ELECCIONES

El destino y las decisiones humanas: Andrés L. Guillén

Algunas filosofías razonan que el futuro está inscrito por completo en el presente y este obligatoriamente en el pasado, porque hay una cadena única y continua de causas. Este modo de pensar se basa en una conexión necesaria entre causa y efecto y trata de explicar el “porqué” de lo que pasa en el mundo no solo el “cómo”. Es decir que, en las mismas condiciones y causas produce iguales efectos, algo que supone un determinismo en ese laberinto de efectos o hechos que conforman la vida. Es como creer que el destino hace que las cosas no dependan de nuestras acciones sino de un fatalismo supersticioso, o pensar que para ser libre uno debe estar solo o muerto, en un mundo sin humanos, olvidando que las cadenas las forjamos nosotros mismos. Y es que el individuo tiene todo que ver en el concepto de la libertad y del libre albedrío, porque para ejercerlas él necesita estar dotado de un cerebro y de una voluntad que implica la facultad y la libertad de elegir y de determinar sus acciones.

¿A qué viene todo esto? El domingo 4 de mayo de 2014 se celebrarán las elecciones generales en Panamá, la quinta vez en democracia desde 1990 y los resultados, aunque imprevisibles, serán determinados ese día por los votos de la mayoría. Por eso, antes de votar, es importante que el panameño primero elija si cree en el libre albedrío y en la libertad de su voluntad o si más bien se inclina por el fatalismo supersticioso del destino. De eso dependerá su porvenir y la elección del gobierno que quiera como su representante durante los próximos cinco años.

Para ejercer esa voluntad, más como una virtud que como una facultad que hace realidad un deseo o sueño, es bueno hacer un análisis cuidadoso no solo de los candidatos y sus propuestas, sino de nosotros. Aquí la virtud es un esfuerzo por actuar bien que necesita del uso de la razón, más aun cuando esto define la excelencia de un humano.

Como todos los candidatos dedican sus campañas a buscar votos y a conseguir ventajas quizás sea más útil y virtuoso, bajo esa premisa, condicionar nuestro voto no a esa propaganda política que leemos o escuchamos de boca de esos aspirantes, sino ceñirnos a la democracia participativa y representativa que queremos. Desafortunadamente, tenemos una democracia presidencialista disfuncional, que empeoró en los últimos cuatro años. Por eso, lo primero que debemos analizar es si las propuestas del candidato fortalecen las instituciones, en especial la separación de poderes, o si más bien contribuyen a la exclusión política y social de la mayoría. De esto dependerá lo que propongan como parte de su agenda para corregir los males que vivimos: canasta básica, seguridad, educación, salud, corrupción, infraestructura deficiente y un largo etcétera. Para gozar de una economía justa y humanista, en un país con equilibrio y solidaridad, donde los marcos legales y referenciales de derechos y obligaciones le aseguren al ciudadano la oportunidad no solo de participar en la toma de decisiones sino de vivir dignamente dependerá no del destino sino de nuestros votos mayoritarios en mayo de 2014.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código