´NO A LA CULTURA´

Sin fecha de vencimiento: Berna Calvit

Estar fuera de Panamá, para celebrar un acontecimiento familiar feliz, no impide que me interese en cómo marchan las cosas en mi Panamá querido. Las noticias de las últimas semanas son indicios graves de que el Gobierno sigue dispuesto a gobernar con el autoritarismo que convirtió en fraude el eslogan electorero “Ahora le toca al pueblo”. Estar con los míos, en un lugar muy bello, donde la naturaleza no es maltratada por el progreso, me sirve para volver con las pilas del aguante bien cargadas.

Creo que porque estaba de tan buen ánimo el alma no se me cayó a los pies cuando supe que el Ejecutivo dijo no a la creación del Ministerio de Cultura. Y porque sé que no se le puede pedir peras al olmo. No señores, no hay dinero; el dinero se necesita para obras con mucho bulto y alharaca, no importa que se hagan a lo loco; pero que se vea “que estamos en algo”: zanjas aquí, carreteras allá, centro de convenciones, puentes, metro, ciudad hospitalaria, etc. ¿Quién necesita esa cosa llamada cultura? ¿Y cuidar algo llamado Patrimonio Histórico porque la Unesco y unos cuantos, dizque “culturosos”, no quieren una moderna cinta costera frente al Casco Antiguo, poco de construcciones viejas? Pues de que va, va, y ya Pepe Suárez se lo dijo a la Unesco y a los retrógrados locales aunque se les achicharre el hígado. ¡Cuánta babosada cultural! ¿Acaso no presentamos a cada rato espectáculos de empolleradas, desfiles con carrozas adornadas con tembleques, palmeras, tambores y pilones? ¿No me han visto con sombrero “a la pedrá” bailando tamborito encamisillado y todo? ¿No es verdad que tenemos un par de concursos anuales para complacer a cuanto necio se empecina en escribir majaderías como poesía, novela y cuento? ¿Literatura, teatro, conciertos de piano, para qué?

Eso no atrae turistas ni le sirve a mis amigos, los inversionistas. Por eso no gastamos en museos. Y por la misma razón vamos a ver cómo eliminamos en las costas los feos manglares que son un poco de ramas secas podridas a donde llegan unos cuantos cangrejos y camarones que no dan ni para hacer un buen arroz a la marinera; allí los inversionistas podrán construir torres altísimas y bellos hoteles cinco estrellas con vista al mar para los turistas que son los que vienen a dejar el “bille” en los “moles”, supermercados y casinos. Y andamos tan bien en cultura (aunque digan que no), que hasta tenemos artesanías, la mayoría hecha en otros países pero también sombreros hechos en Penonomé y piezas de arcilla de La Arena de Chitré y hasta banderitas panameñas made in China. Es insolencia pedir cinco millones para arrancar con esa vaina de la cultura cuando tanta falta hacen para los “infomerciales” gubernamentales tan coloridos y patrióticos con mi voz diciendo, “Juntos haciendo un mejor Panamá”; y para que mis diputados sigan haciendo ferias populares con un pringo de proselitismo que a nadie hace daño y, además, regalamos camisetas de CD y Molirena ¡y hasta automóviles! Y ahora que Giselle Burillo, ex PRD apasionada, hoy frenética CD, desea ser presidenta y necesita plata para ser “Tu Oportunidad”, ¿como negársela? Y Ferrufino, con su cara de bonachón de televisión, ya casi convertido en Ángel Guardián, que va de primero en las encuestas porque este pueblo es así, come-cuento y no es mi culpa si no le mete cerebro al valor de su voto. Y esta vez se va a respetar un fallo de la Corte Suprema de Justicia con “fallos sobre el tema” (oscura expresión Camachesca).

Sí señor, tenemos todas las razones del mundo para decir no a la cultura y, además, que la ley la empujó la oposición y la tal sociedad civil; y sabemos que todo lo que quieren o hacen, queda tácito y sobreentendido, es perjudicial. Hay que poner atención a lo que dijo Simón Bolívar: “A la sombra de la ignorancia, trabaja el crimen” y que, “El ciudadano sin educación es instrumento fácil de la corrupción y de servidumbre”.

Como ven, eso del Ministerio de Cultura no conviene; atenta contra nuestra estabilidad y nuestros proyectos para seguir mangoneando el poder. Lo que deberían leer esos necios ambientalistas y culturosos, son libros como El vendedor más grande del mundo (Og Mandino) o Cómo hacerse rico, (del amigo Donald Trump). Con esas lecturas nos ayudarían a vender islas, costas, tierras para minería, las acciones de C&W, etc.

En serio, ¿tuvo alguien la lujosa esperanza de que un gobierno con mentalidad mercantilista y las ganas locas de continuismo que los tiene babeando del gusto, iba a gastar “pólvora en gallinazo”, que es como estos señores consideran a la “cultura”? Para los que sacan provecho de la ignorancia, la cultura es amenaza, un peligro; entre otras razones porque conduce a la lectura que podría ser antídoto contra las conciencias adormecidas a punto del pan y circo que astutamente le dan al pueblo. “Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición... Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”. Lo dijo Simón Bolívar en su discurso ante el Congreso de Angostura en 1819. En 2012 siguen siendo verdades sin fecha de vencimiento.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código