MODELO ÓPTIMO

La transformación educativa: Xavier Sáez-Llorens

Al no ser protagonista del sistema educativo nacional, admito mi reducida idoneidad para juzgar escrupulosamente la administración de Molinar al frente del Meduca. Como ciudadano preocupado por la enseñanza de la juventud, empero, me asiste el derecho de expresar algunos comentarios al respecto. Hay, a mi juicio, aspectos positivos y negativos de la gestión ministerial. Entre los primeros, incluyo: haber evitado la injerencia de políticas partidistas en las disposiciones técnicas; ejecutar proyectos y obras sin percepción de corrupción; mantener a las cúpulas gremiales a una distancia saludable e iniciar el proceso de transformación curricular, crónicamente anhelado pero estancado desde hace décadas. Entre los segundos, destaco: descontinuar nuestra inclusión en el Informe PISA (Program for International Student Assessment); permitir la represión policial contra estudiantes del Instituto Nacional; incumplir su promesa de tener reparados los planteles antes del comienzo del año escolar; estructurar la asignatura de ética bajo una visión religiosa desvinculada de la óptica filosófica y negar la implementación de un programa de educación sexual integral a nuestros niños y adolescentes.

Varios elementos tienen que ser incorporados para que la transformación pedagógica sea óptima y nos acerquemos a estándares de excelencia internacional. Además del imprescindible idioma inglés, los estudiantes deben salir con un óptimo bagaje académico que satisfaga al mercado laboral de un mundo cada vez más interconectado y competitivo. Resulta fundamental estimular el pensamiento crítico y emprendedor como herramienta para forjar individuos libres, tolerantes y creativos. Hay que procurar que el ambiente didáctico sea entretenido y flexible para que el alumno disfrute el colegio y saque mayor provecho a la instrucción formativa. No se debe asfixiar al colegial con tareas hogareñas y exámenes en demasía. El enfoque debe aplicarse para que el joven asimile la asignatura y no necesariamente para que obtenga una calificación. El profesor debe asegurar que sus pupilos aprendan lo que es relevante y lo interioricen adecuadamente. Es imperioso enseñar por qué y cómo pensar, no qué o cuándo pensar. En lugar de memorizar, el estudiante debe razonar y comprender. Conviene inculcar estilos de vida saludable y sexualidad segura, brindando la información preventiva que se requiere en la actualidad para afrontar toda una gama de circunstancias, mitos y riesgos.

La disciplina, por supuesto, es trascendental para el aprendizaje. Desafortunadamente, en los tiempos que corren, las reglas de conducta y respeto forman parte del baúl de los recuerdos. Antes, la responsabilidad por no fracasar recaía sobre el alumno y su familia, ahora sobre el maestro y su escuela. Hemos transitado de la dureza a la laxitud sin detenernos en el rigor compartido. El estudio como hábito ya no se usa ni da prestigio. El triunfo, esa ondulante quimera, es para los “juega vivo”, para los que poco saben, para los que todo lo compran, porque ya hasta los títulos y diplomas tienen su precio. La sociedad actual equipara el éxito con el dinero aunque se usen medios ilegítimos para alcanzarlo. El conocimiento se mide en función de ganancias monetarias. Como apunta Mario Vargas Llosa, la mayoría de nuestros jóvenes hoy en día andan en medio de un trivial y estúpido devaneo.

Da tristeza observar que muchos universitarios -y docentes- tienen graves fallas ortográficas o sintácticas y exhiben problemas de léxico y coherencia conceptual. La juventud contemporánea escribe como habla, con un lenguaje balbuciente y chabacano. Las interjecciones son cada día menos inteligibles, una especie de bagazos de sandeces mutiladas. Los índices educativos panameños son bochornosos. Una cifra inferior al 25% culmina la secundaria sin repetir ningún curso. La consecuencia es obvia para los educandos, pero también para el fisco: cada graduado nos cuesta más de 10 años de colegio, en vez de seis. En evaluaciones previas, el nivel de deficiencia en asignaturas básicas de estudiantes próximos a graduarse del régimen público rebasó un 60%. Panamá es un país de repetidores y graduados disfuncionales. Ya ni siquiera sabemos cómo andamos porque la ministra, tristemente, abortó nuestra participación en PISA, una incongruente decisión destinada más a cuidar egos que a valorar rendimientos del modelo educativo.

Si pretendemos salir del subdesarrollo, urge facilitar el derecho a la educación mediante instrumentos de equidad que permitan avanzar hacia la cobertura universal, compensando el efecto de las desigualdades sociales, económicas, étnicas y de género. Paralelamente, debemos elevar la capacidad del recurso magisterial, promoviendo la profesionalización de quienes realizan estas labores. Conviene realizar procesos de evaluación del desempeño para garantizar la calidad y actualización permanente de los atributos pedagógicos. Los colegios y profesores con pobre producción deben ser sometidos a reprobación y preparación para que puedan optar por continuar vigentes. No es lo mismo saber algo que saber transmitirlo. No es lo mismo un maestro entusiasta, inquisitivo y despierto que uno remolón, parco y holgazán. Condeno la actuación exhibida por los cabecillas gremiales de no querer supeditar incremento salarial a productividad. Ante esta mediocridad, es fácil presagiar cómo serán sus alumnos al salir de las aulas. Decía Séneca: “Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos”. En este país, los ejemplos a emular dan ganas de llorar. En todo... @xsaezll

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Por si te lo perdiste

Rescatistas panameños se encuentran en México, con el objetivo de reforzar las labores de rescate y asistencia humanitaria.
Cortesía/Sinaproc

TRAS SISMO DE 7.1 GRADOS Panamá lidera uno de los equipos de rescate en México

Panamá lidera este jueves 21 de septiembre de 2017 uno de los grupos que –con el uso de equipo liviano– se encuentra apoyando las labores de búsqueda y rescate bajo los escombros de los edificios que colapsaron en la ciudad de México, tras el potente sismo de 7.1 grados ocurrido esta semana.

Así lo dio a conocer el director general del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), José Donderis, quien detalló el apoyo que está brindando el grupo de socorristas panameños, conformado por 35 especialistas.

El equipo de rescatistas panameños participó este miércoles 20 de septiembre en tareas de rescate en estructura colapsadas en el área de Linda Vista, en la ciudad de México. Allí se localizaron tres cuerpos y este jueves acaban de ser reasignados a dos sectores más, contó Donderis.

 


"Esperamos localizar a personas con vida en las próximas 48 horas, ya las tareas de rescate en superficie terminaron", agregó el funcionario.

Donderis dijo también que se prepara a un segundo equipo USAR (Urban Search And Rescue) Panamá, que fue asignado al área entre las calles de Quéretaro y Medellín. Este equipo va a trabajar en conjunto con los bomberos del estado de Tijuana, detalló el jefe del Sinaproc.

Más de 50 sobrevivientes han sido rescatados de varios sitios de desastre en ciudad de México, desde que el sismo de magnitud 7.1 sacudió la tarde del martes el centro del país, dejando hasta ahora al menos 245 muertos y mil 900 heridos.



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