MEDIO ORIENTE

La guerra perpetua: Xavier Sáez-Llorens

Tenía preparado otro tema. Al ver las imágenes de un padre palestino llorando desconsoladamente por la muerte de sus dos criaturas, una mezcla de tristeza e ira se apoderó de mi ser. La cruel escena me hizo detestar, aún más, la religión. No pude compartir la frustración con mi esposa porque andaba de conferencias por Taipei y Bangkok. Para tranquilizar mi ansiedad, me conecté al Twitter buscando noticias alentadoras. El tiro salió por la culata.

Me llegó un tuit de Robin Andrews, científico británico, que escribía sobre el bombardeo en Gaza. Como me identifiqué con sus atinadas palabras, empleé parte del retorno a casa para compartir con ustedes sus ideas, ampliadas con las mías.

En todo conflicto, ambas partes tienen razón y culpa. Si uno no ha vivido en los vericuetos históricos de uno u otro bando, resulta irresponsable tomar partido y adherirse al controvertido discurso de ocupación o liberación. Me aturden los escritores que consistentemente apoyan al más débil, postura cómoda y de aplauso fácil, pero intelectualmente superflua y muchas veces injusta. Es una salvajada hacer estallar una mochila repleta de explosivos en lugares públicos, matando inocentes indiscriminadamente. Es lo más ruin de todas las bajezas humanas. La reacción de autodefensa de la contraparte, empero, mediante su desproporcionado poderío bélico, trae consigo enorme daño colateral y víctimas civiles a tutiplén, aunque la retaliación haya sido únicamente dirigida contra milicias de Hamas. Violencia genera más violencia y el odio resultante se expande a generaciones venideras. Ambos grupos merecen un Estado propio, pero su demarcación debe apartarse de consideraciones religiosas. Sin esta premisa, el acuerdo jamás será exitoso y duradero.

Siempre he sostenido que la religión es más perjudicial que beneficiosa. No me refiero a la creencia privada de cada individuo, la que ejercida en intimidad se traduce en réditos emocionales. Hablo de la fe institucionalizada, la que interpreta textos bíblicos a conveniencia de “privilegiados” intermediarios, adoctrinando cerebros infantiles para convertirlos en adultos sin pensamiento crítico. En nombre de cada deidad ocurren guerras, antipatías y discriminaciones que afectan profundamente a la humanidad. La historia registra más muertes por fanatismos espirituales que por enfermedades infecciosas y eso es mucho decir. La aversión de musulmanes hacia hebreos o cristianos y viceversa es milenaria. La estigmatización de mujeres y homosexuales por parte de los monoteísmos prosigue intacta. Los pastores no son culpables de esos rígidos lineamientos jerárquicos. Muchos de ellos, movidos por genuinas convicciones e intereses humanistas, anhelan bienestar y esperanza para los más humildes.

Las cúpulas son el problema. Para conservar autoridad y fortuna, trazan directrices herméticas que deben obedecerse sin pestañear para ganar perdón celestial y paraíso eterno. La promoción de buenos valores se esgrime como una cualidad auténticamente religiosa. Craso error. La ética universal viene evolucionando desde tiempos paganos y ningún credo particular puede reivindicar autoría. Los códices de Hammurabi y otros anteriores formularon “mandamientos o constituciones”, gestadas como normas de comportamiento para controlar a los pueblos. La rebeldía de los hombres impulsó a los poderosos a idear una fuente divina como forjadora de dichos preceptos. No se necesita creencia alguna para saber que matar, hurtar, mentir e irrespetar al prójimo son conductas incorrectas que perjudican la convivencia pacífica. Me parece más altruista practicar estos valores elementales sin esperar nada a cambio (ateos) que ejecutarlos para complacer a una deidad y aspirar a la vida eterna (creyentes).

Tres siglos después de la Ilustración, período donde ciencia y razón se impusieron sobre superstición y dogma en los países occidentales, el mundo todavía padece un excesivo resabio de ignorancia y charlatanería, que secuestra las mentes y carteras de una masa domada desde años pueriles. Dawkins dice que etiquetar a un niño como perteneciente a cualquier religión es maltrato infantil. Andrews lo cataloga como inmoral. Yo lo califico de terrorismo doctrinario. Es como rotular a un chaval como marxista, capitalista, republicano, liberal o racista solo porque sus padres imparten esas ideologías en el hogar. Es así, precisamente, como se cuece la trama de desprecio y violencia que existe entre israelitas y árabes. A los infantes se les inculca que unos son hebreos y otros musulmanes, que cada facción desea exterminar a la otra y que un ser sobrenatural que dicta los destinos del universo los declaró pueblos elegidos.

Resolver este perpetuo conflicto no radica en estrategias bélicas o políticas, sino educativas. La educación es la única herramienta para incitar una revolución sin sangre. La juventud de hoy debería iniciar una rebelión flemática, vía redes sociales, que demande la abolición de todo tipo de adoctrinamiento escolar y reemplace la asignatura de religión por clases de ética, tolerancia y pluralismos de fe.

Deben exigir a los adultos que los dejen pensar por sí solos y decidir qué creer cuando alcancen madurez intelectual. Si persisten con los brazos cruzados, serán cómplices del oscuro futuro que depara a una estúpida especie mal llamada racional. Sueño con ese movimiento académico. Después, podré morir en paz. @xsaezll

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Rescatistas panameños se encuentran en México, con el objetivo de reforzar las labores de rescate y asistencia humanitaria.
Cortesía/Sinaproc

TRAS SISMO DE 7.1 GRADOS Panamá lidera uno de los equipos de rescate en México

Panamá lidera este jueves 21 de septiembre de 2017 uno de los grupos que –con el uso de equipo liviano– se encuentra apoyando las labores de búsqueda y rescate bajo los escombros de los edificios que colapsaron en la ciudad de México, tras el potente sismo de 7.1 grados ocurrido esta semana.

Así lo dio a conocer el director general del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), José Donderis, quien detalló el apoyo que está brindando el grupo de socorristas panameños, conformado por 35 especialistas.

El equipo de rescatistas panameños participó este miércoles 20 de septiembre en tareas de rescate en estructura colapsadas en el área de Linda Vista, en la ciudad de México. Allí se localizaron tres cuerpos y este jueves acaban de ser reasignados a dos sectores más, contó Donderis.

 


"Esperamos localizar a personas con vida en las próximas 48 horas, ya las tareas de rescate en superficie terminaron", agregó el funcionario.

Donderis dijo también que se prepara a un segundo equipo USAR (Urban Search And Rescue) Panamá, que fue asignado al área entre las calles de Quéretaro y Medellín. Este equipo va a trabajar en conjunto con los bomberos del estado de Tijuana, detalló el jefe del Sinaproc.

Más de 50 sobrevivientes han sido rescatados de varios sitios de desastre en ciudad de México, desde que el sismo de magnitud 7.1 sacudió la tarde del martes el centro del país, dejando hasta ahora al menos 245 muertos y mil 900 heridos.



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