EDUCACIÓN

La paz se puede enseñar

La palabra paz es mencionada mucho en estos días de inseguridad mundial. Pero, ¿sabemos qué es? ¿Somos, de verdad, gente pacífica que quiere paz, o concordamos con el error del Presidente de la República de Panamá, quien apoyó la guerra?

Yo creo que la paz se puede enseñar. Con su estudio y práctica se inculca el respeto hacia los demás. Debemos enseñarla a los niños desde que llegan a los parvularios. Ahí no necesitamos ponerlos a sumar, restar, escribir o leer, para eso está la escuela.

En los parvularios hay que enseñarles a comportarse en sociedad, a hablar sin gritos y sin palabras soeces; a decir: “por favor” y “gracias”; a mirar a la cara de las otras personas y a sonreír.

¿Han vivido cerca de algún kínder? La gritadera, que promueven y ejemplarizan los adultos que los cuidan, le roba la paz a todos los vecinos de estos centros (meros negocios, para muchos de sus administradores). Por eso, considero que deberían ser regulados, también, por los ministerios de Educación y de Salud, para hacer respetar los índices de ruido establecidos por la Alcaldía para la ciudad.

Las personas que reciben a los niños más pequeños deberían ser más educadas en docencia psicológica. Que sepan cómo darles el mejor ejemplo y adiestrarlos para su entrada a la sociedad. De esta manera, cuando lleguen a las escuelas sabrían cómo poner atención. En cambio, llegan eufóricos, no respetan a los maestros ni a sus compañeros y tampoco se concentran en lo que se les enseña.

No podemos continuar esas prácticas habituales, porque estamos creando chusma y fomentando el irrespeto. Los gritos promueven la violencia, el bullying, la ambición de poder, la insolencia y el miedo. Temo que si algo le pasara a algún niño en esos centros, sus gritos no sería escuchados o atendidos a tiempo, por pensar que estaba jugando.

Es cierto, los niños deben jugar y hacerlo más que lo que hacen hoy en día. Ellos tienen que escuchar buena música y apreciarla, en vez de quedarse sordos. Pero para eso hay que adiestrarlos a bajar el volumen en todo sentido.

No sé cómo puede haber padres y madres que llegan a buscar a sus hijos, y escuchan la gritería, pero no se quejan ni piden que les enseñen a hablar, sin irrespetar a todos, a punta de gritos y groserías. Pero, qué se puede esperar, si son esos padres los que a la hora de ir a buscarlos suenan las bocinas de los vehículos, les gritan por sus nombres o se estacionan mal, irrumpiendo así el orden y la paz e irrespetándonos a todos.

Muchos jardines de la infancia le están haciendo un gran daño a la sociedad, por lo tanto, sus prácticas docentes deberían ser rediseñadas de inmediato.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

INTERNET Y EL SER HUMANO El olvido y la memoria, frente a frente

Michel Gondry, el genial director de cine francés, expone en su película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) la posibilidad de usar la ciencia para borrar la memoria. Para olvidar. ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código