SALUD PÚBLICA

Superbacterias al acecho: Xavier Sáez-Llorens

El término “superbacteria” describe a un patógeno bacteriano que ocasiona una elevada tasa de morbi-letalidad y que resulta extremadamente difícil de tratar debido a su patrón de resistencia a múltiples fármacos antimicrobianos. Dentro de esta definición podemos enumerar las cepas de Pseudomonas o Acinetobacter, productoras de metalobetalactamasas; Klebsiella o Escherichia, productoras de carbapenemasas (KPC); Shigella, con diversas mutaciones genéticas; Staphylococcus, resistente a meticilina (SARM) y Clostridium difficile, de alta virulencia. Todos estos microbios han causado, desde hace más de una década, infecciones esporádicas y brotes recurrentes en todos los países del mundo, incluyendo Panamá, provocando enormes costes sanitarios y cifras no despreciables de fallecimientos. Se calcula que, solo en Estados Unidos, las superbacterias causan alrededor de 2 millones de infecciones y 23 mil pérdidas humanas anuales. La OMS las ha catalogado como una epidemia de salud pública de proporciones gigantescas y clama por atacarlas de manera contundente.

Dos mandatarios, David Cameron, de Reino Unido y Barack Obama, de Estados Unidos, ya se han pronunciado al respecto, urgiendo a emprender acciones gubernamentales vigorosas para reducir o detener esta creciente preocupación. Una comisión londinense asignada para determinar el impacto de las infecciones por superbacterias acaba de pronosticar que, para 2050, habría 10 millones de muertes por año en todo el mundo, cantidad de víctimas incluso superior a las vinculadas al cáncer. El informe señala, además, que esa cifra drenaría 100 trillones de dólares de la economía global y resultaría en una caída de entre 2% y 3.5% del presupuesto para fines sociales. El presidente estadounidense, por su lado, ha ordenado la ejecución de un plan nacional para enfrentar la amenaza, que contempla la adjudicación de fondos millonarios para descubrir antibióticos con novedosos mecanismos de acción, implementación de estrategias preventivas más eficaces, creación de métodos modernos para diagnosticar la infección bacteriana y disminución drástica en el uso de antibióticos en medicina, ganadería y agricultura.

Para lidiar exitosamente con esta problemática, resulta imprescindible comprender su génesis. La emergencia de resistencia se debe exclusivamente al empleo indiscriminado de antibióticos, que ejercen una presión selectiva sobre la viabilidad de los microorganismos y estos, para sobrevivir, ingenian selecciones darwinianas de defensa. Como la prescripción de medicamentos antimicrobianos es común en hospitales, particularmente en áreas de cuidado crítico, y como los seres humanos albergamos billones de microbios en piel y tracto gastrointestinal, la aparición de superbacterias constituye un evento relativamente frecuente. El primer paso en la solución, por ende, es tener un comité de racionalización del uso de antibióticos en centros de atención clínica. El segundo paso sería contener la propagación microbiana, a través del lavado riguroso de manos antes y después de manipular pacientes portadores del patógeno en cuestión. Estrategias adicionales incluirían habilitar nosocomios amplios que faciliten el aislamiento entre pacientes (una habitación por cada 1-2 enfermos), adecuar el número de pacientes atendidos por cada personal, desinfectar exhaustivamente las superficies contaminadas, esterilizar meticulosamente los dispositivos médicos no desechables, equipar un laboratorio que identifique prontamente la presencia de superbacterias en cultivos e incorporar una comisión de infecciones hospitalarias que haga cumplir las guías de prevención y control de brotes.

La ciencia, en la actualidad, innova para contrarrestar el aumento de superbacterias. El estudio de la microbiota intestinal empieza a descifrar la flora microbiana inofensiva que debe poblar las mucosas humanas para interferir con la proliferación de gérmenes agresivos. Los preparados orales de prebióticos o probióticos y los trasplantes fecales son herramientas incipientes para individuos con varias afecciones inflamatorias. Experimentos recientes sugieren la eficacia de nanopartículas para inactivar bacterias y toxinas presentes en alimentos, antes de que sean consumidos. Se está mejorando la detección molecular de microbios para distinguir fácilmente entre etiología viral y bacteriana, minimizando la prescripción de antibióticos por los clínicos. Está en auge la pesquisa de huellas digitales microbianas en muestras de sangre, al visualizar la activación o supresión de genes y la expresión de complejos proteicos, que forman parte de la respuesta inmediata del hospedero ante la infección. Finalmente, ya se generan vacunas para prevenir o tratar las superbacterias en el ambiente hospitalario.

Mientras las técnicas se perfeccionan, nos toca cumplir a cabalidad con simples protocolos higiénicos para mantener la proliferación de superbacterias a raya y evitar su diseminación. En nuestro país, hay infectólogos y microbiólogos muy capacitados en las normas de actuación consensuadas internacionalmente. En el Hospital del Niño, tenemos enfermeras polizontes para forzar el lavado de manos de los que entran a salas, lavamanos en puestos estratégicos y dispensadores de espumas alcoholadas en carros de atención. Los antibióticos más potentes solo son aprobados por nuestro departamento. Dictamos charlas periódicas para actualizar al personal en estas directrices. Los directivos de la institución brindan su apoyo por si requerimos arreglos estructurales, equipos o antibióticos de costosa adquisición.

La culpa de una infección hospitalaria se reparte entre el paciente que trae la bacteria en sus mucosas, el médico que abusa de los antibióticos, la bacteria que se defiende para evadir nuestro arsenal terapéutico, la gente que no se lava las manos, el nosocomio carente de políticas de prevención y el Minsa que no ejerce debidamente su papel fiscalizador. De no actuar enérgicamente, los hospitales serán solo, en el futuro, reservorios de superbacterias. La solución es de todos. Para mañana es tarde. @xsaezll

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

KNOCKOUT Julio Escobar: 'A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios'

A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios
Roberto Cisneros

Esta semana se cerró la etapa de pruebas del Concurso por la Excelencia Educativa. Hoy Julio Escobar, su creador, que además preside la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa –que ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código