DESARROLLO

Viaje al infierno: Rafael Negret

El enorme éxito del libro de Dan Brown Inferno se fundamenta en su extraordinaria capacidad de conciliar ciencia, arte, literatura, política y conciencia. Los tenebrosos poemas sobre el viaje al infierno que escribió Dante Alighieri en la Divina Comedia, recorren nueve círculos que se reducen cada vez más, como un embudo, hasta llegar a los lugares más oscuros, “reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en épocas de crisis moral”.

Son el espejo de lo que ocurre con la sociedad contemporánea, injusta, corrupta, mediocre, insensible. Eso sí, plétora de recursos tecnológicos, donde sus hijos saben muchísimo más del celular Galaxy o Androide que sobre las abejas y las pérdidas multimillonarias que deberá sufrir la fruticultura a causa de su extinción por los plaguicidas. Ya no habrá quien polinice las flores. Ni flores.

El regreso del infierno –de expiación, sufrimiento y arrepentimiento– atravesando siete senderos en penoso ascenso al purgatorio, simbolizan los siete pecados capitales. Todo el thriller amarrado a una historia de un genial científico multimillonario que busca controlar el mayor problema social y ambiental del planeta: la explosión demográfica, sobre la cual no hay control sino muda complicidad y que de acuerdo con la previsión del reverendo Malthus, el caos será inevitable por el crecimiento exponencial y vendrán más guerras, hambrunas, pandemias, migraciones, invasiones y a los sobrevivientes nos tocará refugiarnos en el corredor biodiverso mesoamericano, si es que no lo han devastado todavía.

Dicen que la Divina Comedia además de obra de arte es una profecía científica sobre los castigos a la humanidad por todos sus pecados. Es que si observamos a nuestro alrededor o leemos noticias, tendremos evidencias de que los soberbios, los avaros, los envidiosos, los lujuriosos, los golosos, los perezosos y los iracundos son los que imperan en la sociedad contemporánea de la degradación social y ambiental; los causantes del caos humanitario, los devastadores del medio ambiente, los injustos.

Con razón el papa Francisco ha dicho que el pecado es la ausencia de conciencia, porque capital, viene del latín caput, capitis, no por la magnitud sino por el origen mental del pecado. Y eran ocho los pecados capitales, solamente que san Gregorio Magno borró de la lista la tristeza. Y tuvo razón, porque la tristeza es un estado de dolor, de desconcierto, de congoja, de desconsuelo y pesimismo ante el futuro de nuestros países y de nuestros descendientes que no podrán entender y menos aceptar cómo la ignorancia y la irresponsabilidad de sus progenitores y antepasados les dejaron un mundo contaminado, sin vida, desolado, insostenible. La salvación de nuestro futuro y el de la Tierra no está en las barajas ni en las adivinaciones de las líneas de las manos ni en las falsas plegarias e insulsas promesas de las sectas religiosas, sino en la ciencia que ha diagnosticado el futuro nefasto que nos condenará. A no ser que las nuevas clases dirigentes incorporen en la gobernabilidad un desarrollo más científico, justo y consciente.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código