1903-1968

La triste historia de los partidos: Carlos A. Arosemena Lacayo

Desde nuestra independencia en 1903, los gobiernos han sido manejados por los partidos políticos que no representan a la mayoría de nuestro pueblo.

Los legisladores, generalmente, llegan a la Asamblea porque su partido vota en plancha, sin importarle si el candidato está calificado o no. Esto pasa porque los políticos se aseguraron el poder mediante una Constitución creada para mantenerlos gobernando el país. Para colmo, tienen al Tribunal Electoral amañado para protegerlos y asegurarse de que les lleguen millones de dólares de nuestros impuestos en subsidios, para ayudarlos a regresar al poder.

Si la mayoría del pueblo panameño no pertenece a ningún partido político, ¿por qué dejamos que esa minoría nos manipule, año tras año, década tras década?

Sabemos que generalmente los políticos no llegan a sus puestos para hacer patria, sino para proteger sus intereses personales, ayudar a los miembros de su partido y buscar la forma de enriquecerse a costillas de nuestro pueblo.

Si no formamos parte de algún partido político, no tenemos voz ni voto en la escogencia de los candidatos presidenciales, legisladores, etc. Podemos votar solo por la escogencia de los partidos.

Tenemos que aguantar que esa minoría nos diga lo que podemos hacer, o no, y que imponga cómo se deben gastar los impuestos que salen de nuestros bolsillos.

Inicialmente heredamos los partidos tradicionales (Liberal y Conservador) del tiempo que estuvimos unidos a Colombia. Hubo grandes presidentes como el Dr. Belisario Porras, Harmodio Arias M., Enrique Jiménez, Ernesto de la Guardia Jr. y Roberto F. Chiari.

También los políticos más ambiciosos formaron nuevos partidos. Así lo hicieron el general Remón y el Dr. Arnulfo Arias M. Todos los afiliados a estos partidos estaban dominados por su amo y nadie se atrevía a actuar sin su visto bueno.

El resultado fue funesto para el presidente Remón, que fue asesinado el 2 de enero de 1955.

Arnulfo subió tres veces a la presidencia y tres veces fue bajado por su prepotencia y manera ilegal de actuar. Sus seguidores hablan bellezas de su líder, pero los hechos muestran otra triste realidad.

En 1931, participó activamente en el derrocamiento del presidente Florencio Harmodio Arosemena con los traidores de Acción Comunal. Luego, en 1940, fue elegido presidente y aunque hizo algunas obras buenas, como fundar la Caja de Seguro Social y el Banco Hipotecario Nacional, mostró su simpatía al gobierno nazi de Aldolfo Hitler.

Comenzó con el racismo en Panamá, prohibiendo que los orientales abrieran negocios o compraran propiedades. Los afectados tuvieron que vender sus negocios a panameños de su confianza para evitar perderlas.

Luego los estadounidenses de la Zona del Canal se asustaron cuando la Policía Nacional se vestía con los colores nazis y desfilaban imitando el famoso paso de ganso alemán.

En 1941, cuando Arnulfo Arias fue a pasear a Cuba sin permiso de la Asamblea Nacional, esta no demoró en bajarlo de la presidencia y reemplazarlo con el vicepresidente Ricardo Adolfo de la Guardia.

En 1949, cuando el presidente Daniel Chanis fue removido por el general Remón, el vicepresidente Roberto F. Chiari no quiso asumir la presidencia para no apoyar el golpe de Estado. Entonces el mandamás inventó que Arnulfo Arias había ganado las elecciones de 1948 y puso otra vez al Dr. Arias en la presidencia.

Esa fue otra mala decisión del general Remón, porque Arias no tardó en cerrar ilegalmente la Asamblea Nacional y tirar abajo la Constitución de 1946 para reemplazarla con la creada por él, en 1941.

No demoraron en propinarle una tremenda golpiza al expresidente Ricardo Adolfo de la Guardia, dejándolo medio muerto en el malecón de la Ave. Balboa.

Presionado por el pueblo enfurecido, el general Remón se vio en la necesidad de bajarlo de la presidencia, a punta de balazos, en un hecho en que murieron 17 panameños y, asesinados a sangre fría resultaron el mayor Lezcano Gómez y el teniente Flores, ambos de la Guardia Presidencial.

Fue juzgado por traición por la misma Asamblea que clausuró ilegalmente, y condenado a prisión e inhabilitado para ejercer cargos públicos. Lamentablemente para nuestra república, el candidato presidencial Roberto F. Chiari le solicitó a Arnulfo Arias el apoyo de su partido para las elecciones de 1960 a cambio de devolverle sus derechos políticos.

Don Nino fue un gran presidente, pero se equivocó restaurando los derechos políticos de Arias. El resultado fue funesto para la democracia en nuestro país, porque en 1968, el Dr. Arias fue elegido presidente por tercera vez, pero solo duró 11 días.

No quiso respetar el escalafón militar de la Guardia Nacional y comenzó destituyendo el Estado Mayor, reemplazándolo con arnulfistas que no tenían ninguna experiencia militar.

Esta mala actuación nos trajo el golpe de Estado liderado por el mayor Boris Martínez y Fred Boyd, y aprovechado por Omar Torrijos. Por culpa de la imprudencia de Arnulfo, la democracia panameña fue sepultada bajo la dictadura militar durante 21 años.

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