EL MALCONTENTO

El loco maquinista: Paco Gómez Nadal

Ya nos dijo Mateo que nos guardáramos de los falsos profetas. A renglón seguido nos recomendaba la fórmula para saber quién es quién: por sus frutos los reconoceréis. El problema es saber cuáles son los frutos de estos árboles transgénicos en los que todo parece lo que no es y lo que es se esconde tras palabras y gestos huecos.

Martinelli, ufano, hace su enésimo show. Se sube al tren 1104 y al arrancar pone en marcha la maquinaria de ruido para lograr que su gran “legado” –el Metro– tape sus verdaderos frutos. Se nos pasa fijarnos en el detalle del Presidente saliente que sigue prometiendo futuro, como si nunca fuera a abandonar Las Garzas. “Conmigo llegará el maná, hijos míos, y ese maná tendrá forma de Línea 2 de Metro”. Todo un país, todos los medios, hablando de sueños cumplidos. Hemos llegado al primer mundo, somos los primeros, somos lo más. El Metro traerá comida al hogar del hambriento, cobijo a los desamparados y felicidad a los deprimidos. Todos los derechos humanos viajarán en costosos vagones metálicos, todos los sobrecostos serán olvidados por obra y gracia del ruido del tren 1104.

Quién se va a fijar en lo importante cuando lo superficial es tan vistoso, tan ruidoso. Baile aquí, otro baile allá, enciende los fuegos artificiales Roberto, cúbrete bajo mi manto Mimito. Y Marta deja de tunelar para gobernar, cambia de cuchillas para, en el silencio ruidoso que le proporciona su marido, horadar el voto de los panameños.

En esta bula, pasa desapercibido el artículo de Marcos A. Gandásegui en el que advierte que el golpe de Estado ya está en marcha y tiene forma de demanda: la que ha presentado Panamá Avanza para lograr que sea la Corte Suprema de (in) Justicia la que dirima sobre el afuero de los magistrados del Tribunal Electoral (TE). Martinelli sigue a lomos del tren 1104 arrollando poderes del Estado y el TE es el único que le queda. Aturde mientras todo esto ocurre y cuenta con la inestimable oposición que participa del (re) juego democrático para avalar unas elecciones que tienen perdidas de antemano. “El pueblo ama al loco”, me indica el duende tonto. “El pueblo no ama... el pueblo es como la mujer maltratada que defiende al bestia que la golpea o como el secuestrado que sucumbe al síndrome de Estocolmo”, le rebate mi duende desconfiado. Y Gandásegui corta la discusión de seres soñados con una dosis de realidad: “La demanda de inconstitucionalidad que reposa en la CSJ es técnicamente un golpe de Estado. Es la ´crónica de un golpe de Estado anunciado´. Como todo golpe de Estado, la intención del mismo es inaugurar un nuevo régimen que reemplace el anterior. Entre 1989 y 2014, ha regido en Panamá un sistema de dominación política de los partidos políticos conservadores/neo-liberales que se alternaban cada cinco años en el poder. El nuevo régimen político eliminará el papel de los partidos políticos y la alternabilidad en el poder. A partir de 2014 los partidos políticos serían reemplazados por la figura del “líder”. A su vez, no habría necesidad de renovar al líder y se pone fin a la alternabilidad”.

El tren 1104 no echa humo, pero se parece al que los gringos construyeron de costa a costa con el que hicieron tremendo negocio y marcaron su territorio de conquista. Los panameños fueron mano de obra o rentistas, espectadores esclavizados o beneficiados de una historia que nada tenía que ver con ellos.

Eso es el Metro, la cinta costera, los nuevos mercados... Obras y obras para mayor beneficio de las multinacionales y de sus manzanillos locales, ruido que hace pensar a un panameño de Penonomé que el loco lo ama, cuando en realidad está construyendo su parque temático particular para mayor gloria del líder y mejor cuenta de resultados de sus empresas.

Igual que brilla Dubái a la sombra de los proyectos mesiánicos de sus jeques, mientras los trabajadores asiáticos subsisten en las cloacas del paraíso, Panamá se vuelve cada vez más un lugar de vidrio y raíles sin justicia, derechos o dignidad. Queda poco para las elecciones y Martinelli ha cumplido su palabra: “Os engañaré con espejitos caros, porque los baratos no me dejan el beneficio suficiente”. Lo ha hecho sin control: “para eso puse a mi contadora a guardar la llave de la caja del Estado”. El ruido del tren 1104 es grosero, chabacano y enfermizo, pero tapa todo, tapa hasta el mal olor de este golpe de Estado controlado que Martinelli nos está dando en calma. Mientras haya negocio, las “ultrademocráticas” embajadas de España, Estados Unidos, Brasil o Italia no se van a quejar. Mientras las migajas del negocio caigan hacia abajo en forma de empleos precarios y diversión gratuita, la mayoría del pueblo tampoco va a protestar. El loco nos salió maquiavélico... perdón: maquinista. ¡Viva el loco del 1104!

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

INTERNET Y EL SER HUMANO El olvido y la memoria, frente a frente

Michel Gondry, el genial director de cine francés, expone en su película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) la posibilidad de usar la ciencia para borrar la memoria. Para olvidar. ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código