CONTRADICCIONES

El desvanecer de la política: Alberto Valdés Tola

La política, según se entendía en las civilizaciones grecorromanas de la antigüedad tenía por función principal la guía del destino del Estado, mediante el prudente manejo, tanto discursivo como pragmático, de la cosa pública; entendida esta última, como todo lo concerniente a la dirección y administración del poder estatal por los gobernantes, en miras del beneficio común de los ciudadanos.

Ahora bien, si se realiza una breve observación a la realidad nacional a la luz del concepto de política esbozado previamente, no tardaremos en percibir evidentes contradicciones. En primer lugar, no es posible distinguir a la clase gobernante elegida y legitimada por el voto popular de cualquier partido político, ya que pareciera que aún siguen en la contienda electoral.

Segundo punto, si se realiza una radiografía coyuntural a la estructura social panameña, en términos de historicidad política actual, podremos observar claramente que el país se gobierna solo o mediante instituciones que lo dirigen al margen de las decisiones, acertadas o desacertadas, del gobierno de turno; lo que evidencia su fortaleza institucional, al tiempo que destaca la debilidad operativa de sus dirigentes.

Tercero, y no menos importante, el país se ha inundado en avatares como la inseguridad ciudadana, producto del incremento constante de la delincuencia; la aparición y brote de casos de dengue, y enfermedades contagiosas en los hospitales de la Caja de Seguro Social (CSS), lo que describe un escenario incierto en materia de salud pública; por si fuera poco, el país sufre además un proceso sistemático de deslegitimación política, producto de decisiones ajenas al mejor interés nacional.

Así, vivimos en un mar de decisiones apolíticas y políticas orientadas por intereses partidistas, lo que a ciencia cierta es una desventaja ciudadana, ya que coloca el proceder político de nuestros gobernantes en la competencia electorera y no en la palestra pública nacional.

Por otra parte, y a pesar de la fragmentación de la alianza panameñismo-Cambio Democrático, no existe una oposición política beligerante y crítica con respecto al accionar del órgano Ejecutivo, Legislativo y Judicial; por ende, los gobernantes gobiernan solos y sin la vigilancia constante y necesaria de los partidos de oposición (muy mermados en cuento a su fortaleza política) y, menos aún, de la sociedad civil.

Ambos, mecanismos políticos constituidos para salvaguardar los intereses públicos de toda sociedad democrática.

Posiblemente la mayor tragedia de nuestro universo político nacional actual se encuentre en la poca unidad discursiva en materia de política nacional. Lo que implica que no hay una idea clara de nación, tan solo argumentos ideológicos variados y focalizados en el devenir electoral de 2014.

Así, toda esperanza por redimir a la política y convertirla en un vehículo que genere beneficios para la sociedad en general radica en la posibilidad de edificar una plataforma política organizada y civil que genere y postule, a nivel de alianza ciudadana, un concepto de país libre de todo interés partidista.

De no ser así, seguiremos vislumbrando ante nuestros ojos la desaparición de la política como argumento democrático de cohesión sociopolítica en Panamá.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código