EL MALCONTENTO

La especie suicida: Paco Gómez Nadal

La especie suicida: Paco Gómez Nadal La especie suicida: Paco Gómez Nadal
La especie suicida: Paco Gómez Nadal

Parece inevitable. Los expertos tratan de buscar brechas en el diagnóstico, pero no las hay. Perdimos la oportunidad de poner remedio y, ahora, abocados al abismo, solo queda gestionar los tiempos y minimizar los daños.

El colapso del planeta, provocado por una sola de sus especies, es un hecho científico. Tardará un tiempo, pero ya podemos ver los primeros síntomas de sus consecuencias en todo el mundo.

Era consciente de esta realidad, pero escuchar en estos días a Luis González Reyes explicar el brutal recorrido histórico y científico que hace en el doble volumen En la espiral de la energía me puso los pelos de punta. La tesis es sencilla, cuando analizamos la crisis económica global y la crisis social que conlleva nos dejamos la pieza que termina de empujarnos hacia el desastre: la crisis ambiental.

Y dentro de la crisis ambiental, el elemento clave para entender el porqué del colapso está en la energía. Nuestras sociedades están en el pico financiero y energético. La energía y sus fuentes han sido fundamentales para el desarrollo industrial y el salto demográfico y de producción que nos ha llevado a este planeta desbordado de humanos y con unos niveles de consumo que lo hacen ya irreversiblemente insostenible.

“Ya no hay vuelta atrás”, advertía Luis González, que recordaba que en los años 70 u 80 aún había tiempo de atajar el fenómeno, pero ahora ya no hay nada que hacer. No hay planeta para tanta angurria consumista y no habrá energía barata para sostener este festín orgiástico del desperdicio.

Lo que me pareció más interesante no fue el complejísimo análisis que yo ahora caricaturizo, que lo es, sino las hipótesis de política-ficción que desarrollan Ramón Fernández Durán y Luis González. Una de ellas tiene que ver con un fenómeno que ya estamos viviendo: el Estado ya no es capaz de dar respuesta a las demandas ciudadanas, las empresas ya no consiguen la energía necesaria a precios asumibles y volvemos al redimensionamiento territorial de la política. Unidades mucho más pequeñas, en unos casos feudales y otros casos autogestionarias, en las que se reducen las desigualdades pero en las que la participación democrática se convierte en anécdota. Los que controlen la poca energía disponible también nos controlarán al resto. En ese contexto brutal, las grandes ciudades son abandonadas y se convierten en auténticas explotaciones mineras con metales y recursos a reutilizar.

Sé que suena fatal y que los optimistas del capitalismo me dirán que es una ficción poco probable o, en el mejor de los casos, muy lejana. Pero si sumo este ejercicio a la invitación que nos hacía en estos días la colombiana decolonial Julia Suárez-Krabbe de tomar conciencia de que somos los ancestros de las próximas generaciones, entonces sí creo que nos toca tomar medidas colectivas para minimizar los daños y hacer un ejercicio responsable de nuestras vidas.

No se trata de huir al campo y atrincherarnos junto a una fuente de agua con unas placas solares, sino de articular opciones colectivas que apuesten de una forma radical por formas de vida no consumistas en las que la renuncia a ciertas supuestas “comodidades” nos traiga a cambio la extensión de la vida sobre el planeta.

Los expertos del cambio climático de Naciones Unidas ya han advertido que los principales problemas del calentamiento global se van a sentir primero en los países del sur global. Y eso ya es así. Panamá está viviendo la radicalización de los fenómenos climatológicos, que la golpean en un momento en que los grandes colchones de vida (Darién, por ejemplo) están siendo deforestados sin piedad. La energía que se saca de las hidroeléctricas en el país, esas que tanto sufrimiento han provocado, no es para garantizar la calidad de vida, sino para mantener centros comerciales abiertos 24 horas y aires acondicionados perennes. Se construye para los carros, no para las personas, y se legisla en contra de la soberanía alimentaria y de la democracia local. No es Panamá, por tanto, una excepción.

De nada sirve apagar las luces un día al año, o tener un día sin carro. No hay tiempo para procesos de reeducación o para políticas a largo plazo. O la apuesta es radical o simplemente estaremos acelerando el colapso.

No soy optimista. Creo que somos una especie suicida que, emborrachada del hedonismo capitalista y de un adanismo histórico casi infantil, piensa que la naturaleza es un recurso inagotable y que nuestra capacidad científica encontrará soluciones para todos nuestros problemas.

La soberbia de la especie puede no solo acabar con nosotros mismos, sino con las otras 10 millones de especies vivas del planeta y con este en su conjunto. En términos cósmicos, será una anécdota. No será la primera vez que la vida muere en un planeta, pero en términos humanos será el fin. Nuestras es la decisión: no hay Estado que nos salve ni empresa que nos asegure.

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Por si te lo perdiste

Rescatistas panameños se encuentran en México, con el objetivo de reforzar las labores de rescate y asistencia humanitaria.
Cortesía/Sinaproc

TRAS SISMO DE 7.1 GRADOS Panamá lidera uno de los equipos de rescate en México

Panamá lidera este jueves 21 de septiembre de 2017 uno de los grupos que –con el uso de equipo liviano– se encuentra apoyando las labores de búsqueda y rescate bajo los escombros de los edificios que colapsaron en la ciudad de México, tras el potente sismo de 7.1 grados ocurrido esta semana.

Así lo dio a conocer el director general del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), José Donderis, quien detalló el apoyo que está brindando el grupo de socorristas panameños, conformado por 35 especialistas.

El equipo de rescatistas panameños participó este miércoles 20 de septiembre en tareas de rescate en estructura colapsadas en el área de Linda Vista, en la ciudad de México. Allí se localizaron tres cuerpos y este jueves acaban de ser reasignados a dos sectores más, contó Donderis.

 


"Esperamos localizar a personas con vida en las próximas 48 horas, ya las tareas de rescate en superficie terminaron", agregó el funcionario.

Donderis dijo también que se prepara a un segundo equipo USAR (Urban Search And Rescue) Panamá, que fue asignado al área entre las calles de Quéretaro y Medellín. Este equipo va a trabajar en conjunto con los bomberos del estado de Tijuana, detalló el jefe del Sinaproc.

Más de 50 sobrevivientes han sido rescatados de varios sitios de desastre en ciudad de México, desde que el sismo de magnitud 7.1 sacudió la tarde del martes el centro del país, dejando hasta ahora al menos 245 muertos y mil 900 heridos.



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