17 Sep 2017

Primer premio

7 8 4 2

ACBC

Serie: 13 Folio: 13

2o premio

1718

3er premio

2529

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código