INCERTIDUMBRE Y ESPERANZA

Los jóvenes y su futuro: Nivia Rossana Castrellón Echeverría

¿Cómo lograr que el capital humano de un país, especialmente, su niñez y su juventud, se incorpore a la dinámica de desarrollo económico y social de una sociedad?, pareciera ser la pregunta que nos hacemos en los países de América Latina y en los del mundo.

El informe de seguimiento de la Unesco Educación para Todos en el Mundo 2012, Los jóvenes y las Competencias-Trabajar con la Educación hace evidente que los niveles de enseñanza básica son esenciales para lograr movilidad económica y social. En el caso panameño, ya se ha demostrado que hay una relación directa entre la capacidad de acumular años de estudio y la de inserción económica, pues el 20% más pobre tiene cinco años de escolaridad acumulada, versus el 20% más rico, que tiene 14. La brecha entre el quintil más pobre y el más rico es de nueve años, sin considerar la calidad de la educación. Lo más grave es que son los grupos más vulnerables los que reciben una educación que dista mucho de llenar los requerimientos de calidad y pertinencia que son necesarios para que los más necesitados puedan superar los desafíos de su entorno.

El tema es de equidad también. En Panamá, la deuda más grande que tenemos en educación es con respecto a la población pobre en las áreas comarcales, las áreas rurales y urbano-marginales. La cobertura en la educación secundaria se reduce de un 67% en premedia a un 45% en el bachillerato, especialmente entre los más pobres. El modelo de desarrollo del país no es sostenible si el 55% de los jóvenes en edad de estar en bachillerato abandonan la escuela. Peor aún, aunque no abandonen el sistema educativo, si no se les enseñan competencias básicas, no solamente en lo académico, sino las llamadas competencias polivalentes, es decir, lo que llamamos formación integral, son inempleables o serán empleados de salario mínimo, y se constituirán en población en riesgo de hacerse parte de la creciente población de “ninis” a nivel global.

En los últimos años, ha habido una creciente conciencia de la ciudadanía y la implementación por parte de las autoridades educativas de una serie de estrategias y acciones que hacen evidente la preocupación compartida y el creciente compromiso nacional con la educación.

La nota de esperanza es, por supuesto, ¿qué pasaría, si todos convertimos en una causa el brindar educación de calidad, pertinente y con equidad a todos los niños y jóvenes panameños? Se sabe, solo en lo económico, que más allá de la tasa de retorno individual sobre la inversión, que se calcula en un 10% por cada año de escolaridad adicional, habría un incremento de al menos un punto en el producto interno bruto, al convertirse en aportantes a la economía nacional, sin considerar el impacto en la paz, la equidad y el bienestar social.

Algunos aprendizajes derivados del informe son:

1. El perfil de educación debe ser contextualizado a la realidad de una sociedad en el que el uso práctico de las lecciones de la escuela se haga evidente en la realidad cotidiana. De nada sirve el conocimiento memorístico, teórico y anacrónico que convierte el medio para comprobar aprendizajes en el fin. De nada sirve estudiantes brillantes académicamente que no cuenten con las destrezas sociales y virtudes humanas y ciudadanas que requiere una sociedad joven como la nuestra.

2. La educación técnica y la formación continua tienen un papel que asumir en esta tarea de lograr la plena inserción de nuestra juventud en un modelo de desarrollo sostenible.

3. El sector privado, al igual que todos los actores sociales y políticos, debe asumir aún más su responsabilidad e incrementar su apoyo financiero, pues es el primer usuario del capital humano del país.

4. Una formación de calidad debe tener un enfoque teórico-práctico, además de considerar las competencias polivalentes, que incluyen actitudes, habilidades y destrezas que le permitan tener capacidad de actuar, interactuar, administrar y lidiar con los retos diarios del mundo productivo.

5. Los primeros en ser atendidos y que deben recibir más y mejor educación son los más pobres.

La inversión en educación es una apuesta segura en una sociedad que tiene como prioridad un desarrollo económico y social sostenible. Debe ser una meta nacional la universalización y obligatoriedad de 14 años de escolaridad. Si queremos un país diferente, debemos hacer de la Educación la primera prioridad nacional.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

Ediciones anteriores

Loteria nacional

17 Dic 2014

Primer premio

9 7 5 3

AACC

Serie: 7 Folio: 4

2o premio

9089

3er premio

0829