DETENER EL ASEDIO

Tiempos difíciles para la libertad: Carlos Guevara Mann

Son tiempos difíciles para la libertad, en Panamá y el mundo. Poco a poco se van desvelando las complejas y espeluznantes redes de espionaje armadas por Gobiernos de países supuestamente comprometidos con el sistema democrático.

Lo terrible es que estas redes no están dirigidas, exclusivamente, a extraer información secreta de otros Gobiernos. El combate contra el terrorismo y el crimen organizado ha dado carta blanca para obtener toda clase de datos íntimos –por más irrelevantes que sean a la seguridad pública– pertenecientes a ciudadanos comunes y corrientes.

Que la información recabada pueda caer en manos de individuos inescrupulosos o de malas inclinaciones parece no preocupar a los artífices de los monstruosos sistemas de “inteligencia” creados para inmiscuirse en la vida privada de las personas. El derecho a la intimidad, estatuido desde los inicios de la democracia liberal, ha quedado eliminado “de facto”, digan lo que digan la Constitución y las leyes. (Los espías al servicio de los gobiernos se pasan la Constitución y la ley ya sabe usted por dónde).

Como si el seguimiento a todos nuestros movimientos electrónicos no fuese suficiente, sabemos también ahora –por las grabaciones que se han divulgado– que nuestras conversaciones telefónicas pueden ser escuchadas y grabadas en cualquier momento, sin nuestro conocimiento. El espionaje de este tipo, propio de dictaduras, ha ocasionado una especie de temor colectivo con implicaciones para la libertad de expresión que apenas empiezan a discernirse.

“No mencione el tema por el celular, ni siquiera por el teléfono fijo”; “Sáquele la batería al móvil si no quiere que lo graben”; “Exija a todo el que entre a la reunión que deje su celular afuera”. Estas y otras advertencias se han convertido en el pan nuestro de cada día y contribuyen a crear un clima de desconfianza y miedo que en nada aporta al desarrollo humano.

En Colombia, la divulgación de la grabación de una reunión de trabajo entre el director del canal público Teleantioquia, Juan Pablo Barrientos y miembros de su equipo, condujo a la renuncia del director. Resulta que Barrientos se expresó acerca de ciertos políticos en términos no muy elogiosos. Indignado por lo que escuchó en la grabación secreta que le llevaron, uno de los políticos se quejó con la gerencia del canal, lo que condujo a la dimisión de Barrientos (La Prensa, 30 de junio).

Como si todo este entramado de escuchas y seguimientos no fuese suficiente, en Panamá (y otros países de la región) tenemos además los ataques directos a quienes investigan o critican más allá de lo tolerado por funcionarios con muy poca cultura democrática y una tendencia autoritaria bastante pronunciada.

Días atrás, un equipo periodístico de TVN fue “retenido” por miembros de los servicios de seguridad mientras intentaba preparar un reportaje en ciertas instalaciones públicas localizadas en el cerro Ancón. Como parte del incidente, un alto funcionario de dichos servicios maltrató al dirigente de un gremio de periodistas.

Posteriormente, la gobernadora de la provincia de Panamá se refirió a una periodista de La Prensa como “judiíta de la Gestapo”, expresión incoherente y lacerante que denigra a la comunidad hebrea en su totalidad (no únicamente a la periodista). La funcionaria, quien por años ha hecho alarde de sus nexos con esa comunidad, todavía no ha presentado una retractación por tan ofensivo comentario.

Casi al mismo tiempo, el rector de la Universidad de Panamá ha pedido que se abra un proceso de destitución contra uno de los catedráticos de ese centro de estudios por criticarlo en su programa radial. El Dr. Miguel Antonio Bernal, uno de los más dedicados promotores de los derechos humanos en Panamá, enfrenta una vez más el andamiaje de intolerancia enquistado en la universidad.

Se sospecha que uno de los organismos universitarios que se reunirá a mediados de julio dará curso, obedientemente, a la solicitud del rector. Semejante sinrazón –que un espacio liberal por definición, como lo es la universidad, castigue la crítica y la diversidad de opiniones– no puede pasar inadvertida.

Hay que detener el asedio a nuestros derechos a la intimidad y la libre expresión. Por el ejercicio de ambas facultades libró la humanidad importantes batallas que no pueden olvidarse.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código