LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

Un mundo más libre: Pablo J. Gutiérrez F. III

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“Secretario general Gorbachev, si busca paz, si busca prosperidad para la Unión Soviética y Europa del Este, si busca liberalización: ¡Venga a esta puerta! Señor Gorbachev, ¡abra esta puerta! Señor Gorbachev, ¡derribe este muro!”. Estas fueron las famosas palabras del presidente estadounidense Ronald Reagan. Su discurso frente a la Puerta de Brandeburgo en Berlín, Alemania, ha sido uno de los más importantes en la historia de la humanidad. No solo lo fue por lo que significó en aquel entonces, sino por todo lo que ocurrió luego de este.

Veinticinco años han pasado desde la caída del Muro de Berlín. Aquel muro, construido por la Unión Soviética y por Alemania del Este (República Democrática Alemana), era la representación física de la separación entre el mundo libre y el mundo oprimido, entre el mundo con respeto a los derechos naturales y el mundo donde estos eran pisoteados, entre el mundo de oportunidades para todo aquel que se esforzase y el mundo de oportunidades para un grupo selecto. Como dijo una vez George Orwell en su libro Animal Farm: “Todos somos iguales, pero unos son más iguales que otros”. Esto era supremamente visible en Alemania del Este, la Unión Soviética y Yugoslavia.

Si bien es cierto en estos países había cuidado de salud “gratuita”, educación “gratuita” y soluciones habitacionales “accesibles” para cualquiera, todo terminó siendo un espejismo. Al no respetar los derechos, al no respetar la libertad, al prácticamente prohibir la creatividad y el individualismo mediante una “educación” que más bien era imposición de creencias dogmáticas, ultranacionalistas, y muy antioccidentales, todo se vino abajo. Los pilares fundamentales para el desarrollo no estaban ahí, por mucho que los políticos querían hacerlo creer a los ciudadanos.

La hipocresía de la mayoría de los socialistas no conocía ni conoce hoy día límites. Afortunadamente para las personas de esos países, y para el mundo, la prevalencia de esta ideología ha disminuido. El mundo, desde la caída del Muro de Berlín recuperó y aumentó su libertad, y, en consecuencia, su prosperidad.

Lo que los socialistas y muchas otras personas que se oponen a políticas de libre mercado y de libertades sociales no han podido entender hasta ahora es que el costo de oportunidad de sus políticas es la prosperidad del “pueblo” al que dicen defender. Es decir, cuando se tiene un país en el que las políticas van en contra de la libertad, sobre todo la económica, todos sufrimos, especialmente los más necesitados. El costo de la vida es más alto, los salarios son más bajos, la salud y expectativa de vida se deterioran, en fin, mientras más lejos de la libertad estemos, más sufrimos.

No es una coincidencia que la reducción de la pobreza mundial, de los índices de mortalidad infantil, y el incremento del desarrollo humano, entre otros factores, han ido de la mano de un aumento histórico de la libertad. La libertad crea instituciones fuertes, estado de derecho, tolerancia y respeto a diferentes culturas y formas de vivir. Todo esto siembra un terreno fértil para la cooperación. La libertad lleva a la hermandad voluntaria, la verdadera hermandad que existe entre todos cuando no se imponen leyes retrógradas ni se fuerza a seguir los edictos de un grupo de personas que sufren de lo que F. A. Hayek llamó “la fatal arrogancia”. La libertad, siempre y cuando venga acompañada de responsabilidad, saca a relucir lo mejor de cada uno de nosotros y nos conduce a un mundo mejor.

Los cantos de sirena del populismo y socialismo son poderosos, pero hay que tener claro que no nos llevan a nada bueno. Debemos estar atentos a no perder lo que hemos ganado hasta ahora. El Muro de Berlín cayó y esto trajo consigo grandes cosas para todos. Mantengamos este y todos los demás muros abajo, y sigamos dándole cabida a la libertad. Esta es la única que nos permite prosperar.

Para celebrar el día Mundial de la Libertad y los 25 años de la caída del Muro de Berlín llevaremos a cabo, en Panamá, el Congreso Anual de la Red Liberal de América Latina, para más información contáctenos a info@fundacionlibertad.org.pa

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