EL FUTURO DEL PAÍS

El mejor regalo que nos puede dar el próximo Presidente: Geraldine Norte

En 2001, cuando era médica interna en la provincia de Veraguas, específicamente en Soná, algunos días me tocaba atender la consulta externa; es decir, ver pacientes directamente en los consultorios del hospital.

De todos los casos que atendí y que recuerdo, uno nunca se borrará de mi mente. Entró por la puerta una niña de nueve años con un bebé (su hijo) de ocho meses de vida, quedé en estado de shock. La niña ni siquiera podía cargar bien al bebé, ¡no podía con él! Ella fue víctima de abuso sexual por parte del compañero sentimental de su madre. La pobre estaba en un hogar para este tipo de casos.

Por supuesto, aparte de estar molesta por la situación, yo sentía más que nada impotencia, y lo que me impresionaba era la cara de tristeza de la niña-mamá. Solo pensar que ella no era feliz me molestaba enormemente. En esa ocasión me tocó revisar al bebé y constaté que estaba desnutrido. ¡Qué situación tan lamentable!

Actualmente, en Panamá el 12% de los niños son víctimas de la desnutrición, otro motivo de preocupación es el elevado número de embarazos entre adolescentes. Esta tasa es significativamente alta, debido a la falta de información sobre la sexualidad y los métodos anticonceptivos, en la mayoría de las áreas del país.

Si vemos el otro lado de la moneda, entre el 14% y el 20% de los niños sufre de obesidad (sin incluir los que tienen sobrepeso), lo que trae como consecuencia hipertensión arterial a edades tempranas, y daño al músculo del corazón, lo que causa infartos en adultos jóvenes.

Por otra parte, muchos menores no tienen acceso a las instituciones médicas (derecho a la salud), y algunos de los que nacen en las áreas indígenas no son registrados y, legalmente, no existen (derecho a un nombre).

A pesar del crecimiento económico positivo que ha tenido nuestro país en los últimos años, hay grandes desigualdades en Panamá: la brecha entre ricos y pobres aumenta (derecho a la igualdad).

Un alto número de niños abandona la escuela a tempranas edades y nunca son reintegrados al sistema escolar por falta de recursos o debido a problemas sociales (derecho a la educación).

Si nos ponemos a analizar el caso de la niña que tuvo un bebé a tan temprana edad, ¿cómo podría estar feliz? La mayoría de los derechos de los niños no se cumplían en ella: no tuvo derecho a ser niña, a crecer en libertad, a una familia, porque vivía en una casa hogar; tampoco a la educación, pues debido a sus circunstancias tuvo que dejar de ir a la escuela. Prácticamente fue abandonada, maltratada y, para rematar, fue discriminada de su comunidad por quedar embarazada siendo niña. ¿Qué culpa tuvo esa criatura?

Ojalá que todos los niños tuvieran iguales oportunidades. Necesitamos, con urgencia, un buen sistema de salud, que ofrezca igualdad a todos los niños de la república.

Espero, con todas las fuerzas de mi alma, que nuestro futuro Presidente le dedique tiempo a los niños, porque en realidad ellos sí representan el futuro del país. Los niños son lo más preciado que existe y debemos cuidarlos. Ese sería un magnífico regalo para el país, porque todos se merecen lo mejor que podamos ofrecerles.

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