SACRIFICIO DOCENTE

La educación ficticia: Dicky Reynolds O´ Riley

No hay dudas de que un tema puntual en la agenda nacional es el referente a la educación, o sea la instrucción formal, por ser este piedra angular en el desarrollo presente y futuro del país. Hay que ser realista al admitir que se ha puesto empeño en mejorar las condiciones para que las tareas de enseñanza-aprendizaje sean un binomio perfecto, sobre todo en las áreas urbanas.

Lo concerniente a las áreas de difícil acceso como Darién, Bocas del Toro, Veraguas, Guna Yala, etc. es otra historia, repetida mil veces como eco, pero no atendida con la proactividad propia de la gestión de la cartera de Educación. Para empezar, en dichas áreas adolecen de las instalaciones necesarias para impartir las clases y de los insumos necesarios para facilitar el trabajo docente.

A estos colaboradores -nuevo término para endulzar la palabra trabajadores- los envían a estas regiones con equipaje de supervivencia y racionalizado. Parece ser castigo o un curso intensivo para la preparación de un mártir, ellos deben cruzar ríos crecidos, mares embravecidos, montañas empinadas, dormir con serpientes e insectos, y seres sobrenaturales, monstruos y fantasmas, producto de la imaginación de los pueblerinos.

¿Cómo pretender que se destaque en la misión encomendada si sus emolumentos o pagos no llegan a tiempo y la preocupación por las deudas no proporciona un nivel de concentración ni interés en sus funciones?

La incomunicación con sus familiares tampoco crea un ambiente favorable en la aplicación de estos docentes. Hay que destacar que el elemento humano que se envía a estos lugares, muchas veces no está suficientemente calificado para ello, pero para salir del paso y resolver un problema se le envía allí, para cumplir con los requisitos de que haya un recinto educativo funcionando en aquellas zonas apartadas.

Este último argumento es el que consideramos le da razón al título de este artículo, toda vez que hemos notado la falencia de los ingredientes que propician la pobreza en la instrucción de estas áreas y no prepara al estudiante de estos lares para que sea competitivo a la hora de optar por la prolongación de sus estudios. Tenemos dos modelos de educación -uno citadino y otro rural- que se convierten en una abierta discriminación y por ende un reproductor de la mediocridad de los que reciben la peor parte.

El elemento cultural de esas áreas se convierte, en algunas ocasiones, en impedimento para que la tarea educativa pueda ser llevada a cabo de manera profesional, toda vez que el Ministerio de Educación no cuenta con las herramientas necesarias para imponer su política en esas áreas, por lo que consideramos que deben uniformar la educación para lograr mejores resultados.

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