FIN DE AÑO

El consumismo es un pecado social: Nelson Caballero Díaz

Se acerca el Día la Madre, la Navidad y el Año Nuevo, fechas en que la Iglesia católica celebra el Adviento, es decir, “la venida de Jesús”. Los cristianos nos preparamos para crecer en el amor y colocar, con fe, nuestros errores y miserias en el pesebre de Belén. Sin embargo, en estos tiempos muchos panameños se dejan llevar por el “consumismo” desenfrenado y la publicidad engañosa. Los han convencido de que entre más consumo, más felicidad y, como resultado, la sociedad no se sacia con nada y ha hecho de la fe y esperanza algo superficial.

Acuden a las tiendas y a los centros comerciales a consumir bienes y servicios que no necesitan, con el afán de satisfacer deseos fútiles e innecesarios. Esto es peor en el caso de aquellos que no disponen de dinero, pero se dejan llevar por las campañas publicitarias agresivas que hacen del fin de año una “fiesta de consumo”.

En general el panameño compra de manera compulsiva para regalar, comer o, simplemente, por comprar. Esa angustia, asociada al excesivo abuso de comprar y las necesidades artificiales creadas por el hombre, debe ser motivo de preocupación porque desvirtúa el verdadero sentido de las festividades, es decir, retomar la fe, el amor al prójimo, la solidaridad humana, la paz y la unidad familiar.

El consumismo es un pecado social, cuya característica es el deseo por la acumulación de bienes innecesarios, el reemplazo de lo espiritual por lo material, y el olvido de los valores cristianos sostenidos por las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.

El consumismo le ofrece al hombre la promesa de bienestar a través de un mejor estatus y prestigio social, pero al final esa condición de “felicidad” nunca llega.

En estas fiestas de fin de año, los invito a que reflexionemos sobre el verdadero sentido y esencia de la Navidad y del Año Nuevo; aprovechemos el tiempo de Adviento para prepararnos, como lo indican las divinas enseñanzas; es el período de reconocer errores, miserias y para estar presentes en la vigilia pascual.

Aspiremos a construir una sociedad con más valores humanos y cristianos, en que lo más importante sea la vida espiritual, en vez de lo material; en que se sepa distinguir que la felicidad no es cosa de objetos, sino de sujetos, y se deje a un lado ese consumismo desenfrenado e irracional.

Cada quien debe hacerse un autoanálisis y preguntarse: ¿Es cierto que para ser más feliz debo adquirir nuevos productos todos los días? ¿Es cierto que adoptar el consumismo descontrolado, como filosofía de vida, aporta sentimientos de optimismo y fortalece los valores humanos?

El tema está planteado, reflexionemos.

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