EL MALCONTENTO

La justicia selectiva: Paco Gómez Nadal

Han sido días estos de escenificación de la justicia selectiva. Ya sé que el matiz es antidemocrático: se supone que en un Estado demócrata la justicia es el único tamiz que nos hace iguales, que hace que ricos y pobres, analfabetos y doctores, malos y buenos se sometan a los mismos criterios. Pero la realidad, tan dura a veces, se empeña en demostrarnos que hace tiempo que nada es como debiera –quizá nunca lo fue–.

La justicia es más justa con unos que con otros. Es más, la justicia mira para otro lado cuando pasa rozando a los poderosos y se entretiene con dos tipos de “delincuentes”: los de poca monta (“robagallinas”, pequeños traficantes y sicarios de medio pelo) o los chivos expiatorios. Estos, también se dividen en los que terminan en esa categoría porque no hay nadie más a quien echarle la culpa sin manchar “honorables” reputaciones; o los que son carnada para despistar a la opinión pública mientras los culpables de atrocidades pasan de ladito.

Miren si no al soldado Manning, juzgado por traicionar a su país y filtrar documentos a Wikileaks, mientras al presidente George W. Bush, cuyas mentiras han sido demostradas en toda su crudeza, solo lo persigue Amnistía Internacional y un par de organizaciones más.

La historia se repite en todos los rincones del planeta. En España, la justicia persigue al perseguidor, y el juez Baltasar Garzón está en el banquillo porque osó a rascar en el armario repleto de cadáveres del franquismo. Y eso se paga. Mientras, hay altos cargos de aquel régimen asesino que siguen gozando de reputación social y puestos de poder. Justicia selectiva.

No es diferente lo que pasa en Panamá. La niña Villamonte está encarcelada y pagará caro –o no – por unas titulaciones de tierras que probablemente le ordenaron otros. Los chivos expiatorios son tan cortos normalmente que se llevan los secretos a la celda, en lugar de prender la luz y enceguecer de verdad a las sociedades que las queman en la hoguera de la doble moral.

Hemos visto en los últimos años cómo el Presidente destituye a las “manzanas podridas” que siguiendo órdenes incumplieron la ley. Los mejor posicionados consiguen otro puesto más discreto, una asesoría quizá. El poder necesita esbirros y los protege o los lanza a los leones dependiendo de un código tan difícil de entender como los rangos dentro de la mafia calabresa.

Justicia selectiva. Lo fue tras la invasión estadounidense que hoy se recuerda con amargura, porque la justicia nunca miró a los responsables de unas muertes alentadas desde dentro y ejecutadas desde fuera; lo es con el poder vigente, porque archiva los asesinatos policiales de Bocas del Toro y olvida que en este país se quema a jóvenes encarcelados sin que quede huella.

Justicia selectiva que no está en lugares “remotos”, como Darién; justicia selectiva que mantiene rituales arcaicos de alta magistratura para esconder la vergüenza de la impunidad y de la injusticia cotidiana (laboral, sexista, pública...).

La justicia selectiva cae con dureza sobre pobres y sobre vendidos. Claro que, probablemente los vendidos sean un tipo de pobres de alma y de corazón, arrastrados del poder, oficinistas de los corruptos, miserables copia de la humanidad.

También cae, claro que lo hace, sobre las voces disidentes, sobre los que protestan o defienden sus derechos: ¡qué osadía en tiempos de megadesarollo! Claro que cada vez menos gente levanta su voz en este desierto árido en el que o te detienen por hacerlo o te aplican la ley del silencio y del olvido.

Extra de malcontentura: si la justicia fuera justa, alguien investigaría la brutal acumulación de empresas y la “trama que tapa trampas” que ha destapado el Centro de Estudios Estratégicos de Panamá en su investigación sobre el “gobierno de los empresarios” que maneja los destinos de Panamá. Son 44 páginas de razones sociales que guardan entre líneas comisiones, corrupciones, enriquecimientos ilícitos y descaro. Si la justicia fuera justa no habría que esperar que Italia rascara los radares para sacar el olor a podredumbre, ni necesitaríamos de viejos dictadores para tapar las vergüenzas del presente. Qué horror.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

INTERNET Y EL SER HUMANO El olvido y la memoria, frente a frente

Michel Gondry, el genial director de cine francés, expone en su película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) la posibilidad de usar la ciencia para borrar la memoria. Para olvidar. ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código