RÉGIMEN AUTORITARIO

Valor político de la mentira: Dorindo Jayans Cortez

La mentira como herramienta y como valor (o antivalor) ha servido para incidir en el rumbo de los más diversos episodios del acontecer humano, sobre todo porque disfrazar la verdad ha tenido y tiene sus ventajas y sus réditos. El estratega militar Joseph Goebbels lo expresó con claridad al afirmar que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad” y que “cuanto más grande es una mentira, más gente la creerá”.

El engaño tiene un valor estratégico. Es el principio de El arte de la guerra, obra milenaria muy recomendada para abordar temas de liderazgos. Las enseñanzas de Sun-Tzu, sobre cómo vencer al adversario, descansan en el engaño como valor esencial. “Todo el arte de la guerra, dice, se basa en el engaño”. Y apunta: “Cuando podamos atacar, debemos parecer incapaces; cuando utilicemos nuestras fuerzas, debemos parecer inactivos; cuando estemos cerca, tenemos que hacer creer al enemigo que nos hallamos lejos; cuando estamos lejos, tenemos que hacerles creer que nos hallamos cerca”.

La mentira ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad. Ella ha sido actora en las mitologías de las grandes civilizaciones; un sostén de los ideales culturales para justificar un determinado “orden social”. Ha sido, también, instrumento de uso cotidiano de hombres y mujeres en las más diversas circunstancias en la que se ven empujados a un comportamiento engañoso.

Lo cierto es que la imaginación humana inventa el engaño y lo introduce en la plataforma cultural para así, desde una óptica muy particular, hacer funcional ciertos apartados del régimen de organización social. Por ello, su utilidad la vemos impregnada en los más disimiles esquemas de conducción, y juzgada por algunas organizaciones. Así, por ejemplo, la doctrina de la Iglesia asocia la mentira con el pecado; contraria a la moralidad del hombre.

En cuanto al Panamá de hoy no vamos hacer aquí listado de lo que sería el baúl gubernamental de las mentiras. Decir que se ha “hecho más en cinco años que en 50” expone, en un solo enunciado, el discurso falaz utilizado durante este periodo de desgreño institucional. Han sido mentiras planificadas que desmedran la moral y la ética institucional. Quizás por ello, el común de los panameños pregona que al “Presidente nadie le cree”.

Esa calificación no es ajena al hecho de que para algunos políticos la verdad no es un valor ético ni nada que se le parezca. Y no siéndolo así, a las dirigencias de los gobiernos, como ha sido la norma en los últimos cinco años, les importa poco los ideales y los principios, optando por la defensa de sus intereses sectarios, a cualquier costo y a través de cualquier medio.

Aclaremos. El contenido ético no lo determina la mentira por sí misma, sino por la finalidad de la acción; es decir, lo que se busca con la acción engañosa. Podría, desde esta perspectiva, tratarse de “mentiras piadosas” que no provocan daño; aunque por otra parte y por su intencionalidad, están las mentiras que tienen una connotación nefasta, oportunista y destructiva.

Esta última es la que, en toda su manifestación, hemos estado viviendo en Panamá porque con ella se ha impuesto un régimen autoritario, malversador y lapidario de la institucionalidad democrática.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código