DESCONFIANZA Y MALESTAR

Un año preagónico para CD: Paulino Romero C.

¡Ha comenzado el decurso continuo de días, semanas y meses del nuevo año 2013! Lapso que percibimos como el “año preagónico” del colectivo politiquero Cambio Democrático (CD) y su extraño y anacrónico “régimen de mando personal”...

En las democracias embrionarias no causa sorpresa ver, luego de varios períodos de alternancia en el poder del Estado entre partidos tradicionales (generalmente viciados por actos de corrupción), surgir de improviso un “movimiento popular revolucionario” o una “agrupación política cualquiera”, sin fundamento ideológico, desprovisto de un programa de gobierno, y con solo una “proclama de reivindicación populachera”, capitalizar el descontento general y alzarse con la victoria en una elección nacional.

Veamos algunos ejemplos y sus consecuencias: En Cuba, con el advenimiento de la “revolución cubana” (desde 1959 hasta el presente), el pueblo sufre humillación desde hace un medio siglo largo, sometido a los hermanos Fidel y Raúl Castro, cuyo “régimen dictatorial comunista”, subsidiado (mantenido) en un interminable período cincuentenario; primero, por el fenecido poder de la Unión Soviética (URSS); segundo, por la República Popular China, y últimamente por el “régimen socialista-chavista” de la República Bolivariana de Venezuela (1999-2013). ¡Cuba hoy, 54 años después, padece una ruina total, absoluta! Ya ni siquiera se habla de la zafra, su más productiva actividad económica e industrial en el pasado. En Chile, Sebastián Piñera, presidente (2010-2014), dirige un gobierno de progreso económico, pero de creciente descontento social; en Bolivia, Evo Morales, presidente (2006-2014), continuó con el analfabetismo y la pobreza; en Ecuador, Rafael Correa, presidente (2007-2013), es un gobernante pendenciero, enemigo de la “libertad de expresión”; en Perú, Ollanta Humala, presidente (2011-2016), desarrolla una administración decepcionante; en Paraguay, Fernando Lugo, presidente (2008-2012), se ha visto envuelto en escándalos de paternidad, y fue destituido por el Congreso de su país.

Finalmente, en Panamá, Ricardo Martinelli, presidente (2009-2014), prometió en campaña un “profundo cambio”, pero una vez elegido con el 60% del electorado y asumido el poder en 2009, su gobierno ha resultado ser –según la percepción ciudadana, los hechos denunciados a través de los medios y las encuestas de opinión pública– “el régimen más corrupto” en 109 años como República, incluyendo el “régimen militar” (1968-1989).

Ostentoso y desafiante, el “régimen de mando personal” impulsa una campaña publicitaria (en televisión y radio) sin precedentes, teniendo como su “principal relacionista público” al propio presidente de la República; con un altísimo gasto de dinero del erario que no se recupera, solo para promover el “culto a la personalidad” y las megaobras en ejecución. En tanto, la ciudadanía mira estupefacta la concentración de los poderes del Estado en la persona del Presidente; la corrupción, impunidad, nepotismo, transfuguismo; la degradación de la función pública, que en el Panamá de hoy ha llegado a límites insospechados de descrédito.

Este ha sido el programa implantado por el “régimen de mando personal” en contraposición con el de honestidad administrativa, decoro para gobernar y ahincados esfuerzos para superar en todos los aspectos la vida colectiva.

Mientras, la población se queja a diario de ver las deterioradas calles de Panamá convertidas en basureros; la falta de agua potable; el alto costo de la canasta básica; la inseguridad pública; la educación degradada (el Ministerio de Educación transformado en “monólogo interno”, muy inclinado a la pendencia televisada); el sistema de salud en un caos, etcétera. Estos hechos han contribuido a crear desconfianza y malestar en la población, generando adversidad presagiosa hacia el partido CD y su “régimen de mando personal”.

La popularidad del Presidente ha decaído estrepitosamente; ¡impedido constitucionalmente para la deseada reelección inmediata! su partido, CD, carece de hombres con trayectoria nacional e internacional reconocida, credibilidad, probidad y coraje... Por eso busca desesperadamente un “extraño-aliado” más o menos apto, para postularlo como candidato presidencial en 2014. Todo esto es lo transitorio. ¡Cambio Democrático y su “régimen de mando personal” que sufre Panamá, empieza a vivir su “año preagónico”!

Se acerca el momento de la verdadera recuperación democrática de nuestro país. Y cuando ella advenga (4/5/2014), conquistada a golpes de decisión valiente de toda la ciudadanía, se promoverá la justicia igual para todos; habrá absoluta y cristalina escrupulosidad en el manejo del erario; es decir, funcionará nuevamente la Contraloría General de la República (institución estatal aún inactiva, disfuncional desde enero de 2010).

Se continuará, también, la obra de educación y cultura intensiva y extensiva iniciada en el pasado, y de la que hacen recuentos tan esclarecedores y convincentes acreditados profesionales y autores nacionales en libros, artículos, manifiestos, publicaciones y documentos que están a la disposición de la ciudadanía y a la curiosidad lectora de las gentes cultas de Panamá.

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