OFICIO DEL HISTORIADOR

La colonialidad y Belisario Porras: Ana Elena Porras

De febrero a abril de 2013, La Prensa publicó 10 entregas sobre Belisario Porras escritas por el historiador norteamericano Peter Szok, quien afirma que la modernización del Estado panameño durante sus administraciones se debe fundamentalmente a los norteamericanos y que, lejos de ser un nacionalista, Belisario era gringuero, afectado y egocentrista. Respondo a estos señalamientos a fin de que se reflexione sobre la colonialidad en la narrativa historiográfica.

Szok sostiene que Porras es un colaborador de la neodependencia de Panamá, en el contexto del neocolonialismo estadounidense. Infelizmente, no explica de qué manera colaboró Belisario con los norteamericanos en detrimento de los panameños, porque la construcción de infraestructuras y la contratación de profesionales estadounidenses y profesores europeos no demuestra tal afirmación.

Asegura que Porras sufrió de xenomanía, pero no menciona que vivió en un Panamá 90% analfabeta, con escasez de técnicos y profesionales; y que esto lo llevó a contratar a los mejores ingenieros que se encontraban en Panamá por razón del Canal, para obras de ferrocarriles, puentes, carreteras, acueductos y alcantarillados, así como a prestigiosos médicos norteamericanos para la administración y las investigaciones de enfermedades tropicales. 

También incluye el autor la construcción de la estatua de Balboa y de la Plaza de Francia como pruebas de su excesiva admiración por los extranjeros, en tanto omite que Belisario construyó los parques Anayansi y Urracá.

Afirma el historiador que la modernización de Panamá se debe principalmente a la colaboración de Estados Unidos. Nadie puede negar que la construcción del Canal fue el eje sobre el que giró el Estado Nacional durante el siglo XX, pero suele omitirse que Panamá subvencionó la construcción y funcionamiento del Canal donando toneladas diarias de agua del Chagres, cediendo poblados, puertos, segmentando el territorio y hospedando el enclave, con pérdida de soberanía y padecimiento de humillaciones.

El autor critica que los liberales no dejaran un ideario, pero este no solo existió, sino que permeó la cultura política de la República con principios como las libertades individuales, estado de derecho, división de poderes, educación de acceso universal y tolerancia religiosa.

Que Porras fue populista no cabe duda. Su carisma, carácter y poderoso mensaje liberal radical fueron su principal capital político. La cultura política de América Latina durante la época de Belisario fue fundamentalmente populista. Por otro lado, omite Szok que las obras de Porras, físicas e institucionales, fueron de carácter público, jamás privado. Y que no utilizó su poder para enriquecimiento personal.

Szok presenta, como prueba de afectación por parte de Porras, sus constantes referencias a mitos e historias griegas y romanas, ignorando que la poca educación panameña de ese entonces era eurocentrista y que la literatura, mitos y leyendas griegas y romanas a las que hacía referencia en sus discursos eran materia obligatoria de la educación de la época. Los liberales latinoamericanos eran entonces anticlericales, por lo que promovían lecturas “paganas” y laicas.

Sin duda fue Belisario vanidoso y personalista, pero se rodeó de colaboradores que brillaron con luz propia, como Carlos Mendoza, Ricardo J. Alfaro, Eusebio Morales, Jephta B. Duncan, Guillermo Andreve. Y jamás cayó en la trampa narcisista de ponerle su nombre a una obra, a pesar de haber realizado tantas.

¿Por qué se ensaña Zsok contra Belisario Porras? En su narrativa historiográfica subyace la narrativa de la colonialidad y del ex zonian. Frente a la emergente narrativa triunfalista de Panamá, fundamentada en la nacionalización y exitosa administración panameña del Canal, esta narrativa basada en la supremacía del norteamericano blanco y protestante se siente desafiada. 

El historiador se ensaña contra Porras, porque es un baluarte de los panameños. A través de omisiones documentales, descontextualización histórica, presentismo, inversiones en la lógica de causalidad y desactualizaciones conceptuales, intenta masacrar a una figura emblemática de la nacionalidad panameña.

Sin duda, Belisario Porras cometió errores importantes, pero su talento, virtudes y legado los desbordan, y por ello se creó la Orden Belisario Porras para reconocimiento de los panameños más meritorios. En 2003, intelectuales del más alto prestigio nacional lo escogieron como “Panameño del Centenario”. 

Busque la versión completa de este artículo en el documento adjunto.

La autora es doctora en antropología cultural por la Pontificia Universidad Católica del Perú, M. Phil. en historia latinoamericana por la Universidad de Cambridge, Inglaterra; M. A. en Antropología cultural por la Universidad de Princeton y Profesora Titular de la Universidad de Panamá.

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