COLECCIÓN DE POLITIQUERÍA

Aún faltan cuatro semanas...: Daniel R. Pichel

El último artículo se me quedó corto para mencionar todo lo que nos obliga a desear vehementemente que llegue el día siguiente de la elección y termine este suplicio. Enumero lo que se quedó en el tintero.

Esta elección parece una carrera para ver quién regala más. El grado de irresponsabilidad asusta. Y nadie analiza lo que dicen cuando prometen. Construir 100 mil casas significa entregar en promedio 54 casas diarias (desde el día uno), incluyendo fines de semana y días feriados. Si cada casa cuesta 20 mil dólares, solo esa promesa cuesta 2 mil millones. No sé de dónde sacarán la plata y los obreros para cumplir semejante cosa, a menos que ya esté negociado con Genaro y con Saúl. Entre subsidios, becas, ayudas, asistencias y “programas sociales” parece que todos recibiremos alguna platita extra. Así, con la Beca Universal, el Ángel guardián, los 120 a los 70, las becas universitarias, la Red de Oportunidades y los Jóvenes de Pie, es inaudito cómo se regalará dinero. Por supuesto, no son muchos los detalles sobre los méritos que debe cumplir la persona para hacerse acreedor a la ayuda. El mejor ejemplo, los Jóvenes de Pie que –por lo mal que fue explicado– parecía un subsidio como “premio” por ser un vago entre los 18 y los 30 años. En vista de lo absurdo que suena, fueron muchos los cuestionamientos. Visto un poco más en detalle, resulta ser un aporte económico durante seis meses de capacitación para integrarse a la fuerza laboral, con un compromiso de la empresa privada para absorberlos. A pesar de lo raro que sonaba, no se escuchó ni una una palabra crítica de los otros candidatos pues, sea como sea, los votos de los “ninis” cuentan igualito que cualquier otro. A fin de cuentas, 20 millones más o 20 millones menos, no hacen gran diferencia.

Otra cosa que tiene que sacar de quicio a cualquier persona normal es todo el enredo de las encuestas, simulacros y muestreos. Como siempre, quien lidera una encuesta la defiende a ultranza y los otros la cuestionan, bien sea por la metodología o porque en otros países fallaron. El caso es que nadie sabe qué creer. En lo personal, pienso que si dos encuestas simultáneas, y con metodología similar, dan resultados iguales dentro del margen de error, estadísticamente se validan entre sí, tal cual ha sido el caso con las tres últimas mediciones simultáneas de Quantix y D&N. Pero, si suena mejor para mi candidato, ninguna encuesta tendrá más poder estadístico que un simulacro en el lobby de un centro comercial, una estación de transporte o una oficina de 30 empleados. He visto simulacros en los que ganan unos y otros. Curiosamente, solo los hace públicos el que gana. De veras que estos políticos nos tratan como si todos fuéramos idiotas. Lo del voto útil y la pretensión de que el tercero “decline a favor del segundo” es absurdo, pues condenaría a su partido a no recibir subsidio electoral. Eso no está codificado en el genoma de estos tipos.

Por último, toda la discusión sobre el Metro. Tuve la oportunidad de visitarlo hace 15 días y me pareció fabuloso. Bien construido, rápido, eficiente, estéticamente agradable y aparentemente organizado. Por supuesto, el costo de la construcción y la operación debe estudiarse, pero no descartarlo por completo porque lo hizo un partido político ajeno a nuestras preferencias. Hay que entender que prácticamente todos estos sistemas son subvencionados por los Estados, pensando en ofrecer un beneficio a la mayoría de la población.

Encima, uno de los preclaros analistas libertarios del “CATO Institute” en Estados Unidos, llamado Rusell O´Toole (sin aparente relación con Lawrence de Arabia), ha escrito un análisis sobre el Metro de Panamá, llegando a la conclusión de que es una pésima inversión y que debería costar 15 dólares por pasajero para que fuera rentable. Como es de esperarse de un fellow de semejante grupo, los análisis son únicamente sobre aspectos financieros. Leí el susodicho reporte y no encontré que se ponderara el impacto social que puede tener entre los habitantes de Panamá. Que las mamás pasen tres o cuatro horas más con sus hijos, o que la gente llegue a tiempo a su trabajo habiendo descansado un poco más en casa, no tiene valor para este señor O´Toole. De hecho, su solución son autobuses de dos pisos que circulen en autopistas elevadas, lo que generaría mayor eficiencia y rendimiento de la inversión. Cuando lo busqué en internet, encontré que el problema del Mr. Russell parece ser con los trenes urbanos, porque critica todos los metros del mundo. Además, nunca ha estado en Panamá e ignora las condiciones de la ciudad. Si le hacemos caso a estos fanáticos del dinero, lo más “rentable” sería rellenar el hueco del Metro con concreto y comprar buses. Finalmente, el déficit de funcionamiento no se repondrá nunca y cada vez será mayor. Sin duda, para estos libertarios del CATO Institute, y muchos de sus admiradores, esto de tener pobres es un problema, porque desbalancean la economía de cualquier país. A mí, estos análisis me dan asco...

Con toda esta colección de politiquería, no es de sorprenderse que cada vez sea más la gente que sueña con que sea 5 de mayo. Aún faltan cuatro semanas. Ojalá aguantemos... @drpichel

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