CIENCIA

La evolución no es un mito: Luis Fernando De León

En este artículo intento aclarar algunos errores de interpretación comunes acerca de la evolución. La evolución es un proceso probabilístico que permite la adaptación, supervivencia y diversificación de los seres vivos. Actualmente es la única explicación lógica para la existencia de la biodiversidad –incluyendo nuestra propia especie–.

La biogénesis, por el contrario, no es ciencia ni ley, sino una corriente filosófica que pretende explicar el origen de la vida. A lo sumo, es una hipótesis falsificada desde el momento en que se logró sintetizar aminoácidos y ácidos ribonucleicos en el laboratorio. La evolución, por su lado, es una teoría científica, lo que significa que está debidamente fundamentada con evidencia tangible obtenida a través de la observación y experimentación. Esta ha sido demostrada tantas veces que podríamos decir que la evolución no es solo una teoría, es un hecho.

¿Pero, cómo ocurre la evolución? Su materia prima es la variabilidad (genética o fenotípica) de los individuos dentro una población. Se genera a través de mutaciones, de la recombinación (sexo) y otros mecanismos tales como inversiones y duplicaciones del material genético.

Con respecto a la duplicación, no solo se ha observado cómo se duplican los genes, sino también, cromosomas enteros y grandes regiones del genoma o genomas completos. El síndrome de Down, por ejemplo, no es más que la duplicación del cromosoma 21. Por lo tanto, desestimar la duplicación de genes es negar un paradigma central en biología, incluyendo la dilucidación de la molécula de ADN.

Los cambios evolutivos per se son generados por múltiples mecanismos que actúan sobre variabilidad. Uno de estos mecanismos es la selección natural (e.g., depredación, temperatura), que se encarga de filtrar y fijar la variación que confiere ventaja adaptativa (i.e., supervivencia del más apto). Sin este mecanismo, los humanos poseeríamos una cola larga y, posiblemente, no caminaríamos (saltaríamos) y habitaríamos en los árboles como otros primates. Los cambios evolutivos también pueden ser generados por mecanismos no adaptativos, como la deriva génica, el flujo de genes, o por una combinación de múltiples mecanismos. Estos mecanismos no son “magia”, sino mecanismos específicos con predicciones concretas, que han sido probadas en reiteradas ocasiones.

¿Es El gen egoísta una explicación a la vida? La retórica de este libro no es explicar el origen de la vida, sino entender cuál es la unidad mínima de la selección y cómo se perpetúa la variabilidad. Los candidatos de Dawkins son los genes “egoístas”, que también pueden ser “altruistas”. Actualmente sabemos, que cerca del 50% del genoma humano está constituido por transposons, que en esencia son parásitos de ADN que se duplican de forma “egoísta”. A pesar de esto, solo se ha identificado un puñado de genes bajo selección y en muchos casos es difícil determinar si la selección actúa sobre genes individuales o sobre grandes regiones genómicas.

Por otro lado, sabemos que la selección no actúa únicamente sobre los genes, también lo hace sobre los fenotipos. En este sentido, la visión genocéntrica de Dawkins no satisface la compleja realidad de los sistemas biológicos, pero no niega –en ningún grado– el hecho de la evolución.

¿Podemos observar la evolución? Esta se ha observado tanto en el campo como en el laboratorio. En efecto, existen innumerables ejemplos de evolución rápida en la que los cambios evolutivos se han observado en pocas generaciones (décadas o menos). Esto ha ocurrido en todos los reinos taxonómicos desde virus y bacterias hasta plantas y animales. El virus del sida por ejemplo, puede evolucionar aún dentro de la persona infectada.

En medicina hay innumerables ejemplos de patógenos que han evolucionado (en décadas o menos) resistencia a medicamentos y a tratamientos clínicos. De hecho, vivimos en una guerra constante en contra de la evolución de estos patógenos.

Cada vez que somos sometidos a tratamientos con antibióticos, estamos promoviendo procesos evolutivos dentro de nuestro cuerpo. Esto se debe a que ejercemos selección directa sobre los gérmenes que nos atacan, lo que promueve la evolución de “súper gérmenes” capaces de contrarrestar el efecto de estos antibióticos.

Esto es particularmente riesgoso cuando nos automedicamos o incumplimos las recomendaciones médicas con respecto al uso de medicinas. Para muchos, la evolución de la resistencia a medicamentos de muchos patógenos (e.g., tuberculosis, VIH, influenza) supone un gran riesgo para nuestra civilización.

En resumen, la evolución no es un mito y negarla es retroceder al oscurantismo intelectual de la edad media. Por esta razón, considero imperante promover el buen entendimiento de esta ciencia en todos los niveles de nuestra sociedad. Esto implica incluirla en el planeamiento curricular del sistema educativo.

No dudo que una sociedad educada científicamente comprenderá mejor su rol en el universo y aprenderá a convivir con los miembros de su propia especie y con el resto de las especies de la biósfera.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

24 Sep 2017

Primer premio

1 0 7 1

ACDA

Serie: 23 Folio: 11

2o premio

8324

3er premio

5691

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código