ESCOLLOS

Una candidatura independiente: Gil Moreno

Existe una frustración muy grande en el país. Muchas personas que, de buena fe, votaron por Ricardo Martinelli durante las pasadas elecciones, pensando que él haría un buen gobierno, hoy se sienten defraudadas, porque la presente administración no ha sido –ni remotamente– lo que ellas esperaban. Es sabido que los partidos políticos que se han sucedido en el poder durante décadas, no han demostrado interés en gobernar al servicio del pueblo.

Todo el que llega al poder es para llenarse y utilizar los recursos del Estado como botín de guerra, una especie de repartición de los fondos públicos, al servicio de sus allegados, de sus copartidarios y de sus favorecedores. Martinelli, con el lema “Entran limpios y salen millonarios” y la promesa de un cambio, electrizó a las masas, que “se comieron el cuento” de que como era un empresario exitoso, dueño de una gran fortuna, no caería en tentación, y haría un gobierno diferente. Ante esta frustración, muchas personas están anuentes y decididas a respaldar a un candidato presidencial independiente, con excelentes cualidades y adornado de las mejores intenciones para descartar, de una vez por todas, a los partidos políticos por incompetentes. Llevar hombres honestos y responsables a los cargos públicos, principalmente a la Presidencia de la República, ese sería el ideal que persiguen todos los panameños.

Lamentablemente esta noble aspiración, hoy por hoy, es una utopía, una quimera, mientras estemos regidos por la actual Constitución, que no garantiza ningún mejoramiento de las condiciones socio-políticas y económicas de la nación, porque está diseñada para favorecer a los partidos políticos y, lo que es más grave aún, para darle poderes casi ilimitados al Presidente de la República. De no cambiarse la Carta Magna, no le veo porvenir a una candidatura independiente, menos cuando tenemos un pueblo inmaduro en materia política.

Es cierto que existen algunas personas con suficientes méritos y ejecutorias para aspirar a una candidatura presidencial independiente. Esta persona tendría, en primer lugar, que disponer de una organización política fuerte en el país, que lo respalde con todos sus candidatos a cargos de elección popular, como diputados, alcaldes y representantes de corregimiento. Por otro lado, tendría que disponer de recursos económicos suficientes para sufragar una campaña política en todo el país, o contar con el respaldo de personas pudientes que, se sabe, es muy difícil que actúen desinteresadamente. Y ya para terminar, el gran escollo que tendría este candidato independiente (de llegar a la Presidencia), sería el de encontrar hombres probos e incorruptibles que lo ayuden a hacer un buen gobierno, cuando sabemos que la mayoría de estos diputados, alcaldes y representantes, se postulan a estos cargos de elección popular porque “van por lo suyo”, y en la mayoría de los casos, se venden al mejor postor.

En conclusión, una candidatura presidencial independiente es lo que más le conviene a Martinelli, porque los votos de la oposición se dividirían.

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