CASTIGO AL BOLSILLO CIUDADANO

En el valle de los tontos: Carlos Eduardo Galán Ponce

Bueno, cada cosa que nos cae en este querido país parecería una fábula para disfrutar, sino fuera porque, generalmente, es un “sablazo” que le llega al bolsillo del que no la inventó. En la corte del rey, a un inspirado se le ocurrió que el pan no debía venderse como se había hecho desde que el país es país, sin que nadie se hubiese quejado. Y decidió que había que ofrecerlo pesado.

No sé si fue porque en esto del cambio él tenía que aportar algo. Y como de su magistral idea, en la tierra del “juega vivo”, necesariamente, tendría que salir un tonto; el panadero decidió que él no sería ese tonto e hizo lo elemental. Tomó seis piezas de pan, que vendía a $0.15 cada una y por las que obtenía $0.90, y las pesó. Pesaron media libra y, fácilmente, calculó: “si las marco a $2.70 la libra, voy a obtener $1.35 por las mismas seis piezas por las que antes obtenía $0.90. Con esta diferencia pago la ´pinche´ pesa y me queda montón. Porque si esa lumbrera de Acodeco cree que voy a poner un precio por libra para que me dé menos, está de atarlo”. Y este fue, exactamente, el resultado final en una panadería en Boquete. Y, por supuesto, que las demás hicieron algo parecido. Y si de cada genialidad saldría un tonto, en esta como que hay dos: el activo que la inventó y el pasivo al que no le queda de otra.

Las famosas máquinas franqueadoras son otra genialidad, dizque para que los ciudadanos no estafen al fisco. Bueno, si la idea es que nadie estafe, deberían poner una máquina de estas en cada institución pública, programada a la inversa. Que controle lo que sale, para que no nos estafen a nosotros, que somos más, y que somos los dueños del dinero. Y sería mucho más barato. Como diría el Chavo: “Muchisíiiisimas” menos máquinas y “muchisíiiisimo” más dinero protegido.

Pero esto como que no le convendría a alguien o a “álguienes”. Porque, entonces, aquí ¿quién sería el tonto? Como decían nuestros abuelos: “eso sería cuchillo pa´ mí mismo”. Así que, entonces, mejor dejar que los tontos seamos nosotros.

Asómate por la ATTT. Allí para saber quién es más tonto habría que tomar un posgrado, aunque sea en una de esas “Unis” que te hacen magíster en 10 domingos. Un personaje al que solo le falta un quepis, como el del Man, parece que es portador de un nuevo bacilo que se pudiera llamar Dpm (delirio por las multas). Unos retenes para pedir licencia o verificar placas, en los que importunan a 100 para encontrar a uno. Si esto no es ser tonto, yo vivo en otro planeta. Para buscar a los infractores que circulan libremente solo hay que detener al paso al que está en falta y dejen a los que cumplen en paz. Ahora, gastarse la plata ajena para ponerle un sensor a cada carro. Con tantos talleres facultados para el revisado vehicular, yo creo que al de estas ideas debieran enviarlo a uno de ellos, por su alineamiento. No han sabido solucionar el problema de las placas. La verdad es que este tumulto de absurdos ya aburre. “Y el hombre ahí”. Hagan una encuesta sobre la labor de este empleado público y verás en resultado.

Ahora resulta que el “transfuguismo” nace, porque unos honorables se dieron cuenta de que vivían en la oscuridad y de pronto quisieron ver la luz. Que hermoso es ver cómo, con una inteligencia meridiana y para el bien de la cultura y la decencia ciudadana, supieron a tiempo distinguir lo bueno de lo malo. Y si resultó que del lado bueno está el poder y el billete, eso fue una casualidad. Algo que ellos no lo podían evitar. Igual hubieran hecho si CD hubiese sacado solo el 5% de los votos, como la vez anterior. Aprenda pueblo, ese es el honor irrenunciable que los caracteriza. Pero, bueno, aquí, ¿quien es el tonto? Eso lo veremos todos, cuando la luz se mude para otro lado.

Y cuando de titular tierras se trata. Estos escándalos no pasaban antes, cuando la tierra en nuestras provincias solo valía lo que podían producir para alimentar a nuestra población. Pero salimos a buscar a cuando millonario le sobraba el dinero para traerlo a hacer aquí lo que le diera la gana. Encarecieron todo y vino la rapiña. De los locales, a los que ya se les derrama el dinero, pero quieren más y de las fortuna de afuera, sin importar su origen dudoso. Por eso es que a los pobres cada día les alcanza menos el dinero. Los precios de los bienes y servicios los pone el que más puede pagar. Y la mayoría no puede hacerlo. Y el personaje del artículo: El tonto, ¿quién es aquí? El panameño honrado y trabajador, de diferentes niveles, que siempre vivió en el campo dedicado a los quehaceres de la agricultura, y al que ahora lo dejan sin su ancestral tierra y nada puede hacer.

Hace poco leí una entrevista que le hicieron a un joven delincuente en otro país; él decía que los pandilleros roban de noche, arriesgándose a ser capturados, mientras que los poderosos roban de día, protegidos por todas las artimañas de la ley. Me pregunté: ¿Debo sorprenderme? No. Ya no hay el menor recato para robar, sin importar quién se pueda enterar. Se ha perdido la vergüenza. Y si esto continúa así, los tontos seremos todos los ciudadanos honestos.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Directorio de Comercios

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

25 Feb 2017

Primer premio

6 9 8 8

AAAA

Serie: 7 Folio: 6

2o premio

5977

3er premio

9957

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código