OBSERVACIONES

La segunda vuelta o balotaje: Gilberto Sucre

De manera asaz clara y rotunda, el Dr. Mario Galindo demostró, en opinión pública aparte, que la segunda vuelta es inconstitucional. Solo me permitiría añadir que al omitir el artículo 177 de la Constitución explicar lo que se entiende por “mayoría de votos” no le endosó a la Asamblea la facultad de interpretarlo mediante ley, pues reiterada jurisprudencia de la Corte Suprema impone la tesis del “bloque constitucional” en virtud de la cual la Constitución Política no es solo su texto, sino también, entre otros, sus antecedentes históricos. Por tanto, si el constituyente de 1946 se definió por la mayoría simple y ni en las reformas de 1978 y de 1983 a la Constitución de 1972 ello se cuestionó, mal podría alguien ahora afirmar lo contrario. Por supuesto, a fin de cuentas, constitucional o inconstitucional es lo que la Corte Suprema decida, pero es de esperarse que ésta se llene de razón.

Se sustenta la segunda vuelta o balotaje en que es antidemocrático elegir a quien no obtenga la mayoría absoluta (mitad más uno) de los votos emitidos, por lo que, para remediarlo, se repite la elección exclusivamente entre los dos candidatos que hayan alcanzado la mayor cantidad de votos en la primera ronda.

De los 21 países latinoamericanos solo nueve –Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Perú y Uruguay– tienen el balotaje puro. En Argentina solo hay segunda vuelta si no se alcanza el 45% de los votos o el 40%, si hay por lo menos 10 puntos porcentuales de diferencia con el segundo candidato. En Costa Rica solo la hay si nadie alcanza el 40%. En Bolivia, si nadie alcanza la mayoría absoluta, escoge el Congreso. Estos 12 países así lo establecen en sus respectivas constituciones, no mediante ley.

Cuatro países –Honduras, Nicaragua, Paraguay y Venezuela– establecen expresamente, también en sus constituciones, la mayoría simple o relativa. Puerto Rico, República Dominicana y México, también en sus constituciones, se limitan a ordenar el voto directo; solo la Constitución mexicana delega expresamente el tema en la ley. Los tres últimos países, igualmente, se decantan por el candidato que obtenga la mayoría de votos, no importa cuántos. Igual Cuba, que cuenta a medias, pues tiene un régimen cuasi parlamentario.

Por último, Panamá establece en el artículo 177 de su Constitución Política que el Presidente será elegido “por sufragio popular directo y por la mayoría de votos”. Es regla general de debates –y las elecciones lo son– que, salvo mayoría expresamente calificada de otra manera en la norma, procede la simple.

En otro enjundioso escrito, el Dr. Guillermo Márquez, exmagistrado del Tribunal Electoral, recuerda el origen de esta institución en regímenes parlamentarios, explica su calco en regímenes presidencialistas latinoamericanos, afirma que es innecesaria en Panamá y advierte, veladamente, que quienes la proponen pueden ir por lana y salir trasquilados. De más está decir que la segunda vuelta es propia de los sistemas multipartidistas, pues donde impera el bipartidismo hay solo dos candidatos, por lo que la mayoría absoluta se da en la primera vuelta sin necesidad de una segunda. Entonces, el balotaje propende a la proliferación de los partidos, supuesto vicio que nuestros gobernantes desean erradicar.

El balotaje desalienta las alianzas electorales y fomenta las candidaturas. Cada partido, sin importar su tamaño o importancia, está tentado a ir con candidato propio, esperanzado en colocarlo en las dos primeras posiciones o, en su defecto, alcanzar una votación que le permita ser el fiel de la balanza en la siguiente ronda. De prosperar la iniciativa gubernamental no extrañaría seis candidatos presidenciales: CD, PRD, Panameñista, Popular, FAD y Molirena. En la primera vuelta cada votante escoge al candidato que desea lo gobierne. En la segunda vuelta, a quienes votaron por los terceros candidatos, no les queda otra que escoger entre los dos primeros que antes les parecieron malos. No es de extrañar entonces que el elector, generalmente más pasional que racional, vote con gran despecho o se abstenga, en mayor medida, de concurrir a las urnas.

Asumiendo irracional y antojadizamente que los votos no se disgregan y que prevalecen las afinidades políticas, ¿qué podría haber sucedido bajo el balotaje en las últimas cinco elecciones? Nada, en 1989 Endara con el 75% superó con creces a Duque (24%) y Nicosia (1%). Interesante en 1994, en que Pérez Balladares (33%) probablemente habría sumado a Blades (17%) y Moscoso (29%) a Carles (16%), continuando triunfador, salvo que los restantes candidatos con el 5% (Eduardo Vallarino, Lewis y Muñoz, con menos del 3%, 2% y 1%, respectivamente) hubieran empatado las elecciones. Inocua en 1994 en que, es de suponerse, el 17.40% de Alberto Vallarino se habría sumado al 44.80% de Moscoso, rubricando su triunfo sobre Torrijos (37.80%). En 2004, a Martinelli con 5.30% le habría tocado decidir entre Torrijos con 47.44% y Endara con 47.25% (el 30.87% suyo más el 16.38% de Alemán). En 2009, Martinelli con 32.10% se habría impuesto a Herrera con 37.60%, gracias al 27.90% de sus aliados (Panameñistas 18.5%, Molirena 6% y UP 3.4%).

¿Qué podría esperarse del balotaje en 2014? Es improbable que alguna de las tres grandes fuerzas (PRD, CD y Panameñistas) alcance la mayoría absoluta, pero, ¿cuáles pasarían a la final y qué haría la otra? ¿Lo que se pretende con la segunda vuelta no podría resolverse en alianza previa, en primarias interpartidarias o algún otro sistema que ahorre desgaste de recursos y energías?

Si las bondades del balotaje se justifican, ¿por qué no extenderlas a la elección de diputados, alcaldes y representantes?

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Jul 2017

Primer premio

0 5 6 6

AAAA

Serie: 19 Folio: 8

2o premio

6522

3er premio

2296

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código