CONMEMORACIÓN

El 9 de enero de 1964, un antes y un después: Carlos David Abadía Abad

El 9 de enero de 1964, un antes y un después: Carlos David Abadía Abad El 9 de enero de 1964, un antes y un después: Carlos David Abadía Abad
El 9 de enero de 1964, un antes y un después: Carlos David Abadía Abad

El 9 de enero de 1964 marcó un antes y un después en la lucha nacionalista que se inició desde el mismo día en que nos separamos de Colombia. Los historiadores dejan claro que los próceres rechazaron desde el principio el tratado Hay-Bunau Varilla, pero las circunstancias impidieron su eliminación. La historia cuenta que el prócer Agustín Arango, al ver que era imposible rechazar el tratado impuesto, afirmó: “Obtuvimos los dos objetivos que queríamos, independizarnos de Colombia y que se construyera el Canal por nuestras tierra, le tocará a las siguientes generaciones perfeccionarlo”. Lo que dijo no cayó en oídos sordos, pues desde entonces los panameños lucharon por ese perfeccionamiento. Así, en 1947 se rechazó el convenio Filós-Hines; en 1958 se llevó a cabo la siembra de banderas y en 1963 se llegó al acuerdo Chiari-Kennedy, que obligaba a que en todo sitio de la Zona del Canal en el que ondeara la bandera de Estados Unidos también debía estar la bandera de Panamá. Fue la violación de este último acuerdo en la antigua escuela de Balboa lo que generó las protestas del 9 de enero de 1964.

Esa fecha marcó el comienzo del final del tratado de 1903 y fue decisiva para que 13 años después se firmarán los nuevos tratados que retirarían al Gobierno de Estados Unidos de nuestro terruño.

La protesta costó la vida de 21 patriotas y dejó más de 500 heridos. El nombre de Ascanio Arosemena quedó grabado en la historia patria y representa a los mártires cuya sangre se derramó, por ser el primer caído ese día.

La reacción inmediata de dignidad del presidente Roberto F. Chiari, al romper relaciones con la mayor potencia del mundo, haciendo un homenaje instantáneo a todos los caídos, sorprendió al mundo en especial a los propios gringos, que estoy seguro no esperaban esta reacción digna.

La actitud de don Nino no se limitó al rompimiento de relaciones, sino que designó a otro gran patriota, Miguel J. Moreno (que en ese momento era uno de sus mayores adversarios políticos, para que actuara como negociador ante Estados Unidos. Ambos sin egoísmo de ningún tipo entendieron que Panamá estaba primero.

Moreno, como jefe de la delegación de nuestro país, llevaba las claras instrucciones del presidente Chiari de que Panamá no restablecería las relaciones hasta que el coloso del norte, por escrito, aceptara negociar un nuevo tratado en el que desapareciera la clausura de perpetuidad. Así, el punto 2 de la declaración conjunta del acuerdo Moreno-Bunker, del 3 de abril de 1964, dice: “Designar sin demora embajadores especiales con poderes suficientes para procurar la pronta eliminación de las causas de conflicto entre los dos países, sin limitaciones y precondiciones de ninguna clase”. Este documento fue el que nos facilitó, 13 años después, poder eliminar las causas de conflicto.

Los panameños también debemos hacerle los honores a estos dos grandes patriotas, Chiari y Moreno, porque ellos sintieron dolor por la sangre derramada y no dejaron que la muerte de Ascanio y los otros panameños fuese en vano. Ellos enfrentaron todas las circunstancias adversas que rodeaban al Gobierno panameño, al retar a Estados Unidos que entonces tenía un dominio casi omnipotente en el mundo, mientras que nuestro pequeño terruño no era visible en la geopolítica.

Llamo, respetuosamente, la atención del presidente Juan Carlos Varela para que se erija un monumento en homenaje a estos dos grandes hombres. El Ministerio de Educación debe hacer obligatoria la lectura del libro de Miguel J. Moreno Jr., Misión a Washington, además de hacer que las actuales generaciones conozcan el papel que el presidente Chiari jugó en ese momento. No hacerlo, sería faltarle el respeto a dos grandes panameños y, también, distorsionar nuestra historia.

Omar Torrijos jugó un papel importante en la recuperación de nuestro Canal, pero él no fue el único, pues gracias a las acciones del presidente Chiari y del embajador Moreno se logró un acuerdo previo.

No debemos seguir politizando las fechas históricas, porque ello afecta nuestra identidad panameña, como ha sucedido con el 20 de diciembre de 1989.

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