ALERTA: Moradores de Juan Díaz bloquean el corredor Sur, a la altura de Don Bosco.

EL MALCONTENTO

La muerte embotellada: Paco Gómez Nadal

Hay metáforas de nuestro tiempo. Tiempo histórico embotellado, mercantilizado, en el que todo es comprable porque todo se vende, en el que la vida, por libre que pareciera –en el cauce de un río o en el vaporoso amanecer tras la helada–, puede caber en un envase con código de barras.

Por eso es tan significativo el reportaje que publicó este diario bajo el título de “Un negocio refrescante”. Conocimos, gracias a él, que unos cuantos empresarios se están llenando los bolsillos vendiéndonos agua embotellada y, si creemos en sus argumentos, deberíamos sentirnos contentos porque es señal de salud y de los tiempos modernos. Ni una sola crítica, ni una línea que cuestione el negocio de muerte que se hace con la vida, uno de cuyos exponentes más poderosos es ese: el agua. El agua la embalsamos para generar energía, la embotellamos para ganar plata, la utilizamos en la producción de algodón (hasta 2 mil 900 litros para una sola camiseta de algodón), la contaminamos... Hasta que no quede.

Por eso el agua embotellada es una metáfora de nuestro tiempo. Las clases medias, tan sensibles a la publicidad y a las modas impuestas, se lanzan a comprar agua embotellada en lugar de exigir que el agua que sale por el caño sea de calidad. Igual hacen con la educación de sus hijos (optando por colegios privados de medio pelo en lugar de luchar por una educación pública de calidad) o con el transporte (comprando un vehículo para cada miembro de la familia en lugar de exigir un sistema público poderoso). El agua que corre por nuestras tuberías solo es para regar los parques o para los pobres. Y si “solo” es para eso, mejor no gastar mucha plata ni tiempo en garantizar su calidad.

Apostamos, por tanto, por el agua embotellada. Incluso por el agua del grifo embotellada (como ocurre en Nueva York con un listo que embotella el agua y gana una fortuna a cambio). Asistimos, como insiste Annie Leonard en su documental La historia de la botella de agua, al espectáculo de “cómo la creación de demanda fomenta lo que no necesitamos y destruye lo que realmente es necesario”. Esta privatización del agua nos lleva a situaciones apocalípticas. El Foro del Agua ha anunciado que en 2025 el 60% de la población del planeta no tendrá acceso a agua limpia... claro, en el otro 40% están las clases medias y altas que podrán ir al supermercado a comprar galones de agua embotellada en los que se ha gastado a su vez mucha agua para fabricar el plástico de los envases, se ha contaminado en su transporte (a Panamá se importa agua en 2011 por valor de 6.5 millones de dólares) y que, además, dejan un rastro de contaminación por décadas con las botellas esparcidas por campos, calles, ríos y mares.

Lo que ocurre en Panamá es solo un síntoma de la decadencia de este sistema perverso que mata la vida en favor del negocio. En algunos puntos del planeta se toman medidas aún tímidas, pero imitables. En Australia, municipios como el de Bundanoon prohíben la venta de agua embotellada. En San Sebastián, España, el municipio regala jarras a los restaurantes para que sirvan agua del sistema público.

Puede pensar alguien que he perdido la cabeza o que este es un tema secundario tal y como anda el país. Pero no. Este es uno de esos asuntos clave para la pervivencia de la humanidad. Por esa razón siempre he planteado que las comunidades y las organizaciones de Chiriquí, Veraguas o las comarcas que defienden los ríos están trabajando, en realidad, por todos nosotros. Por eso llamo a que se deje de consumir agua embotellada y se exija a las autoridades que se invierta lo necesario para garantizar abastecimiento de agua continuado y de calidad a la ciudad de Panamá y a cada rincón del país. Los gastos suntuosos en infraestructuras visibles traen réditos políticos, pero hay inversiones invisibles que son fundamentales para la calidad de vida y el futuro de toda la sociedad. El sistema de abastecimiento público de agua es uno de esos. Normalmente, nos damos cuenta de lo importante que es el suministro de agua cuando nos quedamos sin él. Los empresarios del agua embotellada deben pensar lo contrario, pero nosotros, como ciudadanos, debemos tomar una decisión: o apostamos por la vida (la nuestra y la de los que vienen detrás) o seguimos pagando por la muerte embotellada. ¿A qué le apuesta usted?

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

KNOCKOUT Julio Escobar: 'A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios'

A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios
Roberto Cisneros

Esta semana se cerró la etapa de pruebas del Concurso por la Excelencia Educativa. Hoy Julio Escobar, su creador, que además preside la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa –que ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código