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¿Para qué nos sirve la Universidad de Panamá?: Enrique Gómez Duarte

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¿Para qué nos sirve la Universidad de Panamá?: Enrique Gómez Duarte

Asombra, las veces que observamos al rector de la Universidad de Panamá (UP), Gustavo García de Paredes, cerca al presidente de la República, Juan Carlos Varela. ¿Será que lo asesora? ¿Le comunicará que él no tuvo nada que ver con la postura que asumió, en su contra, un excandidato durante el debate presidencial universitario? ¿O será que le cobra el apoyo político que le brindó en las elecciones pasadas cuando, de forma suicida, el candidato del PRD le comunicó al país que si ganaba la Presidencia, le daría $500 millones a la UP y afianzaría su autonomía, “para que nadie se meta con Gustavo y su gente”…?

Como es lógico, tal pronunciamiento a favor de una gestión desacreditada, pervertida y dudosa, generó una estampida de votantes universitarios del PRD hacia el panameñismo. De ahí se desprende una de las razones del fracaso electoral de JC Navarro. Comunicarle a un país, cansado de la corrupción de sus gobernantes, que a él no le importaba la corrupción universitaria, no fue una idea inteligente.

Tampoco lo fue el desconocimiento de las realizaciones del rector Paredes, publicadas en el Panamá América y La Estrella, en febrero y abril de 2011, y en La Prensa, del 4 y 6 de agosto de 2004, cuando se informaba que el administrador de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), Alfredo Arias, se opuso a la contratación directa, por la empresa Spcodesa, de los tanques de almacenamiento de combustible del área del Canal, porque esa acción contravenía disposiciones técnicas y porque esa finca estaba valorada en $5.6 millones y la ARI, cuya junta directiva era presidida por Gustavo García de Paredes, la alquiló en $757,752.00 incluyendo sus tierras y estructuras, una suma irrisoria y un acto dudoso.

Señores gobernantes, somos conscientes de que el país está inmerso en varias auditorías debido a los actos de corrupción del gobierno de Ricardo Martinelli, sin embargo, esto no puede ser excusa para olvidarnos de nuestra casa de estudios superiores. La UP, por su importancia y su manejo, debió ser la primera institución auditada. Máxime porque su funcionamiento lo genera el pueblo panameño, mediante sus impuestos, y esto la obliga a explicar cómo maneja su presupuesto y la condición de sus propiedades y bienes, incluyendo las acciones académicas.

La Universidad de Panamá, que otrora aglutinaba más de 70 mil estudiantes, hoy apenas llega a 43 mil. La migración estudiantil, causada por su pésimo sistema educativo y su caótico manejo, no solo afecta lo interno, a lo externo las consecuencias también han sido desastrosas. Facultades como la de Administración de Empresas tienen entre sus méritos la extranjerización comercial del país. Tiendas, minisupers y ferreterías son monopolizados por los chinos, a lo largo y ancho de la nación, contraviniendo disposiciones constitucionales e imponiendo, con total libertad, los precios de los productos comestibles, con el aval de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia, que insta a subirlos mediante una “solicitud previa”. En tanto, la creación y el manejo de las grandes empresas están en manos de extranjeros, mientras nuestra población, desorientada y sin un elemental conocimiento empresarial, termina de asalariada. Esto demuestra la escasez y poca calidad de especialistas locales, como también la inoperancia de esa facultad, cuya proyección social se dirige a mantener el sistema, reeligiendo a García de Paredes en la Rectoría.

En cuanto a la Administración Pública, los resultados los vemos en la catastrófica manera de administrar el país, que ha sido el norte permanente. La estafa, robo y el saqueo de la cosa pública, sobre todo durante el gobierno de Martinelli, han sido la constante histórica. Mientras, la proyección socioeducativa de las entidades que fueron creadas para formar administradores eficientes y decentes, se hacen invisibles o cómplices, cuando los propósitos pedagógicos se transmutan en objetivos personales, dedicados a mantener el statu quo universitario, olvidándose de la lógica administrativa y de los fundamentos existenciales.

En síntesis, la UP necesita una auditoría seria y una reingeniería con urgencia. Reconocemos los esfuerzos por mantener sus propósitos de escuelas como Periodismo y facultades como la de Medicina y la de Ciencias Exactas, incluyendo a la de Derecho, que a pesar de sus grandes académicos, surgen de sus filas mercaderes públicos como el director de Migración y sus famosas ferias de extranjeros, dedicadas a la saturación laboral y, con excepciones, a la llegada de elementos del mal vivir.

Señor Presidente, porque usted surgió del voto de la gente decente de este país, le exhortamos a profundizar el saneamiento de la nación, tomando como prioridad a la educación superior estatal. Usted y la sociedad saben que los esfuerzos de Gustavo García de Paredes por mantenerse liderándola, solo tienen el propósito de esconder los chanchullos, que lo pueden llevar a la cárcel.

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