EDUCACIÓN

El reto de la enseñanza de la religión en las escuelas: Marcos A. Pareja

Panamá es un crisol de razas y –¿por qué no decirlo?– de religiones. País próspero y estable, pero sometido, como parte de este mundo interconectado, a los vaivenes de una economía que no es ajena a la crisis global: Crisis económica, crisis de valores, crisis en la familia y, por supuesto, crisis en la educación.

La sociedad vive una inversión de los valores; el juega vivo, la hipocresía y la corrupción criolla permean todas las capas sociales. Esto repercute de manera negativa en ellos. Los ejemplos a seguir que tienen los jóvenes, como referentes, no son los más edificantes.

Por esto, surge el gran reto de la enseñanza en general y, en particular, de la enseñanza de la asignatura de religión. Reto titánico para todos los profesores de la educación premedia, que con gran vocación deben afrontar todos los días en el campo de batalla, el salón de clases, y con todas las limitantes (presupuestarias, temporales y motivacionales). Nos embarcamos en esta misión casi que de forma heroica en todos los colegios públicos del país. Es casi heroica, pues cómo captar la atención y motivación de jóvenes adolecentes más interesados en el último smartphone, en el PS4, en Facebook o Instagram, que en temas tan ingentes y etéreos, como los valores, la persona humana, la dignidad o los fundamentos del cristianismo.

Otros aspectos les resultarán irrelevantes (la contaminación de la naturaleza, como un pecado) o inclusive aburridos o innecesarios (las religiones monoteístas). Sin embargo, ahí destaca la pericia del profesor que casi con las uñas intenta despertar ese intellectum spiritualis que lleve al estudiante a conocer y valorar su propia identidad religiosa. Desarrollando esa inteligencia emocional que lo mueva a saber convivir, como ser humano, profesional y, sobre todo, como hombre de fe.

Enseñar es mostrar, es instruir y guiar en la vida al joven para llevarlo por el camino que lo haga un hombre de provecho. Enseñar religión en premedia es mostrar lo importante que son los valores y las buenas costumbres, solo así se podrá sincronizar el ideal profesional con el ideal axiológico: Crear un buen ciudadano, obediente de las leyes, pero temeroso de Dios.

Por lo tanto, creemos que es obvio y evidente que la enseñanza de la religión es necesaria, pues sirve de balanza axiológica para la formación del joven y el futuro profesional. Este debe integrarse a una sociedad en donde la mayoría de los ciudadanos mantiene una creencia religiosa y que, en el caso de Panamá, profesa una de las diferentes ramas del cristianismo. Además, la religión le ofrecerá todo el referente moral necesario que, como ser social, le servirá para convivir con los otros en sociedad.

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