MEJOR SOCIEDAD

De género humanista: Lesbia González

En respuesta a los que les molesta que me declare “humanista”, y que hacen chistes cuando digo que no soy feminista ni machista, aclaro que no tengo intención alguna de afectarlos, pues con el paso de los años y, principalmente, con amor al prójimo, he podido apreciar al ser humano como tal, sin géneros, razas, religiones, ni consideraciones de tipo económico. Es triste que, en pleno siglo XXI, la mayor parte del mundo tenga el menor porcentaje de ganancias y el mayor sea solo para un pequeño grupo de afortunados.

En mi experiencia psico-jurídica, he visto cómo el feminismo, al empoderar a las mujeres y hacerles justicia se ha ido al otro extremo, en el que a los hombres se les niega ver a sus hijos, se les exprime económicamente y se abusa de su condición, al punto de denigrarlos, tal cual y mejor que en las épocas oscuras de la dominación masculina, que hacía y deshacía con las mujeres.

Es decir, el mundo se debate entre injusticias y no se busca realmente una solución. Para nadie es un secreto la violencia doméstica, pero cuando se habla de esta solo se relaciona con víctimas femeninas, aduciendo la estadística, cuando en realidad es un componente más profundo de nuestra sociedad. Para que haya durado tanto en la humanidad el abuso social, alguien lo permite, lo perpetúa y mantiene; no son solo los del género masculino quienes se aferran a este retroceso. Es un secreto a voces, es una falacia, un engaño de tamañas proporciones decir que solitos los hombres son machistas, es la sociedad completa la que conspira a diario con ello.

Vea el mercadeo y la publicidad, cuando se trata de hablar de la casa o de comida, siempre una linda mujer está en la cocina sirviendo los alimentos a sus hijos y esposo. Cuando se trata de hablar de sexo, salta la hipocresía y a la vez se exponen los glúteos y las mamas; si se trata de alcohol, los hombres son los primeros consumidores, rodeados de “mujeres adorno”, con lindos vestidos de baño. Es decir, todavía se apela a la sexualidad en los comerciales.

En la películas, las novelas, en las series, en todo hay un mensaje machista o feminista. No hablo de las luchas de ambos géneros, no se estresen ni malinterpreten. Lo que digo es más humano, más real, se vive a diario en cada mensaje de princesitas, de reyes o de casa de muñecas; de rosadito y azulito; y en la forma de hablar, caminar, amar, expresarse, moverse o vestirse.

Vivimos divididos por todo cuanto se nos ocurra crear. No cultivamos desde la cuna una humanidad, un amor al prójimo. Desde ella nos fraccionamos en de dónde eres, quién eres, qué eres o qué debes ser; incluso cuando “no eres”, te obligan a ser, si así les parece correcto.

Estimados amigos (sin “los” ni “las”), a la humanidad todavía le falta humanidad. Pertenecemos al mismo grupo y la tierra es nuestra, pero no hemos logrado erradicar la pobreza, la guerra, el crimen ni el dolor, porque estamos fraccionados. Y aún sabiéndolo no hacemos lo posible por cambiar. Preferimos quedarnos en nuestra zona de confort, es decir, conformes con lo que vivimos, a pesar de que nos afecte o de plano nos haga daño. Cortar los lazos con la costumbre, con las ideas radicales y, lo que es peor, cortar los lazos que hemos escogido por creerlos buenos, es una idea descabellada para los que se aferran a ella.

Así ha sido la historia de los racistas, de los ultrarreligiosos, de los machistas, de las feministas, de los defensores de animales, de los veganos, de las sexistas, de todos cuantos se crean que su lado es el único, el correcto y que los otros están equivocados, son tontos, ilusos o incluso completamente fallidos.

Es hora de dejar de creer que nuestra razón es la única valedera; que la tolerancia significa: “puedes vivir aquí, pero mantente lejos de mí”; es hora de dejar atrás esa hipocresía de “te respeto, pero hablo mal de ti”; o que nos expresemos a favor de la unión de credos, solo para que nos vean en las redes sociales, pero en secreto conspiro para destruirte.

Estimados defensores de sus causas, los he admirado toda la vida, hasta que vi claramente que solo estamos de paso y que lo mejor que podemos hacer es respetarnos.

¡Por eso, soy humanista!

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

KNOCKOUT Julio Escobar: 'A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios'

A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios
Roberto Cisneros

Esta semana se cerró la etapa de pruebas del Concurso por la Excelencia Educativa. Hoy Julio Escobar, su creador, que además preside la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa –que ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código