APRECIACIÓN

La competitividad, mentiras y verdades de los libertarios: Abelardo A. Ruiz M.

Cuando observamos a algún autodenominado liberal, libertario o cómo se hagan llamar ahora, hablando del maravilloso mundo en que todo debe ser privatizado, uno de los primeros argumentos que utilizan para tratar de convencer a los incautos es que esto crearía competitividad, con lo que mejorarían los servicios y disminuirían los precios, pues al tener el Estado un “monopolio” evita mejorías en estos aspectos.

Esto tiene tres problemas. Primero, la ridícula idea de igualar el concepto de Estado con el de Gobierno, un lugar lleno de ineptos burócratas y políticos. Gran falacia, pues, la idea de Estado es superior al grupo de personas encargadas del Gobierno.

El Estado somos todos los habitantes de este país. En una empresa pública todos somos propietarios y todos somos clientes. El hecho de que sean manejados mal en nuestros países tropicales tercermundistas no significa que tiene que ser así.

El segundo problema es que suelen olvidar cuál es el único propósito de una empresa privada y cuál el de una empresa estatal. En la primera el único propósito es generar ganancias para sus inversionistas; sin importarles sus usuarios ni la calidad de servicio, etc. Por eso vemos enormes colapsos en sistemas como el Metro Bus o los apagones diarios o la pésima calidad de atención en muchas empresas privadas, así como largas colas para pagar en bancos; igualito que en un ministerio. En empresas privadas que, supuestamente, son panaceas.

El propósito de una empresa estatal, al contrario, es cubrir a la mayor cantidad de personas de la mejor manera posible. Eso es lo que, supuestamente, deberían hacer los sistemas de salud, de educación, de seguridad, de carreteras y de agua potable en manos del Estado, cosa que jamás pasaría en un mundo privatizado que solo opera con base a ganancias.

Olvídense de los programas de vacunación, diálisis, educación rural, etc., etc., que no son rentables para una empresa privada.

El tercer y más grande problema con el argumento de estos seudoliberales es que nos presentan la idea de que la competitividad solo existe entre empresas, cosa bastante falsa, por no decir otra palabra.

La competitividad se puede dar en muchos más niveles. Contratando al personal estatal con base a su calificación y experiencia como supuestamente solo se hace en la empresa privada (aunque todos sabemos que ese no es el caso); pagándoles por productividad como supuestamente solo se puede hacer en la empresa privada.

Los argumentos sobre la privatización de servicios estratégicos como la salud, educación, seguridad, agua y energía son inútiles, pues solo debemos ver la historia para entender que han sido fracasos.

El sistema de salud gringo es privado, pero es deficiente y demasiado costoso, comparado con los sistemas gratuitos como el canadiense o europeo. Que ningún país entre los que tienen los mejores sistemas educativos tiene educación privatizada o los ridículos vouchers. Así, también, las cárceles privadas han sido desastres que solo han generado corrupción, entre jueces, e imposibilitan la rehabilitación.

Al igual que a los comunistas, a los seudoliberales se les olvida que la historia ya habló y probó que su ideología fue un fracaso rotundo. La actual crisis económica es una crisis provocada por las ideas económicas de “San Von-Mises” y “San Friedman”, entre otros.

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