PILAR DE LA NACIÓN

La UP sí tiene quien le escriba: Eldis Barnes Molinar

La UP sí tiene quien le escriba: Eldis Barnes Molinar La UP sí tiene quien le escriba: Eldis Barnes Molinar
La UP sí tiene quien le escriba: Eldis Barnes Molinar

Desde hace algunas semanas y luego de que la Universidad de Panamá (UP) decidiera cumplir con sus normas legales y su derecho legítimo a defenderse de las constantes y reiteradas calumnias e injurias que un profesor –consecuente con su inveterada naturaleza meramente mediática– ventilara, solo a través de los medios de comunicación y sin aportar prueba alguna, arreció una campaña que, bajo la excusa baladí de las supuestas intenciones de reelección del actual rector, le permitió a algunos sectores sensiblemente comprometidos con la mercantilización de la educación superior, retomar el proyecto histórico de “desmembrar” y “desacreditar” al último y verdadero patrimonio que todavía conserva esta Nación: la Universidad de Panamá.

Aparecieron así los que desde una “objetividad” poco creíble y un discurso muy complaciente a los despropósitos de sus verdaderos patrones, comenzaron a amplificar todas las “deficiencias” y “errores” de una universidad como la nuestra; no sin antes, hacer desaparecer sus virtudes y sus aciertos, que pese a su ceguera malintencionada y selectiva, existen y son reconocidos por amplios sectores de la población.

A estos “críticos” muy conscientes de su papel en esta bien hilvanada campaña, se sumaron, lamentablemente otros que en tránsito penoso hacia el confort de una deliberada amnesia ideológica no dudaron en magnificar lo acontecido, al margen del daño que le hacían, no al rector, sino a su propia universidad. Una visión cortoplacista se impuso en ellos y su delirante obsesión por recibir la atención permanente de los mass media.

Para muchos –y eso es lo peligroso– no se trata de la comprensible defensa del profesor Miguel Antonio Bernal, se trata de aprovechar esta coyuntura para asaltar a la UP y torcer su orientación pública y popular. Solo basta asumir la lectura de los hechos desde una óptica imparcial, para detectar la carga de cuestionamientos injustos, superficiales y hasta temerarios, dirigidos en gran medida, a descalificarla o hacerla renunciar de su misión de brindar educación a los sectores más vulnerables de nuestro país.

Por eso es frecuente que en los principales medios de comunicación, se tienda a ocultar o ignorar la intensa producción cultural que aquí se gesta, los logros investigativos, los vínculos e interrelaciones crecientes con comunidades, instituciones nacionales y universidades extranjeras. Se opta, en un exceso de simplificación inaudita y de no poca argumentación sospechosa, culparla del desempleo de muchos de sus titulados o de la falta de respuesta a las demandas mercantiles directas. No conocen y no les interesa conocer lo que hace la UP.

Nuestra universidad es una institución compleja que tiene la misión y el compromiso de desempeñar roles muy diversos en nuestra sociedad. Debe formar profesionales suficientemente competentes, que sean capaces de intervenir con éxito en la solución de los grandes problemas que apremian al país. Pero es al mismo tiempo un pilar fundamental de nuestra identidad, como Nación, y su principal centro de producción intelectual y científica. Es aquí donde florece la cultura nacional y mejor interaccionan la academia con las necesidades y urgencias de las comunidades.

Por tanto, la UP no está ni puede estar confinada exclusivamente a dispensar enseñanza, como muchos a veces quisieran que fuera su única ocupación. Ella está obligada a penetrar con independencia en los contextos sociales existentes y a pronunciarse, con responsabilidad, ante los problemas sociales, ambientales, políticos y éticos de la Nación y lo está haciendo. Ese rol histórico irrenunciable es precisamente uno de los objetivos a cercenar, por quienes solo ven en el deterioro de la universidad pública, réditos para la educación superior privada o para el abaratamiento de la mano de obra de la juventud.

La educación es esencial para el desarrollo del país en todos sus órdenes, mientras la UP es el bien público y cultural más importante con que cuenta el país. De allí la importancia que los universitarios, con independencia de las lógicas diferencias que nos puedan temporalmente desunir, y las críticas legítimas y constructivas a una determinada administración, preservemos el carácter integrador, popular y de compromiso que ha distinguido a nuestra institución a lo largo de casi 80 años de existencia. Eso ha servido para cimentar un proceso pedagógico basado en principios de humanismo, equidad, solidaridad, ciencia, tecnología y justicia. Cualquier otro camino o proyecto distinto, no debe tener ninguna simpatía entre la gran mayoría de los universitarios.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código