ABUSO DIARIO

El flagelo del ruido en Panamá: Luis F. González

El sonido en forma de ruido es uno de los agresores más peligrosos del hombre; es un contaminante de primer orden y puede generar patologías muy dañinas en el ser humano. De hecho nos afecta a todos. Piensen en las personas que trabajan o viven cerca de los sitios con mayor ruido, por ejemplo, el que se genera en las calles por el tráfico vehicular, los trabajos de obras públicas, los establecimientos como bares, discotecas, pubs, etc.

En este artículo nos enfocaremos en el flagelo del ruido callejero en Panamá. No es posible que, a pesar de que vamos rumbo a modernizar el país con la construcción del Metro Bus y el tren subterráneo, sigamos viendo diariamente cómo los buses colegiales estadounidenses sufren una metamorfosis hasta quedar convertidos en los repudiados “diablos rojos”. Ese proceso implica el manejo irresponsable, fuera de los límites de velocidad y rompiendo todas las reglas que debe tener el trasporte público. Pasadas unas semanas, el bus será dotado de troneras en la parte posterior, que disparan humo hacia arriba y, además, se convierten en una máquina de ruido ensordecedor. Posteriormente, les añaden tres o cuatro filas de asientos adicionales en la parte posterior, lo que les resta estabilidad, además los elevan casi medio metro de altura de forma que produzcan más ruido a su paso.

Por otro lado, ahora ha surgido la modalidad de que les instalan 3 mil luces de neón lo que hace que el bólido motorizado parezca una nave de otro planeta. Por supuesto, todas esas lucen funcionan de maravilla, no así las luces reglamentarias.

Para colmo de colmos, entre los dueños de los “diablos rojos” se ha puesto de moda instalar cornetas que se activan con el sistema de frenos de presión de aire; esto genera un sonido desesperante, parecido al chillido de un dinosaurio. No contentos con esto, instalan bocinas (pitos) cuyo ruido viola las normas de decibeles permitidos en áreas públicas, pues el sonido es similar al que emite un barco cuando avisa que está llegando a puerto. Todo esto que describimos se multiplica por los cientos de “diablos rojos” que aún abusan de la comunidad entera.

Los choferes del Metro Bus han comprobado que en Panamá hay conciencia para manejar con responsabilidad, entonces, ¿por qué la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre no le pone alto a este abuso de los “diablos rojos” contra la ciudadanía? No fue suficiente el gran desembolso de dinero (que pagamos con nuestros impuestos) destinados a indemnizar a cada dueño de bus que lo sacó de circulación. Pareciera que con ese dinero se compraron cuatro buses, porque los “diablos rojos” siguen operando, sin respetar las leyes, con choferes y dueños irresponsables incluidos.

La ciudad está en crisis por todas las construcciones que se realizan, pero aceptamos esa crisis con la esperanza de tener una ciudad mejor, con medios de trasporte modernos que nos ayuden a movilizarnos de la manera más segura, silenciosa y eficiente posible. Pero es el colmo que el Reglamento de Tránsito para el transporte público se viole de la manera en que lo hacen con los conductores de “diablos rojos”, generando lo que comentamos al inicio del artículo, patologías muy dañinas para los seres humanos; el ruido provoca efectos psíquicos como alteraciones en el descanso, en el sueño nocturno, en la capacidad de concentración, provoca ansiedad, violencia, agresividad, favorece el estrés, etc.

Le pedimos al director de la Autoridad de Transito y Transporte Terrestre, Juan Pablo Mora, y a todo su equipo, que trabajen para eliminar el ruido en la ciudad de Panamá y en todo el país. Sugerimos que se dé un plazo de entre 30 y 45 días a los dueños de los “diablos rojos” que aún circulan por las calles para que se deshagan las troneras, cornetas, pitos o bocinas ruidosas. Hay muchas ciudades en el mundo en las que se imponen multas por sonar las bocinas sin motivo.

Ninguna sociedad ni país se considera civilizado ni desarrollado, solo por tener carreteras más amplias, vehículos modernos o edificios más altos; el comportamiento de sus ciudadanos es parte esencial de esa evolución. Entonces, actuemos como lo que somos, un país joven, moderno, civilizado, lleno de grandes oportunidades, paisajes hermosos y gente culta. Hagamos respetar el reglamento del transporte público de inmediato.

Por otro lado, seamos más corteses, no toquemos las bocinas por cualquier tontería, rebajemos la agresividad mientras conducimos, aprendamos a ceder el paso a nuestro compañero de vía, quien, al igual que nosotros, solo está tratando de llegar a su casa, trabajo, escuela o cita médica. Hagamos de nuestro Panamá un país hermoso, culto y civilizado, donde sea un verdadero placer vivir, todos nos lo merecemos.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

23 Ago 2017

Primer premio

8 3 0 1

ACCD

Serie: 19 Folio: 11

2o premio

3552

3er premio

1426

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código